Histórico
28 mayo 2012Jesús Camacho

Timo Konietzka, una vida en 58 segundos

En pleno centro de la región de Guillermo Tell, en el Lago de los Cuatro Cantones enclavada entre paisajes de lagos y montañas se ubica la localidad suiza de Brunnen, punto de partida hacia la Suiza Central y de la historia que os voy a relatar. Esta, la historia del gol alemán, una historia que comienza con un primer gol y concluye con una enseñanza final como legado reflexivo para nuestra propia conciencia. Y escudriñando estrellas legendarias entre los legajos históricos de la Bundesliga, el nombre de Friedhelm Konietzka emerge del desván de la memoria y, perdura vinculado a aquellos 58 segundos que empleó para convertirse en el primer futbolista en anotar un gol en la historia de la citada competición.

Nacido un 2 de agosto de 1938 en Lünen Westfalia, en la zona industrial del Ruhr, en un pueblo minero de 46.000 habitantes en expansión, su destino parecía irremediablemente avocado al duro descenso hacia el centro de la Tierra, a la extracción del carbón. Oficio en el que trabajó y trabajaban la mayoría de los miembros de su familia, pero del que fue rescatado por su talento demostrado para un deporte que propició su ascenso a la verde planicie en la que escribió su leyenda. Comenzó en las filas del VfB 08 Lünen, conjunto en el que fue descubierto por Max Merkel, legendario entrenador, que reconoció al instante el talento goleador de Friedhelm y le otorgó una oportunidad en el Borussia Dortmund, que el joven minero no dejó pasar.

En 1958 ingresó en las filas del cuadro del Westfalen y durante la primera parte de su carrera portó la casaca amarilla en la Oberliga Oeste (término utilizado para denominar entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la creación de la Bundesliga en 1963, a las primeras divisiones en Alemania). En la citada época el delantero de Lünen se consagró como uno de los grandes goleadores del Borussia junto a Jürgen Schütz, todo ello pese a que Konietzka jugaba en una posición un poco más retrasada, aunque con una claramente vocación ofensiva.

Apodado ‘Timo’ por su compañero de equipo Helmut Brach, porque según dijo su cabeza rasurada y su corte de pelo le recordaban al Mariscal Timoshenko, (comandante del Ejército rojo), fue campeón de la Oberliga en la temporada 62/63. Cuando en 1963 se puso en marcha la Bundesliga, “Timo” ya llevaba jugados 107 partidos y anotados 84 goles en la Oberliga Oeste. 84 tantos que perfilaron su afilado instinto goleador y prologaron su acceso a la leyenda un 24 de agosto de 1963. Fecha en la que tan solo necesitó 58 segundos para inscribir su nombre en la historia firmando el primer tanto de la por entonces recién creada Bundesliga. No había transcurrido aun un minuto de partido entre el equipo de Dortmund y el Werder Bremen, cuando Konietzka hizo un gol para toda la vida, abriendo los legajos históricos del gol en la Bundesliga y, dando continuidad a la citada leyenda con un segundo gol en el citado encuentro que el Borussia venció 3 a 2. En la temporada 64/65 ganó la Copa de Alemania con el Borussia de Dortmund, conjunto en el que compartió equipo con grandes jugadores como Hans Tilkowski, Wilhelm Burgsmüller, Alfred Schmidt y Lothar Emmerich. Friedhelm Konietzka en su primera temporada en la Bundesliga, anotó 20 goles y 22 en su segunda, siendo en ambas ocasiones el máximo goleador de su equipo. La pareja ofensiva que formó junto a Lothar Emmerich, es una de las mejores que se recuerdan en la historia del fútbol alemán.

Entre 1962 y 1965 fue el goleador de la selección alemana occidental, firmando un promedio goleador que estuvo vigente hasta la sensacional irrupción de Gerd Müller. En 1965 abandonó la disciplina del Borussia para firmar por el TSV Munich 1860, donde se proclamó campeón de la Liga alemana en la campaña 1965/66, con un equipo dirigido por Max Merkel y en el que destacaban jugadores como Manfred Wagner, Peter Grosser, Rudolf Brunnenmeier, Alfred Heiß… Una vez más en su carrera Friedhelm Konietzka, fue el máximo anotador de su equipo firmando 26 goles en 33 partidos.

