Histórico
1 marzo 2012Jose David López

Podolski, la ‘cabra dadaísta’ de Colonia

La firme resistencia hacia la lógica, el desafío al canon establecido y el manifiesto contra la inmovilidad del pensamiento, son bases del dadaísmo como concepto cultural. En Alemania, este movimiento arrastró sus ideales hacia la política, pero siempre para finalizar sus inquietudes en el arte. Y como tal, el fútbol también acabó recogiendo algunas de esas doctrinas que aún hoy, genios como Lukas Podolski, siguen demostrando su ignorante sapiencia lejos del terreno de juego: “Fussball ist wie Schach, nur ohne Würfel” (“El fútbol es como el ajedrez, pero sin dados”), dijo hace cuatro años. Una cita que pasó a la historia por su fondo dadaísta y su incomprensible profundidad, pues poco antes había asegurado que el fútbol es el existencialismo en movimiento”.

Toda Alemania lo cataloga de chico excéntrico, de carácter engreído y de naturaleza rimbombante, pero en su ciudad, en su barriada y en el imponente Rhein Energie Stadion, ‘Poldi’ es más importante que la cabra del escudo del Colonia. Ese animal-mascota que un día fue regalo de un artista de circo comarcal (recibe el nombre de Hennes por el ex técnico e icono del club, Hennes Weisweiller), representa el club en el mundo desde una perspectiva simpática y singular. Desde el plano deportivo, sólo hay un protagonista capacitado para responsabilizarse de ello, el mismo que cierra un 2011 irrepetible y rechaza ofertas de media Europa por el amor al dadaísmo de su querida Colonia, Lukas Podolski.

El cariño es mutuo, eterno e inquebrantable. Ha sido protagonista de ‘Poldis Angels’ (película de un funcionario de la zona, amante del jugador), es habitual verlo en anuncios televisivos de todo tipo de productos, ha sido cara de Múnich para promover los Juegos Olímpicos de invierno 2018 pese a no haber dejado huella positiva en Baviera (algo que refleja su potente imagen pública) y hasta embajador del fútbol alemán para minusválidos, donde se ha dejado caer en algunas ocasiones mostrando su apoyo. Un líder social, un mito del nuevo siglo y un jugador que siente Alemania como su país (pese a que nacer en Polonia y recibir críticas-vacilaciones constantes de sus vecinos) y Colonia como el epicentro de su vida.

Ha donado 200.000 euros para la creación de un estadio de césped artificial en la ciudad, inauguró hace meses un complejo deportivo que lleva su nombre (Bergheimer Lukas Podolski). Mantiene la Fundación Poldi para ayuda a niños-jóvenes desfavorecidos y patrocina las campañas del Centro DKMS para encontrar donantes de médula ósea. Icono absoluto de la ciudad donde duerme y personaje respetado e idolatrado por sus enormes contribuciones a los que lo rodean. Encuentra en Colonia su hábitat ideal para desarrollar una carrera con muchas luces allí donde nadie se acordaba de alumbrar desde los gloriosos años 60-70 (donde se lograron los títulos ligueros y coperos que situaron en el panorama futbolístico a la ciudad.

Con más de 1 millón de habitantes actuando como escuderos (Colonia es la cuarta ciudad más poblada del país), Podolski se siente fuerte, sólido y robusto ante aquellos a los que no logra convertir a sus doctrinas. Sólo allí ha sido capaz de consolidar todas sus cualidades. Una pierna zurda demoledora, una velocidad que le permite marcar diferencias, desequilibrios por la inteligencia de sus movimientos y, desde luego, una enorme lectura de su papel en un club débil y limitadísimo que solo aspira a no poner en peligro su continuidad en el primer nivel alemán. Metas inútiles, ridículas y absurdas para un internacional de prestigio, consagrado en mundiales, aún hoy determinante en los planes del seleccionador Joachim Low (uno de sus principales seguidores pese a la aparición de jóvenes promesas de mayor fuerza) y que cerró un 2011 de ensueño donde ha rendido al nivel de los más grandes.

Suma 15 goles (uno más que la campaña pasada y más de la mitad de los que ha logrado su equipo), ha dado seis asistencias y ha participado en el 82% de las jugadas clave en esta temporada. El extremo zurdo (su posición más interesante) readaptó su rol al de delantero referencia (tras la baja de Novakovic y la incapacidad de tener alternativas) y hasta ha tenido que actuar de segundo punta, pero no ha debilitado su compromiso y rentabilidad al grupo. Crea peligro, genera amenazas, fabrica goles de la nada y avergüenza a las defensas de una Bundesliga donde sigue siendo letal (tercer máximo goleador actualmente) con una zurda que todos quieren recuperar para el primer nivel. Con ofertas de Dortmund o Arsenal (donde ya aseguran que está ‘atado’), Podolski sigue pidiendo mayor compromiso a su directiva para mejorar sus aspiraciones, las que dudan cada día de su futuro en Colonia. Poldi no tiene dudas, quiere ser eterno y sustituir a la ‘cabra’ como elemento representativo de un club que le debe todo y que reza para que su corazón siga siendo dadaísta.

También te interesa: La ‘sutíl’ diferencia de Phillip Lahm

Síguenos también desde TwitterFacebook

Podolski, la ‘cabra dadaísta’ de Colonia, 5.0 out of 5 based on 2 ratings

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche