Histórico
13 marzo 2012David De la Peña

Marsella: La misión de volver a ‘tomar’ Milan

A comienzos del Siglo XVI, Francia estaba rodeada por las posesiones del Emperador del Imperio Romano Germánico, Carlos V. Este hecho hizo que la monarquía francesa se viera absolutamente amenazada, por lo que Francisco I, rey de Francia, y que anteriormente había optado al título que regentaba Carlos V, actuó en consecuencia. Una serie de batallas entre 1521 y 1524 enfrentaron a la Corona de Habsburgo de Carlos V y la Corona Francesa de la Casa de Valois. Las hostilidades comenzaron en Italia, y las tropas francesas trataron de conseguir que las fuerzas de Carlos V abandonasen la Lombardía. Durante la batalla de Siesa lo consiguieron, después de que el ejército de Carlos V perdiera un valioso tiempo en el sitio de Marsella. Una victoria esporádica, puesto que durante la batalla de Pavia el ejército francés fue expulsado del Milanesado, pero con un contenido balsámico después de la cruel derrota en Bicoca, localidad cercana a Monza. Tal fue la humillación que sufrieron los franceses en aquella contienda, que la palabra bicoca, en castellano, pasó a tener el significado de cosa fácil o barata.

En ningún caso podremos calificar de “bicoca” el cometido que tendrán las tropas francesas, al mando de Didier Deschamps y con el emblema del Olympique de Marsella bordado en su pecho, cuando el sonido de la Champions encienda al mítico Giuseppe Meazza. Y es que aunque no sonará la Marsellesa, sin duda el himno compuesto a finales del siglo XVIII por Rouget de Lisle sería un aditivo para un equipo que necesita una buena dosis de épica para afrontar el partido, y defender el 1-0 que trae de la ida. Así lo dice, al menos, su momento actual, ya que el Marsella viene de una nefasta racha de 4 derrotas consecutivas en liga, que le alejan nada menos que a 19 puntos del líder, y lo peor de todo, siembra muchas dudas.

Los recuerdos de la afición del Marsella para con la ciudad de Milan, sin lugar a dudas son muy buenos. No solo porque en el año 93 derrotaron al AC Milan con aquel mítico gol de Boli, conquistando por primera y única vez la Copa de Europa un equipo francés (aquel Marsella contaba con futbolistas de la talla de Abedí Pele, Voller, Boksic, Barthez o el actual entrenador, Didier Deschamps), si no porque además guardan un bonito recuerdo de un enfrentamiento más reciente contra los vecinos nerazzurri, debido a que ya les consiguieron eliminar de la Copa de la UEFA en 2004 después de vencer al equipo entrenado por aquel entonces por Alberto Zaccheroni, 1-0 en el Velodrome, y 0-1 en el Giuseppe Meazza. La mitad del trabajo para copiar ese victorioso capítulo de su historia, está hecho.

Sin embargo, la racha del equipo es muy negativa y sin duda, resulta curioso teniendo en cuenta que antes de entrar en este bache de resultados las cifras estaban siendo espectaculares, alcanzando nada menos que 12 victorias en 15 partidos justo antes del choque de ida contra el Inter. Deschamps pareció alcanzar el equilibrio jugando un 4-2-3-1 donde las cuatro piezas atacantes tenían un equilibrio fantástico. En primer lugar, el asentamiento definitivo en el esquema de un jugador como Morgan Amalfitano que después de un rendimiento espectacular en el Lorient, está funcionando de maravilla en un grande como el Marsella. Partiendo desde la derecha, conceptualmente entiende la posición de maravilla, hasta el punto de que Blanc haya pensado en él para vestir la camiseta de la selección francesa, y es algo que me parece totalmente lógico. Capaz de abrirse sobre su derecha y servir balones al área con una naturalidad brutal, o de ofrecer recepciones por dentro y permitir a Azpilicueta ocupar todo el carril, recepciones en una zona que no le es indiferente ya que desde ahí formó una maravillosa sociedad con Gameiro en el Lorient.

La segunda de las piezas clave de estas cuatro posiciones atacantes estaba siendo Valbuena. Después de su golazo en Dortmund, que sirvió además para clasificar al equipo a octavos de final de la Champions, empezó a mostrar su mejor versión. Apareciendo por detrás del punta y permutando con hombres de banda cuando estos ofrecen esas recepciones interiores, tiene una movilidad realmente incómoda para el rival. Valbuena tiene un buen gesto técnico, y además, la gran ventaja de ser capaz de orientarse con naturalidad en cualquiera de los tres perfiles de la mediapunta, por lo que partir desde posiciones centrales pero permutar hacia cualquier costado hace al equipo mucho más dinámico e imprevisible.

En tercer lugar, espacio para el tercer futbolista de la mediapunta: el ghanés André Ayew. Uno de los mejores jugadores africanos del momento y también, uno de los mejores de todo el campeonato francés. Probablemente su posición más natural sea como segundo punta, partiendo desde el centro o incluso jugando en derecha donde puede trazar diagonales y encontrarse la portería de cara, pero hay que reconocer que viendo las características de sus compañeros, su ubicación en izquierda tiene toda la lógica. La posibilidad de permutar con Valbuena le permite también conseguir recepciones interiores, y además, su buena pierna izquierda y potencia le permiten alcanzar línea de fondo y estirar al rival. Jugada que aunque no es su preferida, le sale con bastante efectividad, por lo que es un recurso que cada vez utiliza más.

En último lugar, y probablemente uno de los motivos por los que el equipo haya sufrido en los últimos tiempos, haya sido la baja de Loïc Remy. De hecho, desde su lesión, el Marsella no ha ganado un solo partido de Ligue 1, y es que su concurso es absolutamente vital. Delantero muy móvil, entiende perfectamente la ruptura y es muy solidario haciendo diagonales dentro-fuera para producir espacios por dentro y recibir sobre su derecha. Eso facilita la labor de Valbuena y Ayew, que se encuentran el panorama mucho más despejado cuando él juega en punta, precisamente lo contrario a cuando lo hace Brandao. Por si esto fuera poco, Remy está alcanzando grandes cifras goleadores, y se está mostrando como un rematador brutal, convirtiéndose en el gran socio de Amalfitano y sus deliciosas roscas desde la derecha.

Veremos lo valiente que es Deschamps. En el último partido contra el Ajaccio y tras recuperar a Mbia, que había estado un tiempo fuera, decidió jugar con tres hombres de corte más defensivo en medio campo, aunque la buena noticia es que Remy ya jugó 45 minutos. Diferentes versiones de este Marsella, pero sin duda, la mejor, la estamos viendo con sus cuatro hombres de más peso ofensivo juntos en el campo, puesto que su gran nivel individual, se ve potenciado porque unos a otros mejoran sus características. Si Deschamps se atreverá o no en un estadio mítico como el Meazza, y ante un rival totalmente necesitado de una victoria, es una incógnita. Decíamos que el partido, desde luego, no se podrá calificar de bicoca, aunque los franceses no deberían tener miedo, y es que, el Marsella, además de no haber perdido nunca en tierras lombardas, podrá recordar como las tropas francesas al mando de Francisco I, una vez, tomaron Milán.

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