Histórico
1 febrero 2012Francisco Ortí

Valencia: Diego Alves y la vida de un portero

La vida de un portero es igual que la de un castillo de naipes. Un solo error y todo se derrumba en cuestión segundos, como si lo construido nunca hubiese existido. Sobre el césped los porteros son seres solitarios, alejados del resto del juego, ajenos a la dinámica o los estados de ánimo, pero también obligados a mantener la concentración en todo momento. Pueden pasarse 89 minutos sin tener que intervenir, pero cuando lo hacen se les exige la perfección. Y es que si fallan ya no hay solución y la culpa del gol sería suya y solo suya. Si acierta será un héroe. Si falla, un villano.

Esa es la maniquea realidad de un guardameta. Diego Alves lo vivió en primera persona este miércoles en el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey contra el Barcelona (1-1). El portero brasileño evitó un gol cantado de Cesc Fábregas al sacar una mano milagrosa para despejar sobre la línea un disparo a bocajarro del centrocampista catalán. Mestalla se puso en pie para corear su nombre. En la jugada inmediatamente posterior, Diego Alves falló. Una mala salida que Carles Puyol castigó para empatar la eliminatoria con uno de sus ya característicos cabezazos. Alves escuchó críticas.

Se empezó a recordar sus constantes fallos en los balones aéreos, sus dudas en partidos recientes como frente al Racing de Santander. “Se le va a caer el larguero”, “ha ido a por uvas”, “no te puedes fiar de un portero brasileño” fueron algunos de los comentarios que se escucharon en Mestalla durante el partido. Diego Alves se había convertido en el villano, haciendo olvidar la polémica mano de Pinto en los primeros compases del partido y que debió suponer la expulsión del portero azulgrana. Pasó de ser coreado a ser duramente críticado.

Sin embargo, Diego Alves no se vino abajo y se guardó un recurso más para inclinar de nuevo la balanza a su favor. Lo hizo con una de sus especialidades: parar penaltis. El brasileño es un consumado parapenaltis y más cuando a quien tiene enfrente es a Lionel Messi. Esta noche lo volvió a demostrar. El delantero argentino volvió a intentar batirlo desde los once metros, y Diego Alves respondió con una de sus habituales paradas. Aguantó hasta el final y evitó el gol, desencadenando otra vez que Mestalla coreara su nombre y volviera a creer en que ganar al Barcelona era posible.

La intervención de Diego Alves fue más celebrada incluso que el tanto que había firmado Jonas durante la primera mitad. Mestalla se puso en pie para vivir 20 intensos minutos en los que los ché buscaron con fe imponerse al mejor equipo de Europa y de verdad dieron la sensación de poder conseguirlo. El Valencia, hizo lo más difícil, robarle el balón al Barcelona, llevar la iniciativa, pero no supo rematar la faena con un segundo gol, y ni siquiera logró disparar a puerta. El 1-1, pese a los latigazos del Barcelona, se convirtió en el empate definitivo.

El duelo anímico lo ha ganado el Valencia. En lo puramente estadístico, el Barcelona logra una ligera ventaja para el partido de vuelta. Dentro de una semana en el Camp Nou se decidirá quien de los dos disputará la final de la Copa del Rey con la sensación de que cualquiera de los dos puede ser el elegido. Diego Alves tendrá entonces una nueva oportunidad para disfrutar la difícil vida del portero. Ahora es héroe, pero debe mantener el nivel si no quiere que el castillo de naipes se acaba derrumbando.

Los vídeos de los goles:

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