Histórico
26 febrero 2012Francisco Ortí

Carling Cup: La final soñada de Craig Bellamy

Fila G, asiento 7. Lo recuerda sin fallo, lo recita al instante. Como un recuerdo que emerge por acto reflejo cada vez que escucha el nombre del club de sus amores, el de su ciudad: el Cardiff City.  Fila G, asiento 7, ese era la dirección de su santuario de fin de semana, de su aventura dominical. Ese era su asiento en el desaparecido Ninian Park, el que fuera el estadio del Cardiff City Football Club hasta la construcción del moderno Cardiff City Stadium. Cada quince días, Craig Bellamy acudía al Ninian Park junto a su padre para ocupar su asiento en la mítica grada John Smiths Grange End. Desde la fila G, asiento 7, Bellamy vio como su padre se desesperaba con un equipo se desplomaba temporada tras temporada. Primero descendiendo a Second Division. Poco después, hundiéndose en Third Division. Y, por último, estrellándose en Fourth Division.

Bellamy sufría por su Cardiff y por su padre. Se rompía por dentro con cada descenso, con cada decepción, pero había encontrado un remedio para mitigar su dolor. Un remedio que en cierto modo entendía como una tradición y por eso decidió llevar a escondidas, sobre todo a ojos de su padre. Ahogaba su pena con una afición secreta por otros colores, por los del Liverpool. Su compatriota Ian Rush tenía la culpa. Era galés como él. Era delantero como él. Mientras su Cardiff se hundía, el Liverpool cosechaba éxitos, con un jugador galés como máxima estrella. Bellamy celebraba en silencio los goles de Rush, las paradas de Grobbelaar y los títulos ganados, pero el 20 de mayo de 1989 no pudo ocultar más su secreta admiración por el Liverpool. Tuvo que confesar.

El Liverpool se acababa de proclamar campeón de la FA Cup en Wembley frente a su enemigo acérrimo, el Everton, con Ian Rush marcando dos goles en la prórroga. La alegría del triunfo estaba ampliada por el doloroso recuerdo de la tragedia de Hillsborough que se había producido pocas semanas antes. 96 seguidores habían muerto apoyando al Liverpool en la semifinal contra el Nottingham Forest y Bellamy sintió remordimientos por continuar ocultando su devoción por el Liverpool. Por ellos, tenía que confesar. Entonces se giró, miró a su padre y no hubo manera de pararle. “Papá, nunca te lo había dicho, pero también me gusta el Liverpool“, confesó. “Pero no te enfades. Algún día seré jugador del Cardiff y jugaré una final“, prometió. Bellamy tenía diez años. 22 años después su promesa se ha cumplido. El Cardiff disputará la final de la Carling Cup este domingo a las 17.00 horas en Wembley. Sólo hay un problema. En la final Bellamy no vestirá la camiseta del Cardiff. Llevará la del contrincante. Llevará la del Liverpool.

Será una sensación muy extraña para mí. Es la primera vez que me enfrento al Cardiff. Mi padre es un gran fan del Cardiff y solía ir con él al campo a ver sus partidos. De pequeño me marqué el reto de jugar algún día en el Cardiff y eso ya lo he conseguido“, ha declarado Craig Bellamy. Lo consiguió -vestir la camiseta del Cardiff- la temporada pasada. Después de una larga carrera en la que había marcado goles para Norwich, Coventry, Newcastle, Celtic de Glasgow, Blackburn Rovers, Liverpool, West Ham y Manchester City, Bellamy descendió a Championship para fichar por el Cardiff, en un movimiento que para muchos se entendía como un paso atrás, pero para él representaba la consecución de un objetivo. Después de 14 años como profesional por fin lograba cumplir el reto de jugar para el Cardiff.

La llegada de Bellamy al Cardiff City Stadium suponía la guinda a un proyecto destinado a lograr el ascenso. El galés llegaba como un jugador con experiencia, aficionado del club que lideraría a un equipo construido con jugadores de primer nivel para lograr el ascenso a la Premier League. Se unía a otros futbolistas contrastados como Jay Bothroyd y Michael Chopra. La temporada arrancó con el conjunto galés a velocidad de crucero con destino al ascenso, pero con el paso de las jornadas el equipo se hundió, perdiendo sus opciones de ascenso en las semifinales de los play-off al caer frente al Reading de Shane Long.

El fracaso en el reto de ascender dolió tanto a Bellamy que no pudo continuar allí y una vez acabó su contrato de cesión en Cardiff aceptó la oferta del Liverpool, el otro equipo de su corazón. Con los Reds ha vivido una temporada irregular en la Premier League, pero brillante en las copas. La Carling Cup ha sido la competición en la que ha ofrecido su mejor versión y suyo fue el gol en las semifinales que le dio la victoria a los Reds frente al Manchester City. La culminación de su sorprendente temporada la vivirá este domingo frente a ‘su’ Cardiff. Bellamy ha prometido que intentará no celebrar un gol si es que lo marca, pero no sabe si podrá lograrlo porque tiene mucha ilusión por ganar la Carling Cup. El galés busca un título para coronar su carrera, aunque perder tendrá un sabor agridulce. Seguro que una parte de él, la que se sentaba en la fila G, asiento 7 se alegraría por la victoria del Cardiff.

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