Histórico
6 marzo 2012David De la Peña

Milan: Boateng, ‘trequartista del Renacimiento’

Leonardo da Vinci. Escultor, poeta, pintor, filósofo, ingeniero, músico, urbanista… quizá el más grande polímota del Renacimiento Italiano, recibió un merecido homenaje en la ciudad donde dio forma a sus primeros trabajos. Esa ciudad era Milan, y ese homenaje vio la luz en 1872, cuando Pietro Magni, escultor milanés, levantó en el centro de la Piazza della Scala un monumento dedicado al genio de Florencia. Desde ese lugar, Leonardo puede observar como cada 7 de diciembre se abre la temporada de Ópera en el Teatro alla Scala, “el templo de la lírica”. Ese día de San Ambrosio, festividad en honor al patrón de la ciudad, es la fecha elegida para tan importante celebración, aunque la norma exige que todas las funciones deben terminar antes de la medianoche para mantener la tradición.

El Teatro alla Scala es considerado uno de los teatros de Ópera más prestigiosos del mundo, y tras su telón han aparecido los más importantes directores, músicos y cantantes del planeta. El paralelismo que existe entre el escenario del Teatro, y el césped del estadio de fútbol más importante de la ciudad, es evidente. O al menos lo es para aquellos que decidieron bautizar al Giuseppe Meazza como La Scala del Calcio. Así pues, San Siro (como le gusta llamar al estadio la parte milanista de la ciudad, ya que aunque Meazza jugó en Inter y Milan, la parte más exitosa de su carrera fue neroazzurri), también ha visto cuando se ha corrido el telón a los mejores directores, músicos y cantantes, solo que estos en lugar de acariciar violines y dirigir con batuta, hipnotizaban balones y pintaban en pizarras. Y en esa vorágine de arte, el concepto futbolístico que mejor se sube a la ola es el de ‘trequartista’, el que diferencia hoy en día más que nunca al Milan del resto.

El futbolista, por definición consensuada, que rebosa talento, divide al contrario, encuentra el camino, rompe defensas y levanta al público. La aportación interista a la causa es nada menos que Wesley Sneijder (que aunque viva la situación que vive, se adapta al término). Sin embargo, la aportación milanista es Kevin Prince Boateng. Sin duda, choca. A todos se nos vienen a la cabeza los nombres en los últimos tres lustros, (por acotar la búsqueda), de Savicevic, Boban, Rui Costa, Ronaldinho, Rivaldo o Kaka. Futbolistas muy diferentes entre sí, pero con el denominador común de la exquisitez. De una u otra forma, pero ante todo futbolistas cuya comunión con el balón cuando este estaba entre sus pies, quedaba fuera de toda duda.

Sin embargo, Allegri elige al ghanés Boateng para esa posición. Los resultados le avalan, eso sí. El AC Milan es el equipo que actualmente porta el Scudetto en su pecho, y en este momento, además, lidera la clasificación. Pongámonos en situación: Su llegada al equipo rossonero. Sin despuntar de manera brutal en el Hertha de Berlin, ficha por el Tottenham, donde no juega casi nada. Después, se marcha cedido al Dortmund, para posteriormente fichar por el Porstmouth, donde hace un año decente pero en el que quizá, su momento más recordado, fuese una acción en la final de la FA Cup 2009/2010 en la que lesiona a Ballack, dejándole fuera del Mundial de Sudáfrica. Precisamente en esa cita, Boateng rinde bastante bien y le ficha el Genoa, que en una operación tan extraña como suele ser habitual en Preziosi, lo cede al Milan.

Es decir, Allegri se hace con un jugador para la posición de trequartista de todo un AC Milan, que ha tenido nula continuidad en algún club de primer nivel, y le da desde el primer momento un protagonismo absolutamente inesperado. Año y medio después, entendemos su idea. El actual Milan es un equipo en el que Andrea Pirlo es prescindible, como hemos visto este mismo verano, y que juega con tres hombres por delante de la defensa cuya principal función es proteger a sus centrales, bascular y ayudar a sus laterales, ganar segundas jugadas ante juego directo rival, y no conceder un solo metro a los hombres de ¾ de campo del equipo contrario. En ese contexto, los Van Bommel, Nocerino, Muntari, Ambrosini, etc… tienen un papel absolutamente clave. Esto aun presenta más dudas, puesto que el hecho de apostar por futbolistas de ese corte para la posición de mediocentro e interiores, hace pensar que es aun más necesario un hombre creativo para el rol de enganche.

Sin embargo, Allegri no lo cree así. KP Boateng ofrece la posibilidad de robar muchas veces en campo contrario, con lo cual, la pérdida del rival resulta muy peligrosa. Su intensidad en la presión hace que el inicio de jugada del contrario sea una fase complicada de ejecutar, hecho este, que posibilita a ambos interiores a dar un paso adelante y hacer que el equipo se junte sin tener balón, en una altura de campo bastante notoria. Esto no siempre ocurre, pero sí cuando la presión tiene mimbres de producir robo inmediato, por lo que el hecho de ubicar a un jugador de sus características ahí, es un arma ofensiva sin tener pelota. El problema puede venir cuando él tiene que producir recepciones, darle alternativas a los poseedores de la línea anterior. Sin embargo, la armonía de sus características con las de Robinho-Ibrahimovic, le permiten seguir siendo útil en esa fase. Los dos puntas se descuelgan y generan entre líneas, mientras que él aprovecha sus aptitudes de llegador para finalizar muchas veces dentro del área. Además, tiene la ventaja de suplir su falta de talento, con un brutal golpeo a puerta (uno de los mejores futbolistas del Calcio en ese arte).

El contexto, más sus aptitudes, le hacen un futbolista tremendamente eficaz en una posición, la de trequartista, que históricamente parece reservada a jugadores con características diferentes a las suyas. Lo cierto es que sus números y el reconocimiento popular hacen que sea un hecho que esté funcionando en ese puesto. Quién sabe si dentro de poco veremos con la elástica rossonera a un “trequartista del Renacimiento”, con el talento de los Boban, Savicevic y compañía, y las aptitudes físico-tácticas del actual dueño de la posición: Kevin Prince Boateng. Seguro que Allegri soñó alguna vez que un Leonardo da Vinci se bajó del pedestal, cruzó la Piazza della Scala y apareció detrás del telón, para ser su polímota particular vestido de corto, en La Scala del Calcio.

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