Histórico
7 mayo 2012El Enganche

Ekstraklasa 2012: Slask Wroclaw, campeón en la locura

Por Alfonso Ibáñez (@football_draw), analista especializado en fútbol polaco.

Este domingo se disputó la última jornada de la Ekstraklasa 2011-2012 en Polonia. El vencedor, el Slask Wroclaw, del veteranísimo Orest Leczyk. En segunda posición quedaría el Ruch Chorzow de Waldemar Fornalik, sin duda, el entrenador del año de la primera división en Polonia. Y destaco ambos clubes no solo por sus posiciones a final de campeonato sino por representar a las claras la evolución que el fútbol, en todos sus estamentos, está desarrollando en el país desde hace apenas cuatro años y cuyo culmen llegará el próximo mes de Junio con la celebración, conjuntamente con Ucrania, de la Eurocopa de naciones. Desde entonces, y tras solventar los problemas acaecidos con el amaño de partidos y que supusieron el descenso administrativo de Zaglebie Lubin y Korona Kielce a finales de la  temporada 2007-2008, son tres los principales aspectos que favorecen la evolución de una competición que cada año se hace más fuerte a nivel continental, como demuestran las dos últimas temporadas de Lech, Wisla y Legia en la UEFA Europa League:

1. Aumenta la asistencia a los estadios: Lo que hasta hace pocos años era una media de 6.000 espectadores en partido de Ekstraklasa, hoy se aproxima a los 10.000 como consecuencia de la mejora, ampliación y construcción de nuevos complejos deportivos para la práctica del fútbol. A las cuatro sedes de la Euro 2012, Poznan, Gdansk, Wroclaw y Warszaw, se suman los estadios de clubes como  Zaglebie, Cracovia, Korona, Legia, Wisla, Gornik y Jagiellonia, lo que suponen mejoras y ampliación de más del 50% de los estadios de equipos de la primera división polaca y, como consecuencia, más ingresos para los clubes.

2. Crece la contratación de directivos profesionales en todos los estamentos de un club: Demostrado tanto en equipos grandes como modestos, los responsables de fichajes y desarrollo del club son cada día más profesionales y están mejor cualificados. Como ejemplo, la contratación de Stan Valckx, ex-director deportivo del PSV Eindhoven, por el Wisla Krakow. También profesionales del país, como Andrzej Czyzniewski (Lech Poznan), quien confeccionara una de las mejores plantillas de la Ekstraklasa, colaboran con equipos modestos como, en este caso, el Arka Gdynia de I.Liga, desarrollando la misma labor con presupuestos más ajustados.

3. Mejora en el nivel de las contrataciones de jugadores extranjeros: Lo que hasta hace poco podríamos llamar fichajes de Youtube, las últimas temporadas han pasado a ser fichajes de nivel que aumentan la calidad del jugador medio en la competición. Como muestra, varios ejemplos: Michal Hubnik (Legia Warszawa, máximo goleador de la liga checa), Maor Melikson (Wisla Krakow), Vule Trivunovic (Cracovia Krakow, mejor jugador de la liga bosnia), Deniss Rakels (Zaglebie Lubin, máximo goleador de la liga letona con sólo 17 años) o Kew Jaliens (Wisla Krakow, internacional con Holanda en el mundial de Alemania 2006).

Todo esto, sumado a la mejora en el trato que equipos como Legia y Lech, entre otros, están dispensando a sus categorías inferiores, permite que el nivel medio de la competición, de jugadores y clubes, se aproxime cada año más a ligas, como la holandesa o la belga, históricamente uno o dos escalones por encima de la polaca. Pero, centrándonos en lo meramente futbolístico, lo que realmente ha permitido que equipos como Slask y Ruch coparan los primeros puestos de la clasificación, además del mencionado aumento del nivel medio, es la mala temporada que han hecho grandes clubes con excelentes plantillas como Wisla, Lech y Legia. Y es que los, a priori, tres principales candidatos a hacerse con el título no han estado a la altura de las exigencias.

La temporada del Wisla Krakow, principal equipo del país, ganador de siete de los últimos diez campeonatos y poseedor de uno de los mayores presupuestos, es tan esperpéntica como la de sus entrenadores. Arrancó el curso con el holandés Rober Maaskant en el puesto, técnico que solo dos meses antes les guió a la consecución del título de liga. Los malos resultados obligaron a buscar un revulsivo en interinidad con el hasta entonces asistente del holandés, Kazimierz Moskal, pero lo deseado resultó ser peor que lo existente y a finales de febrero la junta directiva decide poner la plantilla en manos de Michal Probierz. Ésta ha sido sin duda una de las decisiones más cuestionadas de la temporada al tratarse de un entrenador que, en los anteriores seis meses había dirigido a nada menos que tres equipos (Jagiellonia, LKS Lodz y Aris Thessaloniki), con muy dudosos resultados. Como consecuencia de esa inestabilidad en la dirección y acuciado por numerosas lesiones y problemas disciplinarios que llevaron a la suspensión de jugadores tan importantes como Lamey, Malecki, Paljic, Biton o Jaliens, es lógico pensar que el presente curso ha de tomarse como transición en busca de la estabilidad del club con más historia del país.

