Histórico
28 febrero 2012Francisco Ortí

Las otras lágrimas del otro Gerrard

Pidió una cerveza. No se la pudo beber. Se encontraba rodeado de un paisaje paradisiaco en una playa de Cancún, acompañado de decenas de personas que celebraban sus vacaciones, pero fue incapaz de probar una sola gota. La tristeza le inmovilizaba. Había quedado petrificado al sorprenderle las imágenes que estaba emitiendo la televisión del hotel. No era la primera vez que las veía, pero le dolían tanto como la primera vez. En ellas aparecía su primo Stevie levantando la Copa de Europa. Observar a su primo mayor en la cima del universo futbolístico desenterraba sus inseguridades, sus sueños rotos. Era todo aquello que él quería ser y no lograba. Stevie era el éxito, mientras que a él le acababan de anunciar que su club, el Everton, le rescindía el contrato. Y entonces, en un coqueto bar de una paradisiaca playa de Cancún, rodeado por risas y felicidad, y con su primo alzando la Copa de Europa, Anthony Gerrard rompió a llorar.

Mientras Steven levantó el trofeo de la Champions League, yo estaba de vacaciones en Cancún, llorando con una cerveza“, reconoce Anthony Gerrard en declaraciones recogidas por Vavel.com. Steven Gerrard, su primo mayor, se proclamó campeón de Europa con el Liverpool en una final histórica que los Reds acabaron ganando en la tanda de penaltis tras marcharse al descanso perdiendo por 0-3 frente al Milan. Aquel 25 de mayo del 2005, bajo el nocturno cielo de Estambul Steven Gerrard vivía el mejor momento de su carrera profesional. Ese mismo 25 de mayo del 2005 su primo Anthony Gerrard se cuestionaba su futuro como jugador de fútbol después de descubrir que no continuaría siendo jugador del Everton. Compartían genética, compartían orígenes y hasta habían aprendido a jugar a fútbol en la misma calle, pero la vida les había tratado de manera totalmente antónima. Cielo e infierno compartiendo apellido.

Pese a todo, Anthony Gerrard logró recomponer su corazón para abrirle de nuevo un hueco al fútbol. “Me partió el corazón, pero se fue la oportunidad y tenía que empezar mi vida. Yo podría haber ido a la universidad o hacer un montón de cosas, pero tuve el sueño de ser futbolista profesional a buen nivel y es lo que estoy haciendo ahora“, asegura Anthony. Tras salir por la puerta de atrás del Everton, recaló en el Walsall, donde había jugado en condición de cedido, alternando League One con League Two (tercera y cuarta división inglesa) hasta que el Cardiff le ofreció la oportunidad de jugar en Championship (segunda división inglesa) y formar parte de un proyecto que aspiraba a lograr el ascenso a Premier League. Anthony Gerrard no se lo pensó dos veces y se mudó a Gales. Allí ha vuelto a sentir futbolista y a creer en sus posibilidades, asentándose como uno de los centrales habituales en los planes de Malky Mackay.

Falló en el intentó de lograr el ascenso con los galeses, pero el pasado domingo, el fútbol le brindó la oportunidad de jugar la final de la Carling Cup y levantar un trofeo como hiciera su primo aquel fatídico 25 de mayo del 2005.  A sus 26 años, Anthony Gerrard se había visto obligado a recorrer el camino largo para sortear los obstáculos que le habían aparecido en su destino hacia la gloria. “Es mi primera final y voy a darlo todo“, prometió Anthony Gerrard antes del partido. Fracasó. El Cardiff perdió la final contra el Liverpool, Anthony Gerrard falló el lanzamiento decisivo en la tanda de penaltis y tuvo que ver otra vez como su primo, capitán del Liverpool, levantaba un título en sus propias narices. Steven Gerrard rompía una sequía de seis años sin títulos en Anfield, mientras que Anthony lloraba en el centro del campo tras haber dejado escapar otra oportunidad.

La final siguió el guión más cruel para Anthony Gerrard. El Cardiff se adelantó en el marcador. El Liverpool empató y se adelantó en la prórroga. Los galeses forzaron la tanda de penaltis en minuto 118. En los lanzamientos desde los once metros los galeses también se pusieron por delante, pero acabaron perdiendo y Anthony Gerrard falló el disparo decisivo. El defensa tuvo la oportunidad de mantener a su equipo con vida en la final, si marcaba habría que continuar lanzando penas máximas. Sin embargo, mandó el balón directamente fuera y con él las esperanzas del Cardiff se protagonizar una victoria histórica en la Carling Cup. Un doloroso final para el conjunto galés y, sobre todo, para un roto Anthony Gerrard, quien no encontró consuelo pese a los intentos de su primo Stevie por animarle.

Es un chico fuerte. Siempre lo ha sido. Seguro que se recuperará“, comentó Steven Gerrard sobre su primo tras la final. El fútbol volvía a cebarse con Anthony Gerrard, a quien el corazón le ha estallado en pedazos de nuevo. Otro golpe complicado de superar, pero Anthony ya conoce el camino de vuelta. La temporada todavía le reserva la oportunidad de luchar una vez más por lograr el ascenso a Premier League con el Cardiff y devolver a los galeses a la máxima categoría del fútbol inglés por primera vez desde 1962. Un reto mayúsculo para el que Anthony Gerrard deberá estar preparado. Hasta entonces, la cerveza continuará intacta. Esperando a que él también tenga algo que celebrar.

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