Histórico
14 junio 2012Francisco Ortí

Irlanda: Shane Long, sangre ‘hurler’ de Tipperary

En Tipperary, un pequeño pueblo en el medio oeste de Irlanda, existen dos deportes ‘nacionales’. Uno es el hurling, un antiguo juego de equipo con origen gaélico que se práctica con palos (hurleys, en inglés) y una pelota. El otro es beber cerveza negra. Darragh el viejo domina los dos perfectamente. A sus 90 años acude día tras día al pub Murray’s para tomarse unas cuantas pintas de Guinness mientras habla de Hurling con su inseparable Darragh el joven, al que llaman así porque ‘apenas’ tiene 78 años. “Si naces en Tipperary llevas el hurling en la sangre. Aquí sólo se piensa en hurling y la cerveza“, bromea Darragh el viejo, al que no le interesa para nada el fútbol. “Si viene la selección de Brasil avisadme. De lo contrario no me molestéis“, apunta su ‘joven’ compañero de barra.

Pese a su etílica afición a la cerveza -o precisamente obligados por esta- los ‘Darraghs’ no mienten. Tipperary vive por y para el hurling, y el equipo del pueblo, el Tipperary GAA, es uno de los más potentes de toda Irlanda. Junto al Kilkenny GAA y Cork GAA forman la llamada ‘santa trinidad’ del Hurling para los irlandeses. La pasada temporada se clasificó para la final nacional, reuniendo a casi 82.000 espectadores en el Croke Park de Dublín. Ese partido suponía la coronación para una generación de hurlers que había crecido unida desde muy joven, pero acabó perdiendo. Muchos señalaron que si el Tipperary todavía contara con aquel chico que había maravillado cuando apenas tenía 16 años habría ganado, pero abandonó el hurling para centrarse en el fútbol. Ese chico se llamaba Shane Long.

En mi colegio nunca se jugaba a fútbol. Sólo se jugaba a hurling. Las pocas veces que alguien traía un balón lo utilizábamos para jugar a fútbol gaélico (otro deporte autóctono de Irlanda)”, explica Long. Y es que las paredes de la habitación del ahora jugador del West Bromwich Albion y de la selección de Irlanda no las decoraban posters de Paul McGrath, Ryan Giggs o Alan Shearer a los que apenas conocía, sino ‘hurlers’ legendarios del Tipperary: Nicky English y Pat Fox. Su sueño era emularles, llegar algún día a ser un jugador importante para el Tipperary y llenar el Croke Park como hacían sus ídolos. Y la verdad es que no iba por mal camino. “Cuando tenía 16 años jugué las semifinales del campeonato nacional sub’18 de hurling frente a 50.000 seguidores. Fue impresionante“, recuerda Long.

En Tipperary se le consideraba como la gran estrella del futuro del equipo, pero su destino caminaba hacia un lugar muy diferente. A los 13 años Shane Long comenzó a jugar a fútbol porque un amigo de su padre entrenaba un equipo de niños y le faltaban jugadores. Long fue a probar y tampoco se le dio mal. Compaginó los dos deportes hasta que, cuando cumplió 18 años, llegó un momento decisivo en su vida. Pat Dolan, su entrenador en el Cork City, tenía un hermano gemelo, Eamonn Dolan, que formaba parte del equipo de ojeadores del Reading y al que le envió un vídeo para convencerle de que presentara una oferta. Pocos días después, Shane Long tenía una oferta sobre la mesa del Reading,

Los jugadores de hurling no cobran por jugar. El mayor honor es representar a su país y con eso tienen suficiente. También era suficiente para Shane Long al que le costó mucho decidir entre el fútbol y el hurling, así que decidió hacer un pacto con la suerte, aunque algo tendencioso. Si su equipo de hurling caía eliminado en la primera ronda de las finales se centraría en el fútbol. De lo contrario, jugaría únicamente al hurling y colgaría las botas. “La promesa tenía trampaJugábamos contra el Limerick y éramos muy favoritos para ganar“, recuerda Long. Perdieron. Contra todo pronóstico el Limerick ganó el partido y cumpliendo su palabra Shane Long aceptó la oferta del Reading, dónde llegó al mismo tiempo que Kevin Doyle, ahora compañero de selección durante la Eurocopa 2012.

Convertido en un futbolista de élite, con horas de vuelo en la Premier League y que durante todo el mes de junio disputa con Irlanda la Eurocopa 2012 en Polonia y Ucrania, Shane Long confiesa que el hurling al ser un deporte de contacto le ayudó a mejorar sus condiciones físicas. Viéndole jugar es razonable darle la razón. Pese a que no es un jugador físicamente superdotado, es capaz de superar por alto a cualquier rival y nunca rehuye el choque, tenga a quien tenga delante, algo que es una norma básica del hurling. Poco antes de concentrarse con Irlanda para preparar la Eurocopa 2012 acudió a ver un partido de hurling junto a otros compañeros de selección, John O’Shea y Stephen Hunt. “Nadie nos reconoció. Los niños basicamente nos ignoraron”, cuenta entre risas Long. Y es que en Tipperary las estrellas son otros. Las estrellas son los hurlers y él ya no es uno de ellos. Tal vez ni siquiera Darragh se dio cuenta de que Shane Long había vuelto. Ni el Darragh viejo, ni el Darragh joven…

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