Histórico
3 junio 2012Francisco Ortí

España: La obligación de reinventarse

Para Gelson Fernandes tan sólo fue un gol. Para España una cura de humildad. Y para Sergio Busquets una sentencia de muerte. La inesperada derrota de la Selección española frente a Suiza en su debut en el Mundial de Sudáfrica 2010 dio un vuelco a la realidad de un grupo acostumbrado a vivir en el paraíso. En la búsqueda selectiva de culpables se decidió por forzada unanimidad que el cabeza de turco sería el eslabón más débil: Sergio Busquets. La campeona de Europa se había desmoronado y el novato fue señalado como la causa de todos los males. Durante las 24 horas posteriores a la debacle de Durban el centrocampista catalán sufrió una lapidación mediática en la que se debatió su presencia en el once titularidad de España.

Vicente del Bosque, escudo en mano, escapó de su tibieza habitual para regalar un titular que se convertiría en la mejor defensa de Sergio Busquets. “Si fuese jugador me gustaría parecerme a Busquets“, confesó el seleccionador. Esas palabras bastaron para silenciar las críticas y devolver la tranquilidad a una Selección que, como todos sabemos, encontró un final feliz. España se proclamó campeona del mundo y Busquets fue uno de los mejores en Sudáfrica. Sin embargo, esas críticas podrían resucitar ahora que el conjunto español se encuentra a pocos días de iniciar el asalto hacia un nuevo título en Polonia y Ucrania, y atraviesa por uno de los momentos más desconcertantes desde que inició la época dorada en Neustift.

Más allá del ridículo organizativo que supone disponer de un único partido preparatorio para la Eurocopa 2012 con los 23 convocados a pocos días de que arranque el torneo, lo cierto es que da la sensación de que la ‘fórmula Del Bosque’ ha caducado y será necesario reajustar los ingredientes de la esencia de España y así continúe siendo un equipo capaz de sorprender. La Roja ha mutado desde 2008 en adelante para mantenerse en lo más alto. Con Luis Aragonés, España era un conjunto con buena circulación de balón, paciente para adelantarse en el marcador y vertical para sentenciar al contragolpe. En la Eurocopa 2008, la Selección marcó la diferencia por su velocidad letal en los últimos metros, con jugadas que germinaban en un centro del campo organizado por Xavi, acelerado por Iniesta y Silva, y guardado por Senna.

En Sudáfrica, el libro de estilo había cambiado. Del Bosque redibujó el centro del campo para armarlo con un centro del campo con un doble pivote que formaban Busquets y Xabi Alonso. La coexistencia de ambos otorgaba a España una extraordinaria solidez defensiva, sacrificando la frescura ofensiva que sorprendió dos años atrás. Así, la Selección completó todas las eliminatorias sin encajar ningún gol y se convirtió en el campeón que menos goles había logrado marcar a lo largo de la historia de los Mundiales. La victoria final y la consecución de la Copa del Mundo dieron sentido a este cambio de talante, pero la fórmula caducó en el mismo momento en el que Iker Casillas levantó el trofeo hacia el cielo de Johannesburgo.

La estrella que levita sobre el escudo transforma a cualquier rival en un equipo timorato, falto de ambición y que prefiere encerrarse en su área para buscar generar peligro en el área. Los rivales se encierran cuando se enfrentan a España, algo que no supone un problema mayor en la fase de clasificación cuando los enemigos todavía no ostentan títulos nobiliarios, pero la historia cambia cuando el escenario es un gran torneo y tu primer nivel es Italia. El hasta ahora innegociable doble pivote supone un ancla demasiado pesado que no permite a España desencadenarse para mostrar todo su potencial. Con ese esquema, la Selección sufrió en partidos ante equipos como Lituania o Escocia que se pudieron sacar adelante gracias a las individualidades. Contra Italia será más complicado.

Del Bosque debe replantearse la fórmula ‘sudafricana’ y recuperar la que utilizó Luis Aragonés en 2008 o, en cualquier caso, reinventar una nueva. El primer paso ya lo dio en el último amistoso frente a Corea del Sur. La presencia de Xabi Alonso como único centrocampista fijo y una medular mucho más móvil, España fue un enemigo imprevisible y goleó con facilidad. Este domingo ante China será la primera vez que el jugador del Real Madrid y Busquets vuelvan a estar a disposición de Del Bosque y se mostrará si apuesta de nuevo por el doble pivote. Los dos juntos aportan seguridad defensiva, pero uno de los dos podría resultar innecesario en los primeros duelos de la Eurocopa ante rivales como Italia o Irlanda cuyos planteamientos iniciales darán por bueno el 0-0. España debe volver a reinventarse para continuar en lo más alto. Ante Corea del Sur se dio el primer paso. Contra China se debe continuar en la misma línea.

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