Histórico
8 febrero 2012Jesús Camacho

Ghana: Abédi Pelé, O’rei ghanés

En la periferia norte de la capital, en las calles de un pequeño pueblo llamado Oko cercano a Dome, suburbio de Accra, Ghana, nació y pasó su infancia Abédi Ayew. Siempre con una pelota a sus pies y generando asombro y admiración entre sus congéneres por su especial habilidad para dominarla y hacer malabarismos tanto con sus pies como con sus manos. Por ello a nadie le extrañó que amigos y compañeros de juegos le bautizarán con el sobrenombre del Rey del fútbol: Pelé. El precoz talento y la ambición de aquel niño surgido de las calles color ceniza de la pobreza ghanesa construyeron los sueños de un niño que dio sus primeros pasos en el conjunto juvenil del Great Falcons a mediados de los setenta. Jugando como medio ofensivo, la calidad de su pierna izquierda se abrió paso elegantemente entre regates y goles que le hicieron ganarse un nombre en el fútbol juvenil y regional de Accra. También a nivel nacional, por lo que la Asociación de escritores deportivos de Ghana (SWAG), le eligió como mejor futbolista juvenil del año, en un premio que se concedió por primera vez.

Las andanzas futbolísticas de aquel niño con vitola de genio no tardaron en captar la atención de los grandes equipos del país. Así en 1978 el Real Tamale United, recién llegado a la elite del fútbol ghanés, se hizo con los servicios del niño prodigio del fútbol de su país. Tenía catorce años, Ayew era prácticamente un niño, pero todos le auguraban un futuro brillante en el mundo del fútbol. Y aunque todos conocemos casos de futbolistas que a esas edades apuntaron muy alto y luego se perdieron en el camino, el suyo no fue así, pues Ayew fue confirmando su futuro con una adecuada formación y progresión en las filas del Tamale United, conjunto al que ayudó a consolidarse junto a lo más granado del fútbol nacional.

En Accra, en Ghana todos habían oído hablar, habían presenciado las cualidades de Abédi, el Pelé africano, pero su puesta en escena a nivel internacional se produjo a la edad de 17 años, cuando en la Copa Africana de Naciones disputada en Libia en 1982, su estelar aparición contribuyó a  la consecución del cuarto título para las Estrellas Negras. Este sería el primer paso de una brillante carrera que encumbró a un gran enganche, un gran futbolista. Historia y leyenda viva de Las Estrellas Negras junto a futbolistas como Osei Kofi, su trayectoria con la zamarra de su país queda perfilada con su genial y decisiva aportación en las cinco ediciones de la Copa de África de Naciones en las que Abédi Pele dejó su elegante sello.

Un sello que dejó igualmente en su carrera a nivel de clubes, pues en la figura de Abédi encontramos a la de uno de aquellos pioneros del fútbol africano que pasearon su talento por Europa. En su caso su condición de nómada de la genialidad le hizo desplegar su talento por cuatro países europeos: Suiza, Alemania, Italia y Francia. Tras su formación en el Real Tamale United se marchó en 1983 a Qatar para jugar en las filas del Al Saad, donde se proclamó Campeón de Copa catarí. Ese mismo año dio su primer salto al fútbol europeo, concretamente a las filas del conjunto suizo del F.C. Zurich, en el que no gozó de demasiadas oportunidades y del que regresó con el amargo sabor de la decepción. Luego tras provocar un seria pugna de los conjuntos ghaneses del Asante Kotoko y el Hearts of Oak, por hacerse con sus servicios, acabó firmando por el Dragons Oueme de Benin en 1984, club en el que comenzó a sentar las bases de un futuro que comenzaba a tener un claro color francés.  Regresó al Real Timale en 1985 y en 1986 se marchó a Francia para jugar en las filas del modesto Chamois Niort, que militaba en Segunda División francesa.

Aquel paso representó el punto de partida de una brillante carrera en el fútbol galo, pues tras 32 partidos y 14 goles en la Ligue 2, el Mulhouse, que militaba en la misma categoría le permitió consolidar su ascendente trayectoria en el fútbol francés. Así fue como en noviembre de 1987 el Olympique Marsella se hizo con los servicios de Abedí, que en aquellos inicios acusó el enorme salto y no pudo mostrar el excelso jugador que llevaba en su interior. Por ello se marchó al Lille, conjunto en el que jugaría por espacio de dos temporadas antes de regresar a Marsella, para por fin, dejar ver a aquel niño que en las calles de Oko se ganó el apodo de Abédi Pelé. Regresó en la temporada 90/91 y la prodigiosa dinámica de juego del futbolista ghanés explosionó formando un triunvirato mágico junto a Chris “Magic” Waddle y Jean Pierre Papin. Junto a ellos tuvo la oportunidad de completar una brillante participación en Copa de Europa en la temporada 90/91, en la que su aportación fue decisiva tanto en cuartos ante el Milan como en semifinales ante el Spartak de Moscú, al que hizo dos goles. Aunque cayeron en la final ante el Estrella Roja en la tanda de penaltis, los aficionados marselleses jamás olvidaran la citada línea ofensiva.

Como segundo punta o enganche firmó una buena cantidad de goles, pero sobre todo generó muchos más, mucho fútbol con el que contribuyó a consolidar al O.Marsella en la elite del fútbol francés  y el fútbol europeo. El número diez conquistó cuatro títulos de la Liga francesa y uno de Copa, pero para la gloria del el cuadro blanquiazul quedará para siempre aquella Copa de Europa de la temporada 92-93. En una final frente al Milán, en la que Basile Boli les dio el ansiado título y en la que Abédi Pelé fue distinguido como “Jugador del partido”. Rodeado de jugadores de la talla de Papin, Waddle, Voller, Desailly, Deschamps Boksic, Abédi se consolidó como mejor embajador del fútbol africano y su país, pero desafortunadamente los turbios asuntos en los que se vio envuelto el presidente Bernard Tapie, enturbiaron los días de gloria del conjunto marsellés y los más brillantes años de la carrera de Abédi. En 1993 y tras los graves problemas del Marsella y de su presidente Tapie, se marchó a las filas del Lyon y, una temporada después, se marchó al fútbol italiano para jugar en las filas del Torino durante dos campañas, siendo distinguido como el mejor jugador extranjero de la temporada 95/96.

Tras aquella campaña el talento de un nómada genial tomó rumbo hacia el fútbol alemán para jugar en las filas del Munich 1860 durante dos temporadas y por último dejar los últimos destellos de su Estrella Negra en los Emiratos Árabes, en el Al Ahli, conjunto en el cual se retiró en 1999, a la edad de 35 años. Brilló sobremanera con la selección de su país, con la que dejó instantes para el recuerdo que permanecen vivos en la memoria de aquellos que vieron la luz del Faro de Accra en su figura, aquel que iluminó la Costa de oro del fútbol ghanés entre 1982 y 1998, siendo capitán durante seis años y convirtiendo 33 goles en 67 partidos. Como dije haciendo historia siendo elegido mejor futbolista africano del Año en tres ocasiones y dejando para la crónica histórica de la Copa de África uno de los mejores goles de la historia de la citada competición en el partido de cuartos contra el Congo en la edición de 1992. Una edición en la que las tarjetas le dejaron fuera de una final en la que Las Estrellas Negras cayeron ante Costa de Marfil.

Hoy con La orden de la Volta como mejor deportista ghanés de todos los tiempos en su solapa, el brillo del Pelé africano se atisba en la crónica del fútbol como un remoto recuerdo, pero la mirada de ayer aún sigue iluminando las polvorientas calles de Oko, en las que un niño quiso ser O’rei de Ghana.

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