Histórico
16 febrero 2012David De la Peña

Lazio: Klose, el dulce castigo del gol

Cuando el pasado 9 de junio, la Lazio confirmaba haber adquirido a Miroslav Klose, el comentario generalizado fue que era una manera de rellenar la plantilla a coste cero. Un recurso para encontrar el gol por la vía rápida, mirar al banquillo y tener una opción para cargar el área en momentos puntuales. Por aquel entonces, la plantilla de Reja contaba con Zárate, Floccari, Rocchi y Kozak, lo que sin duda eran alternativas que parecían más que suficientes para no tener que otorgar al veterano punta alemán un rol protagonista. Aquel 9 de junio, además, el killer cumplía 33 años, y en lo que quizá era un primer síntoma de comunión con la afición del equipo capitalino, lo celebró pasando reconocimiento médico con los biancocelesti y firmando su nuevo contrato.

La rubrica consistía en un acuerdo bienal durante el que el segundo máximo goleador en la historia de la selección germana iba a cobrar unos 5 millones de euros. Probablemente, imaginarse un rol ‘apagafuegos’, era algo de lo más lógico porque, además de la competencia citada, el aval reciente en cuanto a números no era demasiado halagüeño: En Bundesliga, Miroslav Klose acumuló 4 tantos entre las temporadas 2009/2010 y 2010/2011. Cierto que no era titular habitual en un gigante del fútbol alemán como es el Bayern Munich (en el verano de 2009 el club bávaro consiguió la contratación de Mario Gómez), pero también es cierto que entre esas dos temporadas acumuló 45 partidos en el campeonato doméstico, de los cuales, 20 fueron afrontados desde el inicio.

Por si fuera poco, en el mes de julio, el fichaje del francés Djibril Cissé procedente del Panathinaikos aumentaba la nómina de delanteros y por lo tanto una competencia que se antojaba durísima.  Sin embargo, la pretemporada fue determinante para el goleador alemán. Su implicación y condiciones convencieron completamente a Reja, hasta el punto de que el técnico le elogiara públicamente justo antes de una fecha que debía resultar decisiva en el devenir de la temporada: la previa de la Europa League ante el Rabotnicki Skopje macedonio que acabarían superando. Los elogios y la titularidad cobraron mayor importancia puesto que en tan solo mes y medio, ya contó por delante de un mito en el club como es Tommasso Rocchi, y se empezó a considerar viable el deseo de salir del que demostró ser uno de los futbolista más desequilibrantes del equipo: Mauro Zárate, poco después rumbo al Inter..

El rendimiento de Klose no se hizo esperar. El equipo capitalino obtuvo un meritorio empate la segunda jornada (lo que era el primer partido de Serie A por el tema de la huelga)  en San Siro, donde se enfrentaron a un Milan que, no lo olvidemos, arrancaba el curso con la vitola de actual campeón. En ese partido, el alemán hizo su primer gol, pero lo más importante, demostró cual era el peso que podía tener en el juego del equipo. Lejos de mostrarse como un 9 únicamente rematador como se podía esperar por el hecho de estar en la recta final de su carrera, lo que ha enseñado estos meses es una continuidad en los partidos bestial. Está rápido y eso le permite ofrecer apoyos largos que facilitan al equipo salir de atrás, es capaz de producir en espacios reducidos porque tiene un gran primer toque y lectura de jugada, y además, se implica al máximo en la presión forzando muchos errores que ayudan al equipo a optimizar la pérdida del rival.

Condiciones que le han convertido, en pocos meses, en un ídolo para la hinchada. Quizá el momento álgido de esa comunión fuese tras el Derby della Capitale, cuando un gol en el minuto 94 hizo que la Lazio venciese por 2-1 a su archirrival, la Roma. Permitir a media ciudad mofarse de un Totti que reservó en la previa palabras para Reja (dijo que él era el amuleto giallorosso en el derby porque nunca les ganaba), era un regalo sin parangón. Toda la afición empezaba a adorarle, e incluso los ultras de la Curva Nord desplegaron ese mismo encuentro una pancarta que decía “Klose mit uns”, (Klose con nosotros), imitando un eslogan nazi (“Gott mit uns”; Dios con nosotros), donde la letra “s” tenía el mismo estilo que el logotipo de las “SS”. En lo que quizá pudiera ser una decisión impopular de cara a su unión con la parte más fanática de la hinchada, y la búsqueda de estos por encontrar un nuevo Paolo Di Canio, Klose repudió la pancarta, declarando que “el fútbol no debe mezclarse con la política”. Un gesto que sí le sirvió para verle desde un prisma de sensatez y valores por parte del resto de aficionados, y no solo de la Lazio.

Esto sucedió en el mes de octubre, y desde entonces Klose ha seguido funcionando de maravilla. El pasado fin de semana, otros dos goles en Verona para derrotar al Chievo le sirvieron para alcanzar la quincena de cotejos oficiales, mientras que la Lazio se sitúa en una meritoria cuarta plaza de la Serie A. Las cifras del alemán en el campeonato doméstico son espectaculares. En 19 partidos disputados lleva 11 goles (ya ha mejorado la marca de 2007 y 2008 en el Bayern donde consiguió 10 en Bundesliga), y sueña con mejorar el mejor registro de su carrera en un campeonato nacional, que fueron los 25 goles que obtuvo en el Werder Bremen la temporada 2005/2006. No será tarea fácil, pero aun sin alcanzar el registro, lo que está claro es que ya se ha ganado el beneplácito de la Roma laziale por su rendimiento e implicación. Y es que además de funcionar en el césped, ha declarado que su deseo, es retirarse vistiendo la camiseta biancocelesti.

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