Histórico
27 marzo 2012Francisco Ortí

APOEL: Nuno Morais, el juguete roto de Mourinho

Nuno Morais nunca olvidará el verano del 2004. Aquel verano cambió su vida para siempre. Nacido en el pequeño pueblo portugués de Paço de Sousa, el fútbol no dejaba de ser un sueño lejano para él. Formaba parte de las categorías inferiores del Futebol Clube Penafiel, un humilde club de la segunda división portuguesa y sus aspiraciones pasaban con llegar algún día a jugar en el primer equipo, y, con mucha suerte, que se fijara en él alguno de los tres grandes de Portugal. Y si era el Porto mejor todavía. Pero, como decimos, eso no eran más que sueños juveniles. La realidad le decía a Nuno Morais que probablemente su techo estaría en poder jugar con el primer equipo del Penafiel en la segunda división portuguesa.

El techo, o lo que el pensaba que era su techo, lo alcanzó en 2002. El Penafiel le subió al primer equipo y pudo emular a otras viejas glorias del club como Sergio Conceiçao o Jorge Costa. Parecía su límite, pero no fue así. Una vez debutó en la segunda división portuguesa la vida comenzó a avanzar muy rápido para Nuno Morais. Primero logró el ascenso a primera división, luego disputó el torneo de esperanza de Toulon con la selección de Portugal y, de repente, se encontraba en Londres realizando una prueba para convertirse en jugador del Chelsea. En cuestión de dos años su realidad dio un vuelco. Pasó de soñar con jugar en la segunda división portuguesa a entrenarse con un Chelsea, en ese momento un nuevo rico del fútbol europeo, apoyado por la billetera del magnate ruso Roman Abramovich, que aspiraba a convertirse en dominador

En Londres, Nuno Morais se encontró un técnico que venía de obrar milagros en el Porto y al que Roman Abramovich había contratado para repetir las gestas defendiendo el escudo Blue tras el fracaso de su primer proyecto, con Claudio Ranieri en el banquillo. Ese técnico era Jose Mourinho, el gran culpable de que Nuno Morais se encontrara en la capital de Inglaterra probando con un rico con ínfulas de gigante. En su primer gran proyecto como entrenador, Mourinho quiso rodearse de caras conocidas y reclutó sangre portuguesa. Fichó a Ricardo Carvalho y Paulo Ferreira procedentes de ‘su’ Porto, a Tiago Mendes del Benfica y solicitó a prueba la llegada de Nuno Morais. El joven luso enseguida convenció a su nuevo técnico y se comprometió con el Chelsea. Con apenas 20 años y sin apenas experiencia en altos vuelos, Nuno Morais había conseguido formar parte de una de las plantillas más potentes de Europa. Le esperaba un prometedor futuro por delante.

Mourinho me dijo que confiaba en mí y que por eso había solicitado mi fichaje“, confesó Nuno Morais. Sin embargo, las palabras de Mourinho no se tradujeron en oportunidades. Hasta el momento Nuno Morais había desarrollado su carrera como central, pero Mourinho vio en él cualidades para actuar en el centro del campo. Desgraciadamente la competencia en la medular del Chelsea era brutal. Claude Makelele y Frank Lampard eran indiscutibles en el once inicial, mientras que un jovencísimo Scott Parker y un prometedor Tiago acaparaban los minutos. El polivalente Geremi, Jiri Jarosik y el capricho de Abramovich, Alexey Smertin, también tuvieron sus oportunidades. Nuno Morais, por el contrario, apenas apareció en cuatro encuentros repartidos entre todas las competiciones. Su papel en aquel Chelsea fue residual.

Para la temporada siguiente Roman Abramovich fichó al poderoso Michael Essien y esa fue la sentencia para Nuno Morais, quien se marchó cedido al Marítimo, donde volvió a tener minutos y recuperar el nivel que un año antes había convencido a Mourinho. Tanto fue así, que el técnico luso le trajo de vuelta, pero Nuno se encontró con un centro del campo todavía más competido y al que también se había sumado el alemán Michael Ballack. Aquel año apenas pudo participar en cinco encuentros. y consciente de que en el Chelsea jamás podría pasar de eterno suplente solicitó su carta de libertad. No hubo ningún problema. Tres años después de su llegada a Londres Nuno Morais se marchaba habiendo jugado únicamente nueve partidos como jugador del Chelsea. Un juguete roto. Pese a todo, recuerda con una sonrisa aquella época. ”No le guardo ningún rencor a Mourinho. Siempre me trató genial y nunca me hizo sentir un suplente. Con la gran plantilla que tenía el Chelsea era muy difícil jugar, pero mi etapa en Londres me permitió crecer mucho como jugador y me enseñó a ser mediocentro“, explica Nuno Morais.

Unas enseñanzas que ahora le han permitido ser el centrocampista titular de uno de los ocho mejores equipos del continente. Tras abandonar el Chelsea arriesgó y fichó por el APOEL de Nicosia. “Todo el mundo me aconsejaba que no me fuera a Chipre, me decían que estaba loco, pero no me arrepiento“, confiesa Nuno Morais. Pese a los pesimistas pronósticos que escuchó antes de dar el paso decisivo, Nuno Morais ha encontrado la felicidad futbolística en Nicosia. Es titular indiscutible y brilla en un APOEL que se ha colado en los cuartos de final de la Champions League. Este martes (20h45) se enfrentará al Real Madrid de su ex entrenador Jose Mourinho, al que intentará vencer aplicando sus propias enseñanzas. Nuno Morais, el juguete roto, logró reconstruirse, forma parte de uno de los equipos más sorprendentes de Europa y amenaza al que un día fue su mentor. Del olvido al éxito en un paso.

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