Histórico
25 julio 2012Jose David López

Londres 2012: Estrellas que explotaron en los Juegos Olímpicos

No podrá tener jamás la trascendencia mediática de un Mundial. Tampoco podrá compararse al nivel competitivo de una Eurocopa. Y ni siquiera cuenta con el colorido y exotismo de una Copa América o Copa África. Pero la variedad, lo rocambolesco de su camino para lograr una participación y el espíritu deportivo más inmaculado, siempre logran otorgar sensaciones especiales a quienes han logrado el reto de plantarse en unos Juegos Olímpicos. Una cita pendiente para muchos de los grandes nombres del fútbol histórico mundial y a la que solo unos ‘elegidos’ han podido tener acceso, siendo aún más reducido el grupo de estrellas que lograron consumar su grandeza en una cita olímpica. No todos lograron el oro, pero sí dejaron una huella impactante en el universo del deporte más puro, que cada cuatro años les recuerda con un cariño incomparable. Ellos sí aprovecharon el universo olímpico para convertirse en estrellas, las que ahora buscan en Londres 2012.

Gunnar Nordahl (Suecia-1948): El imponente delantero escandinavo formó junto a sus compatriotas Gunnar Gren y Nils Liedholm, la afamada Gre-No-Li, que lideró al Milan al título en 1950-51. Años antes, su eclosión mundial llegó en 1948, pues llevaron a Suecia a su primer título Olímpico con un estilo atractivo y atrayente que no escondía su absoluta vocación ofensiva. Nordahl fue el máximo goleador de aquella fase final (junto al danés y ex juventino Hansen), con siete dianas. Aún hoy, con 225 goles en 291 partidos, Nordahl sigue siendo el segundo máximo goleador histórico de la Serie A y posee el récord de goles en un curso (35).

Nacimiento de los Magyares Mágicos (Hungría-1952): Pese a que la fama mundial les llegaría poco después, el primer impacto global de la generación de oro del fútbol húngaro y una de las mejores camadas de la historia del fútbol, nació en Helsinski 1952. Ferenc Puskas, Zoltán Czibor, Sandor Kocsis, József Bozsik y Nandor Hidegkuti, formaron el núcleo del equipo de oro que iba a permanecer invicto durante 32 partidos consecutivos. Talento puro, vocación ofensiva y capacidad para doblegar rivales con una facilidad pasmosa en la época. Fueron el equipo más goleador, con veinte tantos, goleadas míticas y avisos al mundo que, desde aquella final ante Yugoslavia, constató el nivel de la Hungría más mediática de la historia.

Michel Platini (Francia-1976): El considerado para muchos mejor francés de la historia, nació futbolísticamente en unos Juegos Olímpicos. Tenía apenas 17 años y acababa de hacer su debut en el Nancy, donde no tenía contrato profesional sino amateur. Un dato que iba a cambiar sobremanera apenas unos meses después, cuando anotó tres goles en la cita olímpica de Montreal. Un ‘doblete’ contra Guatemala y un penalti contra Israel, que colocó primera de su grupo a Francia. Cierto es que nada pudo hacer para impedir que Alemania acabara eliminándoles pero el actual presidente de la UEFA ya había ‘calado’ entre sus compatriotas, pues ese mismo curso y el siguiente, fue nombrado futbolista del año. Llegó su primer contrato profesional y acabó explotando en los 80 con Tres Balones de Oro consecutivos y la Eurocopa de 1984.

Romario (Brasil-1988): Según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), es el único futbolista que ha sido 14 veces el máximo goleador en torneos de Primera División, una cifra que refleja la grandeza de ‘O Baixinho’. Dejando a un lado su polémica lista de mil goles anotados, sus salidas de tono y sus marchosas citas playeras, representa un icono que nació en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Apenas un año antes, había debutado con la selección brasileña y aunque ya había demostrado con varios goles su capacidad, su eclosión absoluta llegó en la cita clave donde tras una línea imparable, marcó siete goles en seis partidos para, es sí, conformarse con la medalla de plata. Fueron los primeros avances y detalles de un mito con mayúsculas que se coronaría poco después como tal.

Hernán Crespo (Argentina-1996): Seguramente la selección albiceleste sea de las pocas que siempre ha tenido grandes equipos y generaciones para participar con asiduidad y éxito en citas olímpicas. Pero de entre todas ellas, seguramente la que mejor supo explotar su primera toma de contacto al primer nivel, fue Hernán Crespo, causante de la medalla de plata de su país e Atlanta 1996 (donde se impuso en un duelo histórico Nigeria). Porque pese a participar en tres mundiales posteriormente y ser uno de los jugadores más caros del mercado histórico, el ‘Valdanito’ se ganó adeptos en suelo yankee. Remate, registros, cabezazos y grandes aptitudes para definir que lo situaron como estrella, algo que le valió su primera pasaporte al fútbol europeo y la gloria posterior.

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