Histórico
1 julio 2012Jose David López

Euro 2012: Las claves de la final España-Italia

Poco o nada se parecen las previas del España-Italia que vaticinábamos en la primera jornada (1-1) con el que este domingo va a decidir la Eurocopa 2012 apenas tres semanas después. Cesare Prandelli sabe que su selección ha crecido, ha tomado confianza y que la propuesta ha logrado el resultado soñado que muy pocos pensaban disfrutar ya de inmediato. Aquella Italia llegaba tras varios amistosos siendo goleado, insertado en mitad de una nueva polémica por amaños en su campeonato y con muchas dudas sobre como todo ese contexto gris iba a poder llevarse por delante el proyecto. También aquella España debutó con la aureola de selección favorita, de superioridad por posesión y de individualidades talentosas que podrían superar cualquier perspectiva azzurri.

Pero ahora la realidad es diferente. Desde lo anímico, Italia ha sorprendido y es una ligera incongruencia su cita con la final, mientras España ha cumplido los pronósticos como dominadora del fútbol actual, aunque su consumo ha sido máximo y sus energías escasas. Por ello, la posesión, la posible adaptación al rival por parte de Italia (como hicieron otras selecciones), las rachas defensivas, la elección de los ‘nueves’ en forma y los porteros por su grandeza y posible candidatura a héroes en penaltis, son las claves de la finalísima de la Euro 2012.

Posesión de balón, materia prima: Todos los partidos de España en esta Eurocopa han estado claramente dominados por su posesión de balón (excepto contra Portugal por momentos), una premisa sobre la que crece y se proyecta la selección para poder empujar, amenazar y desequilibrar los planes rivales. Su materia prima, su primera piedra y su llave maestra que fue puesta en juego, que fue sorteada ante una selección portuguesa que supo ser agresivo, presionar y buscar sus opciones en lugar de esperar, pues pese a saberse inferior con la pelota, logró incomodar y evitar posesiones largas. Italia lo logró solo por instantes en el primer duelo dela fase de grupos, algo que hace prever que pese a que Andrea Pirlo y la propuesta de Cesare Prandelli es la de salvaguardar sus opciones con la pelota dominada, le costará mucho más lograrlo ante España (y viceversa). Por ello, más que nunca, todos quiere y necesitan el balón para creer en su victoria.

Readaptación italiana o apuesta neutral: De los rivales de España, sólo Portugal prosiguió sus ideales de fútbol para contrarrestar y buscar su propia lectura del partido, algo elogiable cuando todos los demás rivales, se había readaptado al guion estructurado por La Roja. O doblando carrileros en la banda derecha para desactivar a Iniesta, o rompiendo su centro del campo para unirlo más a la defensa, o hasta sacando a estrellas de su once inicial por temores a caer derrumbado demasiado pronto. Sobre todo fue llamativo como Slaven Bilic y Laurent Blanc (Croacia y Francia respectivamente), desarmaron su propuesta base para buscar otra forma de intimidar y chocar contra España. Una primera lectura que enorgullece a la campeona del mundo pues antes del inicio, muchos ya han mostrado un excesivo respeto que siempre se volverá en su contra. No parece que Prandelli vaya a hacerlo pero nada es descartable.

La defensa menos goleada y la de mayor renovación de ideas: Dentro del cambio global del fútbol actual, donde los conceptos pretéritos quedan descuidados y los resultados esquivan cualquier estilo pasado, España e Italia son antagónicos estos días. La Roja es la selección menos goleada de la fase final, pues solo ha recibido un gol en cinco partidos (precisamente fue Di Natale con Italia en la primera jornada), sumando 400 minutos sin encajar un tanto y hasta nueve partidos consecutivos sin ser batido en una eliminatoria de máximo nivel internacional (desde el Mundial de 2006). Contradictoriamente, la Azzurri, que siempre ha sido evaluada en torno a su estupenda capacidad defensiva, es ahora una acumulación de individualidades en buen momento de forma que, unidas en una idea, han logrado un resultado apto (encajando tres goles). Aunque el modo de conseguirlo es lo que más atención merece, ya que defiende con la pelota, olvidando encerrarse para buscar contras, eliminando retrocesos y renovando sus ideas por completo en un cambio drástico conforme a su historia.

Balotelli, peligro dual. Cesc, otra vez ‘falso nueve’: Hay dos claros protagonistas en ataque para la finalísima del domingo. El eterno debate de España en la delantera podría tener nuevamente a Cesc Fábregas como inquilino inicial ya que Fernando Torres se ha caído de la propuesta en los últimos partidos, el culé es quien más minutos está ejerciendo de referencia y, además, fue ya la apuesta de Del Bosque en el partido debut ante la propia Italia. De su titularidad depende que España encuentre mayor o menor profundidad pero también de que sea dominador o no de la pelota. Menos espacios y velocidad, pero más control y estabilidad con pelota. En Italia el icono es Balotelli que tras un pésimo arranque de torneo, parece haber entrado en éxtasis en el momento clave, llegado con la moral por las nubes, con elogios multiplicados y con declaraciones altisonantes (ya ha dejado caer que desea marcar cuatro goles a España). Un estado de ánimo tan peculiar que, en contextos tan exaltados, puede ser amenaza para bien o para fatal. Un carácter capaz de decidir un partido con un gol de chilena o con una expulsión absurda. Que sea de nuevo el epicentro de las miradas, lo hace aún más imprevisible.

Iker Casillas-Gianluigi Buffon, posibles héroes en penaltis: Se idolatran mutuamente desde hace tiempo, se respetan como dos de los mejores porteros de la historia y lideran dos de los vestuarios más clásicos del fútbol europeo. Se han cruzado muchas veces, se han intercambiado camisetas algunas de ellas y ahora quieren no sólo dilucidar la pelea por el reinado bajo palos, sino por sumar títulos que reivindiquen su figura por encima de las del eterno competidor. Iker Casillas lleva una Eurocopa formidable, teniendo que actuar en momentos concretos para mantener su puerta a cero durante 400 minutos seguidos y salvando a España en detalles que solo un referente podría alcanzar. Buffon, que llegó incluso intimidado por muchos medios que aseguran que está metido de lleno en la polémica de amaños de la Serie A, ha respondido con experiencia, solidez firmeza y la tutela de su grupo porque es el ídolo y la voz reinante. Si hay penaltis, uno será héroe y eso ya les hace protagonistas previos.

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