Histórico
21 junio 2012David De la Peña

República Checa: El acierto de las ideas

La relación de la República Checa con la Eurocopa ha sido ídilica desde que en 1993 Checoslovaquia se dividiera en dos por decisión parlamentaria. Su primera participación fue en 1996. Su sorprendente primera participación, habría que decir, puesto que el mundo del fútbol asistió atónito como se coló en la final. Sintió el duro golpe del primer gol de oro de la historia, cuando Oliver Bierhoff marcó el tanto decisivo a los cinco minutos de iniciarse la prórroga. Aquella maravillosa generación liderada por Pavel Nedved se quedó a las puertas de la gloria. Parecía que el otrora balón de oro y sus camaradas (los Berger, Bejb, Kuka, Nemec, Kouba…) iban a ser la única alegría para el pueblo checo en términos futbolísticos. O al menos, la única en mucho tiempo, puesto que ni por asomo, y más después de las dificultades que plantea una escisión, daba la sensación de que la selección checa volvería a ser protagonista en una gran cita a nivel de selecciones.

Sin embargo, no hubo que esperar demasiado para que volviesen a saborear la ilusión de conquistar la gloria. Fue ocho años después, en Portugal 2004, cuando una nueva generación volvería a ofrecer una actuación espectacular. Y qué cruel fue el destino con los checos. Tan injusto resultó el gol de oro, que se eliminó. Sin embargo, aquella edición contaba aun con el gol de plata, y la República Checa cayó eliminada en las semifinales, después de que el central griego Dellas marcase en el tiempo de descuento del primer tiempo de la prórroga. El capitán Nedved, mucho más maduro que en aquella edición del 96 donde empezó a mostrarse al fútbol europeo, lideró una plantilla que contaba con un Baros que fue bota de oro del torneo, y algunas piezas de gran nivel como Rosicky, Koller, Jankulovski, Ujfalusi o Cech.

Y, cosas del destino, ocho años después parece que ese ciclo vuelve a escena. La República Checa se ha colado en los cuartos de final del torneo, y lo cierto es que, salvando el desastre del partido inicial contra Rusia, lo ha hecho mostrando un fútbol alegre y de buen nivel. Michal Bílek es el técnico que ha tomado el relevo de los Uhrin y Brückner. Y lo cierto es que el ex futbolista del Betis (jugó dos temporadas en el club sevillano a comienzo de la década de los 90), ha demostrado un gusto acorde con sus predecesores. La República Checa se juega el pase a semifinales frente a una Portugal muy sólida, y la idea de que Paulo Bento no tendrá reparo en replegar para golpear al contragolpe, hace que probablemente podamos ver las mayores virtudes del equipo checo, que en fase ofensiva, son muchas.

1. Rosicky y Plasil: El futbolista del Arsenal se perdió el partido frente a Polonia, y la República Checa no consiguió mostrar  su mejor nivel. Con ambos en el campo, el equipo se establece en un 4-3-3 muy fluido. Rosicky ocupa el carril interior derecho, mientras que Plasil hace lo propio en el perfil zurdo. Ambos ofrecen soluciones a los centrales, bajando a recibir para depurar la salida de pelota. Lo hacen según se oriente el inicio de la jugada, y es un respiro para que el equipo inicie la fase ofensiva de manera ordenada. Pero, por si fuera poco, ambos dan gran solución de continuidad en el campo contrario. Cuando el equipo obtiene profundidad, dan apoyos de calidad por detrás de la pelota, y además permiten que se active el movimiento interior de sus extremos y la profundidad de sus laterales.

2. Gebre Selassie y Limbersky: Arrancó el torneo Kadlec en el lateral izquierdo, pero Bílek ha encontrado una gran solución en Limbersky para ese puesto. Hablamos de dos futbolistas muy profundos, que aprovechan el movimiento desde la banda hacia el interior de sus dos extremos, llegando a un espacio clave para hacer más ancho el ataque checo. Gebre Selassie está siendo una de las sensaciones del torneo. Beneficiado por la necesidad que tiene el equipo de que los laterales lleguen a línea de fondo, aporta su poderoso físico en beneficio del colectivo. Limbersky es menos potente, pero interpreta muy bien el movimiento, y además es capaz de asociarse bien con Plasil.

3. Pilar y Jiracek: Los dos extremos son los que terminan de completar estos triángulos laterales, que son la clave de la fluidez checa en campo contrario. Resulta sorprendente que Jiracek iniciase la Eurocopa como medioncentro, teniendo en cuenta la facilidad que tiene para buscar rupturas y tirar diagonales. Los dos extremos se ubican a pie cambiado, aprovechando los espacios que deja Milan Baros para atacar la espalda de los centrales. Pilar está siendo una de las grandes apariciones del torneo. Rápido en las conducciones, tiene mayor registro que Jiracek para salir hacia el interior o el exterior, y además es muy disciplinado en el repliegue para mantener el equilibrio en medio campo. Tanto Jiracek como Pilar son fundamentales en la profundidad y capacidad de sorpresa, pero hay que tener en cuenta que su buen funcionamiento tiene mucho que ver con el gran equilibrio que plantea Bílek.

4. Baros y Hübschmann: Y si hablamos de equilibrio, resulta clave mencionar dos futbolistas que son mucho menos vistosos, pero que ofrecen un papel clave para que esos dos tríos funcionen correctamente. Es cierto que Baros está desacertado técnicamente, pero cuando mejor fútbol practicó la República Checa, él resultó importante. Abandonando una zona de referencia, permitió diagonales de los extremos, sin estorbar la circulación en ¾. El caso de Hübschmann, sí es de puro equilibrio. En el centro de todo, corrige las situaciones de contragolpe. Situaciones que se dan con frecuencia en caso de pérdida, puesto que el equipo es bastante fluido en campo contrario, lo que hace que el repliegue sea más desorganizado. El futbolista del Shakhtar interpreta esas desventajas, anticipa bien y ofrece mucho al equipo en términos de recuperación.

Nos encontramos, por tanto, con un escenario precioso de cara a estos cuartos de final ante Portugal. La República Checa ha de buscar el dominio del balón, asociarse en campo contrario y tratar de que sus opciones crezcan en base a ello. Y ha de buscarlo porque el equipo está estructurado para que así sea, lo que haría otra propuesta fuese equivocada. No lo tendrá fácil, ya que que Portugal es un equipo muy sólido y equilibrado en la fase defensiva, y que además cuenta con una facilidad tremenda para dañar en campo abierto. Nani y sobre todo Cristiano Ronaldo dan fe de ello. Dos estilos distintos por una plaza en semifinales. Sin duda, el acierto en la ejecución de ideas tan dispares, resultará clave.

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