Histórico
31 julio 2012Jose David López

Londres 2012: Las estrellas son ellas (Marta, Sawa, Hope Solo, Schelin y Wambach)

El visionario Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos en la era Moderna, es uno de los hombres  más idealizados del deporte mundial. Su aureola especial, pese a todo, no le permitió salir ileso de sus desplantes al auge de la mujer en su competición. Tanto, que siempre opuesto a la participación femenina en los Juegos, aseguró que “su puesta en escena no es práctica, poco interesante, nada estética e incorrecta”, creando para ellas una milenaria frase muy vinculada a aquellos que no han podido competir como de ellos se esperaba: “Lo importante es participar”. Coubertin, desplazado poco a poco, quedó en minoría en el seno del COI, del que tuvo que dimitir en 1925. Desde entonces, el papel de la mujer ha sido una progresión tan notable como geomética tras debutar en gimnasia y atletismo en 1928 e incluso la deportista más laureada de la historia es la rusa Larisa Latynina, con dieciocho medallas.

2012 ha vuelto a evidenciar la equidad e igualdad entre sexos hasta el punto que casi el 46 por ciento del total de participantes, son mujeres. Incluso son mayoría en Estados unidos y hasta por vez primera, tres países que hasta ahora no habían inscrito a ninguna mujer en los Juegos (Arabia Saudí, Catar y Brunei), han decidido dar el paso en esta edición. Un paso más, firme, seguro y convincente hacia el triunfo de la normalidad en el olimpismo. Cada vez hay menos escépticos y el fútbol, deporte históricamente masculino pero tremendamente emprendedor para las mujeres en los últimos años, es el mejor ejemplo de ello. Hoy, todos conocen a las mejores jugadoras del planeta, las que Londres 2012 se encargará de encumbrar en los Juegos Olímpicos más femeninos de la historia.

Marta (Brasil): Durante años las galas de la FIFA para entregar sus premios anuales han visto pasar a algunos de los más grandes jugadores de la historia. Sin embargo, hay un apartado de cada gala que permanece inalterable, que es constante en el tiempo y que refleja la atracción del fútbol más allá de su sexo. Hablamos de Marta. La futbolista brasileña ha sido nada menos que cinco veces mejor jugadora del mundo por la FIFA, lo que la convierte en soberana cuando se compara al caso de los hombres. Un nombre único, icono del fútbol moderno y diosa de la publicidad por todo el mundo, a Marta se la rifan. Estos días quiere seguir impulsando su carrera en Londres 2012 para conseguir el oro que la falta pues conquistó con la Seleção de As Canarinhas la plata olímpica en Atenas 2004 y en Pekín 2008. La delantera del Tyresö FF, con 72 internacionalidades y 80 goles es, como el propio ‘O Rei’ aseguró, la ‘Pelé con faldas’ por sus diabluras.

Hope Solo (Estados Unidos): Hace solo unas semanas, la actual portera de la selección yankee, idolatrada en su país e icono del fútbol nacional más mediático, publicó una autobiografía donde contó su dramática infancia. “Mi infancia empezó cuando me engendraron en la cárcel”. Y es que Hope fue hija de una alcohólica y un delincuente, que en una visita conyugal a la prisión de Walla de Everett, decidieron practicar sexo con consecuencias ya históricas para el fútbol mundial femenino. Ella aprendió precisamente a jugar al fútbol por su padre, de origen italiano, que la enseñó como jugadora y no portera, hasta el punto que era la referencia ofensiva en en el Richland High School, donde anotó 109 goles y logró títulos en 1996-1998. Ahora, tras salir como modelo semi-desnuda y tras unas declaraciones altisonantes sobre las relaciones en la Villa-Olímpica, quiere seguir dejando claras sus ideas también en el césped, donde disputa su segunda cita olímpica. Fue oro en Pekín, suma 120 internacionalidades y tiene el record de imbatibilidad femenina con 1.054 minutos.

Homare Sawa (Japón): El público japonés se seguía resintiendo del terremoto, el tsunami y el desastre nuclear de Fukushima, pero la Copa del Mundo de Fútbol Femenino se estaba disputando en Alemania. Nadie prestaba atención a sus chicas, ignoradas y casi sin apoyo financiero para viajar a la cita, hasta que ella apareció en escena. Sawa es, a sus 33 años, la capitana japonesa que alzó el máximo cetro internacional, el que lograron, entre otras cosas, gracias a estímulos poderosos, ya que antes de cada partido, el entrenador mostraba imágenes de las ciudades devastadas por el tsunami donde cerca de 20.000 personas murieron. Así se plantaron en la finalísima y, tras 25 partidos de impotencia, ganaron por vez primera en su historia a USA. Como referencia de aquella mítica selección (fue Bota de Oro y MVP), meses más tarde Sawa fue nombrada jugadora del año por la FIFA, una heroicidad si tenemos en cuenta que la cultura japonesa no defiende el fútbol femenino y apenas 25.000 mujeres lo practican de manera amateur. Ella, centrocampista del INAC Kobe Leonessa comenzó a jugar en la primera división japonesa con 12 años y con 15 debutó con la selección nacional. Desde entonces, su único sueño es una pelota de igualdad en un Japón al que sirve de inspiración.

Lotta Schelin (Suecia): Una de las grandes potencias futbolísticas del fútbol femenino es el país escandinavo, que no sólo ha manejado selecciones potentes desde hace tiempo, sino que tiene la que para muchos es la mejor liga nacional de Europa. Y una vez más, las suecas estarán en la punta de lanza para poder conseguir un preciado metal que se les resiste siempre en los momentos clave. La delantera del Olympique de Lyon ha ganado prácticamente todos los premios posibles a nivel individual, viene de su mejor campaña, con 38 goles a sus espaldas y suma dos Champions League consecutivas con las lionesas, que además, este curso ganaron el ‘triplete’. Schelin afronta la tercera cita olímpica con el sueño de marcharse con el oro que Suecia merece, al cuello. Seguramente, la mejor futbolista europea.

Abby Wambach (Estados Unidos): Fuerte, robusta, corpulenta y de una talla masculina en toda regla, la delantera yankee es la jugadora más imponente del momento y referente absoluto del juego aéreo. Con la cabeza ha conseguido casi la mitad de los goles de su carrera (suma en total nada menos que 140 en 184 partidos internacionales con la selección) y lleva varios años completamente centrada en esta cita de Londres 2012 tras perderse por lesión la competición en 2008, aunque ya estuvo con la generación del oro de 2004. Fue Balón de Plata y Bota de Bronce en el Mundial de 2011, posee el mejor promedio goleador por encuentro de la historia de Estados Unidos y a sus 31 años, incluso siendo ya jugadora-entrenadora en las MagicJack de Washington, quiere poner el colofón ideal a su currículum con un oro radiante.

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