Histórico
9 mayo 2012Jose David López

Atlético de Madrid: Adrián, el estímulo de lo incierto

“Causa es de perder lo seguro, ir en busca de lo incierto”. Esa visión prudente de Plauto inquieta al ser humano más ambicioso, hambriento de éxito e insatisfecho con lo que considera una respuesta injusta de aquello que lo rodea. Nadie ha conseguido méritos sin acercarse al llanto, pocos han logrado reconocimiento sin haber tocado fondo y los más privilegiados, llegaron hasta la cima habiendo atravesado una carrera de espinas. El fútbol y su memoria fugaz frustra el análisis personal de los riesgos que algunos futbolistas llevan a cabo en su carrera y de cómo la opinión intercede en las aspiraciones o aptitudes de gran parte de ellos. De haber sido por ello, de haber preferido no aventurarse, ni la selección española tendría un joven atacante esperando en primera fila su oportunidad, ni el Atlético de Madrid estaría a un pasito de alcanzar su segunda Europa League.

El riesgo hablaba de dejar Teverga, sus menos de 2.000 habitantes y aquellos bisoños días (debutó con 17 años) con la camiseta azulona del equipo de su vida, el Real Oviedo (ya en días de Segunda B). Era asomarse a Primera División cuando apenas había podido disputar 30 partidos en el tercer nivel nacional. Era no ser capaz de convencer en varias cesiones (Alavés-Málaga) y tener que regresar como actor secundario. Era entender que pese a ser atacante no se te debía medir ni analizar conforme a tu relación con el gol. Y sobre todo, era trastocar un pensamiento automático de temor ante lo incierto. Hoy, el atrevimiento busca su recompensa final en Bucarest, el colofón al año del atrevimiento, la osadía y el descaro. El año ideal de Adrián López.

El mismo que comenzó con un fichaje sorprendente rumbo al Atlético de Madrid tras el descenso de un Deportivo donde había encontrado, por fin, estabilidad y confianza. Y que continuó con una Eurocopa Sub 21 que no va a olvidar jamás. Pues en un intento por demostrar su valía y silenciar a quienes no lo veían preparado para abanderar el ataque rojiblanco, el asturiano encontró los estímulos y los acompañantes necesarios para multiplicar su determinación. Como ya había ocurrido en el pasado, la camiseta de la selección ajustaba mejor que ninguna su perfil, ceñía su figura y realzaba sus puntos fuertes. Firmó un torneo memorable, con goles clave, marcando diferencias y demostrando su potencial. Máximo goleador con cinco goles (ya había sido Bota de Plata en el Mundial Sub 20 de 2007) y referente de los campeones continentales, en un par de semanas que ahora, su afición siempre rememora cuando reclaman para él mayor protagonismo.

Porque en Dinamarca llegó un chico con facultades y proyección, pero salió un delantero cubierto de moral para su gran examen anual. Grandes movimientos, capacidad para aparecer en varias posiciones de ataque, asociación con los hombres de segunda línea y una lectura eficaz de acciones ofensivas en definición o asistente, que repercutieron rápidamente en sus primeras citas como atlético. Adrián supo encontrar su hueco en la planta de reciclaje rojiblanca, aquella de la que salían estrellas consagradas como ‘Kun’ Agüero o Diego Forlán y se generaban productos de segunda categoría dispuestos a ocupar su rol buscando una proyección pendiente. Pero con aquél arreón moral en suelo escandinavo y concentrado en sus opciones, el asturiano entendió que sus minutos iban a ser mínimos, por lo que desde julio asumió un papel que teóricamente no le iba a corresponder.

Pero es que allí donde nacieron las metas de este Atlético de Madrid europeo, en los sarcásticos enfrentamientos veraniegos ante Stromsgodset o Vitoria Guimaraes, ya sudaba acumulando esperanzas Adrián (que anotó tres goles en esas dos rondas). Esos duelos que se levantaron con el trabajo de quienes ya se marcharon (Reyes o Elias hace que sea increíble echar la vista atrás) y que servían para que las estrellas descansaran en la playa (Falcao sin ir más lejos), fueron la mejor pretemporada y el mejor aliento posible para un chico que apretaba los dientes y empujaba optimista ante lo que estaba generando su llegada.

Porque sólo él ha disputado los 18 partidos de esta Europa League, porque sigue con la misma ilusión de entonces intentando escalar en la Liga directos a la Champions (viene de marcar un gol clave esta jornada, alcanzando los seis en Liga y suma 8 más en clave continental) y porque se ha convertido en el jugador revelación del Atlético de Madrid esta temporada. “Lo más importante es centrarse en Liga y en la final de Europa League. Luego, en el verano están los Juegos Olímpicos, que tenemos grandes opciones, y la Eurocopa es un sueño que todos los que hemos pasado por las categorías inferiores de la selección tenemos”. Metas, sueños, sacrificios y esperanzas que vuelven a tener como pauta la ambición, retando a lo incierto y al riesgo, esa sensación que para Adrián siempre significó una oportunidad a la que agarrarse.

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