Histórico
7 febrero 2012Jose David López

Holstein-Kiel: Las ‘pelotas’ de un campeón centenario

Un impuesto abusivo en el consumido vino espumoso (Schaumweinsteuer), fue la rígida medida que el Kaiser Guillermo de Alemania (último Emperador), impuso a su pueblo. Un líder que nunca soportó la referencia británica, lo que motivó la construcción del Canal de Kiel tras recoger aquellos ‘extras’ monetarios. El objetivo, abrir una vía artificial que uniera Mar del Norte-Mar Báltico. Hoy, activo con 98.000 metros de longitud y 45 metros de anchura. Los 9.000 obreros que trabajaron incansables durante 8 años, no sólo levantaban la obra de su exigente emperador, sino que provocaron que la ciudad de Kiel se convirtiera en una de las principales potencias económicas del país antes de la Primera Guerra Mundial.

La extensa amalgama de industrias, engendró una base deportiva con secciones en todas las prácticas. Pero en vez en sembrar diferentes ramificaciones por barriadas, casi todos se unificaron en 1900 bajo el primer nombre de Kieler Fußball-Club Holstein (fútbol-balonmano como deportes de mayor calado). En una década, lograron ser referencia nacional, y en fútbol, sellaron un subcampeonato (1910) que engendró las bases para el primer y único título liguero de su extensa y caótica historia, el de 1912. Aquél momento de gloria jamás se recuperó (fueron subcampeones en 1930) y Kiel sólo volvió a citarse a nivel mundial gracias a su sección de balonmano (campeón mundial este 2011). Justo un siglo después de su corona, en las catacumbas del fútbol alemán, el Holstein-Kiel ha logrado reivindicar su foco mediático colándose en cuartos de final de DFB Pokal ante el mismísimo campeón de Bundesliga, Borussia Dortmund.

Un presupuesto de 2 millones de euros y la cabeza pensante de su presidente, Roland Reime, han logrado la heroicidad de situarse entre los ocho mejores del torneo copero. Las ‘cigueñas’ (Die Störche) consiguieron eliminar por el camino a equipos de segundo nivel como Energie Cottbus (3-0) o Duisburgo (2-0), pero también a un club de Bundesliga como el Mainz (2-0) y no encajaron ni un solo gol en su coqueto y arcaico Holstien-Stadium. Y es que su guarida emana romanticismo y sensaciones pretéritas como pocos estadios germanos, pues con un siglo de vida a sus espaldas, no guarda ninguna relación con la modernidad de los vanguardistas estadios de la Bundesliga. Por más que hayan adquirido una cubierta para privar de las heladas al césped durante estos días (ha estado en peligro la celebración del choque en su estadio) y que solicitaran ayuda a los equipos de la zona en la inspección y mantenimiento de sus instalaciones. Tanto que en la anterior ronda el propio rival les otorgó aparatos para dotar de calefacción previa al terreno de juego.

A todos los privilegiados que hayan podido hacerse con un boleto, les espera una butaca casi granítica y a -10º. Ninguna quedará vacía pues las 11.500 disponibles se agotaron en horas. Tanta demanda existe que una simple entrada de 15€, está siendo rifada en la red por 1000€. “El dinero es bueno, pero lo más importante para el club es que consiga recuperar la imagen que un día tuvo, la de un equipo importante y la de volver a ser protagonista un siglo después de nuestro título”, relata su presidente, que al menos ya sabe que la transmisión en la ARD (canal público alemán) le reportará 500.000 euros. Una cifra con la que el Kiel salvará las cuentas del año y podrá adelantar el pago de sus jugadores de cara a la siguiente temporada. “Todo el mundo quiere vivir esta experiencia con nosotros en el estadio. La resonancia ha sido magnífica y las metas son terriblemente jugosas”, aseguraba el entrenador del ‘milagro’, Thorsten Gutzeit.

Este partido copero lo coloca en el epicentro mediático de la semana pero el Holstein Kiel va en clara mejoría con una dinámica positiva que les ha permitido ascender de la Oberliga Nord (sexta categoría) a la Regionalliga (quinto nivel) y ser segundos actualmente en la 3.Liga con opciones de ascenso. Todo en apenas cuatro años. Debido a parón invernal en su categoría (más largo que el resto de Alemania), el Kiel aún no ha debutado este año 2012 y su último choque oficial data del pasado 21 de diciembre de 2011 en aquella victoria ante el Mainz. Esa noche, un espía de Jurgen Kloop estaba en el estadio para grabar el partido. Como ha apuntado esta semana el técnico del campeón germano, es la única prueba con la que cuenta para conocer los secretos de su rival: “Ese DVD será la base de nuestro análisis sobre ellos”, admitió.

El capitán Jurgensen no oculta su afición al Dortmund pero sabe que tienen “una oportunidad y ninguna intención de perderla” mientras la pareja de goleadores Heider-Lindner, asegura que “no es fácil para los clubes poderosos jugar en un estadio de cuarta división puesto que tienen miedo de ser avergonzados”. Una sensación instalada durante décadas en el fútbol de Kiel, que abanderado en su brillante balonmano, cambió de balón pero no de orgullo. 100 años más tarde, un siglo después de su único momento de oro, las ‘pelotas’ siguen siendo su mejor aliado. Da igual el tamaño. El foco, ha vuelto a Kiel.

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