Un año después, en la campaña 66/67, acabaron en la segunda plaza, una temporada en la que en octubre de 1966, en un partido disputado ante su ex equipo, protagonizó un incidente que marcó el declive y devenir final de su carrera. Y es que en el citado choque, tras una supuesta mano del futbolista del Dortmund, Siggi Held, su protesta airada al colegiado se le fue de las manos y le supuso una sanción de seis meses, dura y sin precedentes hasta ese momento en la Bundesliga. Envuelto en la citada polémica se sintió injustamente tratado y decidió buscar otras oportunidades fuera de su país. En 1967 se marchó a Suiza para enrolarse en las filas del FC Winterthur, club en el que jugó hasta 1971. Posteriormente vivió sus últimos años como jugador/entrenador en las filas del FC Zürich, donde colgó las botas en 1973 e inició su carrera como entrenador.

En su etapa como entrenador, Konietzka conquistó tres campeonatos suizos, dos con el FC Zürich, en 1974 y 76, y uno con Grasshoppers en 1982. Destacar de la misma forma, que en 1977, logró una meritoria clasificación para las semifinales de la Copa de Europa, en las que el FC Zürich  fue eliminado por el Liverpool. Como entrenador del Young Boys llegó en dos ocasiones a la final de la Copa de Suiza a finales de 1970. Dirigió también al Borussia Dortmund, Bayer Uerdingen y Lucerna. Trabajó como freelance para el tabloide suizo Blick, en 1988 obtuvo la nacionalidad suiza, y aunque jamás dejo de tener presente sus orígenes, pasó los últimos años de su vida junto a su esposa Claudia, entre los bellos paisajes perfilados por lagos y montañas de la localidad suiza de Brunnen. Un pequeño pueblo en el que se convirtió en personaje destacado de la comunidad local, en la que además de defender su idea de vida y muerte, una leyenda olvidada del fútbol dejó su valioso sello personal.

Y es que en un domicilio anónimo de la citada localidad, junto al lago Vierwaldstättersee un héroe olvidado hizo defensa de sus ideas predicando con su propio ejemplo. Creyente confeso y defensor de la muerte por compasión, de la eutanasia, hacía tiempo que “Timo” había perdido la batalla ante una cruel enfermedad, que con sus últimas dentelladas logró ganarle la partida. El padecimiento y la lucha compusieron el mapa físico de dolor de un hombre que con una decisión solo pretendió dejar de sufrir, eligiendo libremente una muerte rápida y digna. Eligiendo su propio destino ante una situación sin salida, recordando que otros no gozaron de la citada opción, pues desde pequeño, tanto en la guerra en Lünen como a lo largo de su vida, vio morir a demasiada gente que no había tenido elección. No en vano su hermana y su hermano murieron de cáncer y su madre pasó los últimos años de su vida en una residencia, sin reconocerse a sí misma, ni a ninguno de los suyos. Aferrándose a la que para él constituyó una absurda vida artificial, carente de sentido. Por ello desde el fatídico día en el que fue informado de su grave padecimiento, la idea de elegir su propio y final destino rondó su cabeza. Y por la citada razón, un lunes 12 de marzo de 2012, acogiéndose a la legalidad de la eutanasia en Suiza, quiso marcar el último y posiblemente gol más polémico de su existencia.

Sobre la mesa de noche, en un vaso vacío se ahogan los cánticos de réquiem por una leyenda, que en tan solo 58 segundos con un coctel de fármacos puso punto y final a la cascada de dolor y padecimiento de Friedhelm “Timo” Konietzka. Un goleador que quiso acogerse a la muerte por compasión y que en una carta repleta de agradecimientos testamentarios expresó la cascada de sensaciones que le abrumaron en los momentos previos a los últimos 58 segundos en los que con un último gol escribió el epitafio de su vida: -”Quiero dar las gracias a aquellos que han acabado con mi sufrimiento y que me han acompañado en este difícil camino. ¡Estoy muy contento!”, “Espero su comprensión. Es mi deseo”. “Timo” Konietzka

Iconos e ídolos del fútbol en nuestra sección: Embajadores del Fútbol

Síguenos también desde TwitterFacebook

Timo Konietzka, una vida en 58 segundos, 5.0 out of 5 based on 1 rating

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche