Histórico
12 junio 2012David De la Peña

Grecia-República Checa: Esbozos de extinta grandeza

A priori, quizá no sea el más atractivo de los partidos, pero sin duda este Grecia – República Checa está cargado de un importante peso histórico, si hablamos del pasado reciente de la Eurocopa. Los griegos alcanzaron la gloria cuando en 2004 y contra todo pronóstico, obtuvieron el triunfo venciendo a Portugal, (nada más y nada menos que en Lisboa), silenciando un Estadio da Luz que soñaba con el título. Aquella Grecia dirigida por Otto Rehhagel basaba su fútbol en un gran dominio del campo propio en fase defensiva y un fantástico sistema de ayudas. Con una idea simple y basada en la solidaridad defensiva consiguió dejar en el camino a España y Rusia en la fase de grupos, a Francia en los cuartos, ganar a Portugal en la final, y eliminar en la semifinal a una República Checa que sin duda esta tarde tendrá en el recuerdo ese gol de plata de Traianos Dellas aquella tarde de julio sobre el césped de do Dragão, que les apeaba de la competición.

Y es que si Grecia sí pudo conocer el sabor del éxito, la República Checa (que ya antes de la división fue dos veces subcampeona del Mundo), se ha quedado a las puertas de la gloria. Y lo ha hecho incluso rozando la crueldad, si tenemos en cuenta que el sistema de gol de oro y de plata ha sido eliminado del fútbol por clamor popular. Y es que a ese gol de plata en la semifinal de 2004 de Dellas, que para más inri, llegó en el tiempo de descuento, y que eliminaba a la República Checa de la competición, hay que añadir el primer gol de oro de la historia del fútbol, que hizo que una fantástica generación de futbolistas se quedase sin el preciado título. Fue en 1996, cuando el alemán Bierhoff marcó en la prórroga de la final. Los Nedved o Poborsky habían maravillado con un fútbol dinámico, alegre y atrevido, pero se quedaron a las puertas del triunfo.

Hoy, aunque no de manera tan acentuada, tanto Grecia como República Checa mantienen esbozos de esos ideales que les permitieron recientemente codearse con la élite en los momentos decisivos. La solvencia griega quedó demostrada en el primer partido de esta Eurocopa, cuando en inferioridad numérica y enfrentándose a una de las anfitrionas, Polonia, que estaba enseñando algunos conceptos ofensivos de buen nivel, consiguió cambiarle la cara al partido en una segunda parte donde empataron el duelo, y estuvieron a punto de ganarlo de no haber sido por ese penalti que marró Karagounis. Es cierto que no es la misma idea que Rehhagel, y que Santos propone conceptos más atrevidos, pero la identidad guerrera está en los genes, y eso es justo lo que vimos en el partido inaugural del torneo.

Por la parte de República Checa también existe un paralelismo con respecto a esos equipos que avanzaron rondas en algunas de las últimas fases finales. Resulta sorprendente, puesto que el resultado fue desolador (4-1 contra Rusia), pero lo cierto es que parece que la idea está establecida y perdura en el tiempo. A pesar de saberse inferiores, los checos propusieron un partido en el que ellos debían llevar la iniciativa, Bílek utilizó un doble pivote muy ofensivo (Plasil-Jiracek), y alineó futbolistas de naturaleza atacante en los costados. El resultado fue un inicio esperanzador, pero los rusos se aprovecharon de una falta de solidez checa en el repliegue para que Dzagoev y Arshavin mostrasen todo su fútbol, y acabasen destrozando a la República Checa. No funcionó, pero el concepto es el atrevimiento ante un rival que invitaba a todo, menos a ser atrevido.

Así pues, en el importantísimo duelo que ambos tendrán hoy, deja la duda de los ideales. Principalmente desde el lado de la República Checa, que veremos si vuelve a los pasos de la primera jornada, y arriesga el frente de sus centrales con tal de ser un equipo más ofensivo. Quizá la idea que tuvo Bílek frente a Rusia hubiese sido más lógica contra los griegos, que si bien pueden dañar al espacio, tienen recursos de menos nivel que Arshavin y Dzagoev entre líneas. Desde el punto de vista griego parece evidente que van a mantener ese espíritu colectivo, aunque sí es mencionable ver si Santos le pretende robar el balón a los checos. Dependerá de la alineación y del rol de Karagounis. Con Salpingidis como lógico titular, tener un papel más dominante dependerá de que Karagounis reciba más veces por detrás de la pelota que en la primera mitad contra Polonia, y de quizá el desplazamiento de Samaras como ’9′ para dar entrada a Fortounis, más capaz de asociarse por dentro que el futbolista del Celtic. Duelo de estilos, pero casi misma necesidad: Ganar para seguir.

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