Al Oeste del país, en Poznan, José Mari Bakero debía ajustar el cinturón de los dispendios ante la precaria situación económica del club. No obstante, la continuidad de las piezas clave de la plantilla y la puesta en valor de jóvenes canteranos como Kaminski y Mozdzen hacían presagiar que la temporada se asemejaría a la anterior a su llegada al banquillo del Lech Poznan, en la que conquistaron el título de liga. Nada más lejos de la realidad. La labor de Bakero durante el año y medio que ha estado en la ciudad es más que criticable. Quitando los primeros meses en el cargo, en los que salvó al equipo de los puestos de descenso en liga y mantuvo la buena labor en competición europea de su predecesor (histórico partido en Italia contra la Juventus de Turin), el ex-jugador del FC Barcelona erró una y otra vez al querer implantar el 4-3-3 y la filosofía de juego del conjunto catalán en una plantilla que no se ajustaba a esas exigencias. Esa rigidez táctica le obligaba a dejar en el banquillo a jugadores importantes, utilizando en puestos de creación a jugadores más cualificados para la contención como Murawski, Injac, Djurdjevic o el propio Kaminski. La directiva le dio un ultimatum y exigió que el equipo alcanzase puestos europeos en el primer mes posterior al parón invernal. El objetivo no se cumplió y el club le sustituyó con un hombre de la casa, Mariusz Rumak.  Quien fuera asistente en la etapa de Bakero puso cordura en los sistemas y dispuso a sus mejores jugadores en las posiciones para las que estaban más cualificados. Con Buric fijo en la portería, Murawski y Injac en el doble pivote, Kaminski y Mozdzen con más minutos de juego y Slusarski como principal recambio a la irregular temporada de la estrella del equipo, Rudnevs (a pesar de ser el pichichi de la competición), el Lech Poznan ha estado a punto de conquistar un título que se antojaba imposible a mediados de Marzo.

Para finalizar con el triunvirato de favoritos, el Legia Warszawa. Es difícil de explicar cómo el equipo que todos elogiaban al finalizar la primera vuelta ha podido dejar escapar el título de liga. Hasta la penúltima jornada todo estaba a su favor pero la derrota en Gdansk ante el Lechia no solo ha provocado la pérdida del campeonato sino también una serie de acontecimientos que culminarán con una reestructuración insospechada a principios de temporada. Con la mejor plantilla del campeonato, un once definido a la perfección y automatismos de campeón, el club decide traspasar a tres de sus principales valores: Borysiuk, al Kaiserslautern, y Komorowski y Rybus, al Terek Grozny. El beneficio, más de 5.5 millones €, la pérdida, desestabilización de algo que funcionaba, remediado con cambios de posición (Rzezniczak, de lateral diestro a pivote defensivo, y Gol, de pivote a media punta) y con muchos minutos para jugadores excelsos en cuanto a calidad técnica pero demasiado jóvenes para afrontar el tramo final de la competición: Kucharczyk (21), Zyro(19) y Wolski (19). Parece claro que tanto presidente como grupo directivo, Grupa ITI, buscan la venta de un club que, si no se tuerce, con una base tan sólida como la existente y una cantera que empieza a dar sus frutos (ojo a Jagiello), puede ser dominador absoluto de la Ekstraklasa en los próximos años.

Pero todo esto no debe quitar méritos al campeón. El Slask Wroclaw ha sido el equipo más regular de la temporada. Sustentado en los últimos meses por el colchón de puntos que consiguió en Septiembre, Octubre y Noviembre, la veteranía en los banquillos de Orest Lenczyk y un grupo bien  armado en sus posiciones más importantes, han permitido al equipo de Breslavia conseguir el segundo título de toda su historia, algo que se les resistía desde hace 35 años (1976-77). Un portero de garantías como el eslovaco Kelemen, una línea defensiva sin estridencias y segura en su cometido, la figura de Elsner en la contención en mediocampo y una línea de tres cuartos sustentada en la calidad técnica, visión de juego y pase de Sebastian Mila (máximo asistente del campeonato), han sido claves para devolver la alegría al equipo cuya ciudad sede se encuentra en una de las regiones más futbolísticas de Polonia, Slaskie.

