Histórico
3 julio 2012Francisco Ortí

España: Fernando Torres, 43 días entre el bien y el mal

Todos sabemos, porque lo hemos oído cientos y cientos de veces, que al bien y el mal los separa únicamente una estrecha línea. La pregunta que nadie es capaz de responder es quien y donde traza esa frontera. Unos, los más devotos, se basan en los designios de Dios para diferenciar entre lo bueno y lo malo. Otros, maquiavélicos de naturaleza, aplican la máxima del fin justifica los medios. La gran mayoría, sin embargo, simplemente hace caso a lo que en su día le dijo su madre. Coger cosas del suelo está mal. Mirar a los dos lados antes de cruzar está bien. Cultura básico. La frontera, por lo tanto, ni es única ni es inmóvil. Varía según su enfoque. Ni siquiera tiene una única unidad de medida. Para Fernando Torres, por ejemplo, la distancia entre el bien y el mal se mide en días. Concretamente en 43 días.

Esos 43 días marcan la diferencia entre una temporada para olvidar y una temporada inolvidable. Son los días que han transcurrido entre el momento en el que levantó la Copa de Europa con el Chelsea y en el que se proclamó campeón de la Eurocopa 2012 con España al premio que recibía la Bota de Oro que le acredita como el máximo goleador del torneo. Dos momentos soñados por cualquier futbolista. La cima inalcanzable para la inmensa mayoría, un suspiro de alivio para un Fernando Torres que espanta a golpe de título todos los fantasmas, a las innumerables críticas y a las dolorosas burlas que ha tenido que escuchar -algunas de manera merecida- después de una temporada tortuosa, aunque con final feliz.

Fernando Torres se encuentra exactamente en el mismo lugar que cuatro años atrás. Es campeón de la Eurocopa y ha sido capaz de marcar un gol en la final. Sin embargo, su dimensión y su contexto han cambiado radicalmente. En 2008 era una héroe, el hombre que con su gol a Jens Lehmann en la final de Viena regalaba a España el ansiado título que compensaba después de tantos años de decepciones y complejos. En 2012, sin embargo, no es más que un mero comparsa. Alguien que no se siente protagonista, se sabe secundario, y le acusan de ser prescindible. Doloroso cambio para alguien que tocó una vez el cielo. La transformación, aunque suene imposible, sería equivalente a que en el Mundial del 2014 Andrés Iniesta -autor del gol del triunfo en la final del Mundial 2010- se hubiese convertido en una especie de hazmerreír y Del Bosque tuviera que reconvertir a otro jugador para que ocupara su demarcación.

Y es que Fernando Torres ha pasado del bien al mal a una velocidad de vértigo para luego hacer el camino inverso casi al mismo ritmo. La caída, como ya es sabido por todos, se produjo poco después de aquel gol en la final de la Eurocopa 2008. Héroe para España y mito para el Liverpool inició una decadencia empequeñecido por constantes lesiones musculares y se consumó poco con su traspaso al Chelsea durante el mercado de invierno de la temporada 2010-2011. Mientras tanto, había ganado el Mundial del 2010 con España realizando un papel más que discreto. No marcó gol y su presencia en Sudáfrica sólo se recuerda por dos caídas: la que provocó una expulsión contra Chile y tras lesionarse en la final contra Holanda mientras buscaba un balón furtivo.

En Stamford Bridge tuvo un inicio complicado. Rindió muy por debajo de su nivel, pero los 50 millones de libras que pagaron los Blues y su pasado provocaron que se le concediera una segunda oportunidad. Esta campaña, sin embargo, no ha habido piedad. Mientras que en el Chelsea se le aplaudía cualquier carrera como intento desesperado por rescatar de su interior al jugador que un día fue, y sus partidarios se agarraban a cualquier teoría remota para excusar su rendimiento, Torres daba cada vez más motivos para quienes inventaban cánticos en su contra y elaboraban rimas sobre su falta de gol y la escasa rentabilidad de su inversión. El regreso de Didier Drogba tras la Copa África y la destitución de André Villa-Boas dejando paso a Roberto Di Matteo terminaron de enterrarle.

Tanto que hasta Vicente Del Bosque le dejó fuera de la convocatoria para el partidos amistoso que la Selección española disputó frente a Venezuela y en el que Roberto Soldado marcó un hat trick. Fernando Torres había tocado fondo. Se veía fuera de la Eurocopa 2012, fuera del Chelsea y lejos de sí mismo, de su yo pasado, de su yo triunfador. Pero, de repente, todo cambió. Primero llegó la FA Cup, luego la Copa de Europa y por último la Eurocopa acompañada de la Bota de Oro. Fernando Torres no ha sido protagonista en ninguno de los tres títulos, y ni siquiera está en el once ideal de la Eurocopa 2012 pese a ser el máximo artillero. Pero eso sólo se recuerda hoy. En la memoria y en los libros quedará que Torres fue capaz de ganar tres títulos esa temporada y fue máximo goleador de la Eurocopa. De la nada al todo y en tan sólo en 43 días, los suficientes para marcar la diferencia entre el bien y el mal.

Toda la Información de la Selección Española desde Gniewino

Síguenos también desde TwitterFacebook

España: Fernando Torres, 43 días entre el bien y el mal, 5.0 out of 5 based on 2 ratings

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche