Histórico
29 julio 2012Jose David López

Londres 2012: España: Thiago Alcántara, el genio al que camuflar

“El cerebro de la Selección española, el encargado de echar el carbón a la sala de máquinas para hacer funcionar al equipo. A pesar de tener una mentalidad claramente ofensiva es muy aplicado en la labor de recuperación. Lee como nadie el juego y por ello sabe cuando debe cambiar el ritmo del encuentro. Técnica, regates en espacio corto, desborde, conducción elegante y visión de juego son sólo algunas de sus muchas virtudes. Es un futbolista muy llamativo y suele dejar detalles de cara a la galería, incluso en ocasiones puede parecer demasiado sobrado. También destaca por su gran disparo desde media distancia y muy efectivo a balón parado”. Esa definición de quien ahora escribe, corresponde a Thiago Alcántara tras proclamarse Sub-campeón de Europa Sub 19 en 2010 con España.

La misma, más allá de su calidad técnica y elegancia en el trato de la pelota, exaltaba e incidía en el valor incalculable de la presencia del joven mediocentro en el organigrama de la selección española. Antes, ya había liderado el éxito del Europeo Sub’17 del 2008 pero es que incluso un año después de dicha cita, fue el jefe absoluto y mejor jugador de la Eurocopa Sub 21, tomando galones, generando el fútbol de una generación formidable y hasta demostrando al planeta su toque de balón con un gol desde el medio del campo. No necesitó mucho más para que todos le colocaran como sustituto natural de Xavi Hernández en la selección, pero antes incluso, en el Barcelona donde el pasado verano, tras esa cita de selecciones, estableció un primer contacto poderoso en la pretemporada culé. Un salto que se completará este año 2012 y que los Juegos Olímpicos de Londres no podrán disfrutar. Una grave lesión en la tibia frena su progresión, su crecimiento y sus metas olímpicas pero, sobre todo, merma sensiblemente la medular de una España que lo añora como nunca.

Thiago Alcántara refleja ese especial mestizaje también en lo genético (nació en Bari, durante la etapa en que su padre, Mazinho, militaba en el Lecce pero se crio en Brasil y acabó desarrollando su persona en Valencia o Vigo). Su progresión ha quemado etapas en los momentos adecuados y desde que llegó a La Masía en 2005 (procedente del modesto Ureca de tierras gallegas), siempre marcó diferencias. Hoy, consolidado a falta del sprint definitivo que le haga reinar en la medular del Barcelona, cumple el canon absoluto de todos los referentes que de esa posición han salido en las últimas décadas pero, además, le aporta ese ‘extra’ genético-exótico que le hace ser un talento en estado puro. Posee unas dotes técnicas deliciosas y maneja el centro del campo con jerarquía para hacer funcionar al equipo a través de su genialidad.

Estaba predestinado a seguir esa línea de liderazgo junto a todo un campeón del mundo y compañero, Javi Martínez, pues así fue en el último Euro Sub 21. Uno más físico y destructor. Otro con talento, medición de tiempo y soltura técnica. Perfectamente compatibles y adaptables con la entrada en escena de Ander Herrera, que ejercía de escudero multi-tareas en esa medular. Un trío que quedó mermado cuando se confirmó la ausencia de Thiago por lesión y que destrozó no solo los planes de Luis Milla, sino los que aquellos que lo rodeaban, pues habían perdido a su referente absoluto en la transición ofensiva y a aquél que se inventaba pases mágicos en la zona donde un destello es fulminante.

Ante Japón, en el debut amargo de Londres 2012 (España perdió 0-1), la presión asfixiante de los nipones liquidó poco a poco las ideas de la Roja, donde se mostró una clara deficiencia para exponer su propio guión. No existió claridad en posesión, no se dominó el tiempo y jamás se pudo hacer correr en balde a los japoneses. Medidas que, con Thiago en el césped, se hubieran transformado completamente, ofreciendo al menos otra lectura de partido y una sensación más propia y fiel de lo que España suele demostrarnos. Milla sabe que su ausencia es una pérdida incalculable, que se le añorará hasta el último día y que lograr el oro sin él, probablemente sea un reto aún más estimulante, pero tras un primer suspenso, la reacción post-Thiago debe concretarse de inmediato. Es, el genio a camuflar.

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