Pero, tras Legia, Lech y Wisla, Slask es el club con mayor presupuesto de la Ekstraklasa. Algo que no puede decir el Ruch Chorzow, heróico subcampeón. Modesto club que comparte provincia con el campeón y que no ha dejado de evolucionar con el fútbol polaco. En la temporada 2003-04, los azules eran equipo de lo que sería la 2ª B española, la II.Liga. Desde entonces, su crecimiento ha sido constante, alcanzando la Ekstraklasa en 2007, puesto de competición europea en 2010 y el subcampeonato en liga y copa durante la presente temporada. Y todo ello, como decimos, con uno de los presupuestos más austeros de toda la competición. Los argumentos: un entrenador de la casa, Waldemar Fornalik, campeón de la primera división polaca con el Ruch en uno de sus doce años como futbolista profesional, todos ellos en el equipo que dirige desde hace dos temporadas; un once que cualquiera que medianamente siga la competición podría enunciar de memoria, y una pareja de delanteros, punta de lanza del invariable 4-4-2 de Fornalik, que se han acoplado a la perfección en movimientos, y han sabido aprovechar los balones que llegaban desde banda, principal arma del equipo de Chorzow.

Tras todos ellos, una clase media en la que destaca negativamente el Polonia Warszawa, equipo que más gastó en el pasado mercado de fichajes de verano gracias a lo conseguido con el traspaso de Adrian Mierzejewski al Trabzonspor turco (el traspaso más caro de la historia de un club polaco, 5.5 millones €), y que cuenta con una excelente plantilla a nivel individual pero que, según su presidente, Jozef Wojciechowski, han dado vergüenza en la actitud mostrada a lo largo de la temporada. Se les exigía luchar por el título y, sin embargo, el equipo no ha mostrado ambición en ningún tramo de la misma. Jez, Cani, Jodlowiec, Sadlok o Dvalishvili son jugadores muy interesantes que, seguramente y según palabras del propio presidente, quedarán libres en el mes de Julio, pero que no han sabido luchar por el bien común de una afición que les exigía el campeonato.

Por último, los descensos. Cracovia Krakow no ha sabido dar un paso adelante en su desarrollo como club y, tras varios años jugando con el descenso y a pesar de ser uno de los equipos que más generó en traspasos a principios de temporada, no ha sabido invertir ni conseguir estabilidad en el banquillo (tres entrenadores esta temporada), lo que le ha llevado al último puesto en la clasificación. Le acompañará a la I.Liga polaca el LKS Lodz, recién ascendido el año pasado, muy modesto a nivel presupuestario y de instalaciones y que no ha sabido hacerse a la máxima competición, a pesar de contar con una de las figuras veteranas del campeonato, el delantero Marek Saganowski.

Aún queda por resolver si la maxima competición del fútbol polaco ampliará su número de participantes de los dieciseis actuales a los dieciocho que solicitan numerosos equipos. Hasta el momento, oficialmente la respuesta es no, pero el tema está encima de la mesa. De todas maneras, ambos equipos, Cracovia y LKS, no estarían en la Ekstraklasa la próxima temporada. De los demás equipos, individualidades como: Szymon Pawlowski (Zablegie Lubin), Tomasz Lupisz (Jagiellonia Bialystok), Prejuce Nakoulma (Gornik Zabrze) o Mariusz Magiera (Gornik Zabrze). Mención a parte merece el veterano delantero, “hito” de la Ekstraklasa, Tomasz Frankowski. Uno de los máximos artilleros de la competición, con cuatro “pichichis” en su haber y más de 170 goles, el ex-jugador del Tenerife, actualmente en el club de su ciudad natal, Jagiellonia Bialystok, se retirará a final de temporada como segundo máximo goleador de la temporada. Mito.

Finalizó la Ekstraklasa. Una competición por la que te suelen tachar de “friki de esto del fútbol” pero que sin duda recomiendo sigan a partir de la próxima temporada. Su calidad informativa es excepcional (webs oficiales, webs de equipos, partidos en directo con la producción de Canal plus Polonia,…), estructura de clubes y estadios que nada tienen que envidiar a los de Holanda, Bélgica o Portugal, jugadores que darán mucho que hablar en temporadas venideras (Rudnevs jugará el próximo año en el Hamburgo) y que ya dieron que hablar en la Ekstraklasa (Lewandowski, ex-jugador del Lech Poznan). Un futuro que promete… y mucho. Un ejemplo, el actual Europeo sub-17 (Horoszkiewicz, Linetty, Stepinski,…). Una ilusión, la Eurocopa del próximo verano.

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