Histórico
31 enero 2012Jose David López

Manchester, clonando ‘Devils and Citizens’

Uno siempre estuvo, el otro viene acelerando sin frenos. El camino hacia la grandeza futbolística, la que se escribe en los títulos más preciados y que perdura en el tiempo perennemente, tiene numerosas rutas que se mezclan en dos. La tradicional, romántica y trabajada día a día a base de sacrificio y amor por unos colores que reflejan la grandeza de quienes los defienden. O la vanguardista, adinerada y radical fraguada en las manos de un magnate cuya herencia interminable jamás osó arrodillarle para conseguir lo que deseó. En Old Trafford despertaron ilusiones a principios de siglo, gestaron cracks desde los 60, tropezaron con un fatal accidente que les hizo reaccionar con el carácter de un ‘gigante’ y lo confirmaron después con su supremacía desde los años 90. En el Etihad Stadium limpiaron de un plumazo sus antepasados humildes vaciando sus bolsillos por poder pernoctar cada día sobre un césped (cambió varias veces de estadio como Hyde Road, Maine Road o hasta cambiando el nombre al City Stadium) y liquidaron los recuerdos de gestas concretas en los años 60-70 para cubrirse con el manto del petróleo en busca de gloria inmediata. Dos vías, dos estilos y dos maneras de entender el fútbol actual.

Sin embargo, instalados a mitad de temporada, Manchester United y Manchester City han mantenido un pulso diario en todas y cada una de las competiciones que iniciaron allá por el mes de agosto. Desde su primer choque directo en la Community Shield (donde los Red Devils remontaron en una segunda parte espectacular), la rivalidad entre ambos ha sido creciente, progresiva e imparable. Superado el trámite del primer título en juego, ambos iban a ser enemigos irreconciliables a lo largo de todo el curso pero pocos iban a pronosticar que a falta de cuatro meses para el final de la temporada, los dos grandes candidatos a campeones de la Premier League 2012, iban a tener esa meta como única salvación para una campaña sin mayores perspectivas de éxito. Golpeados y debilitados, a ambos sólo les queda la gloria nacional.

El primer varapalo inesperado llegó en el escenario más ruidoso y aparatoso de cuantos tenían en la lista de objetivos de la temporada. La Champions League representa absolutamente todo para el Manchester United, ganador de tres entorchados, actual sub-campeón de Europa y candidato eterno a poder levantar nuevamente el trono continental. Alex Ferguson sesteó peligrosamente con alineaciones demasiado innovadoras y buscando rotaciones que no debilitaran en exceso a los hombres más importantes de su plantilla, pues además, arrastraba lesiones desde inicios de campaña y nunca ha podido reflejar su once ideal en el césped. Pero con un Benfica más sólido-rodado que de costumbre y un Basilea respondón y revelación, el campeón inglés acabó abatido, eliminado en la fase de grupos por vez primera en dos décadas y obligado a responder de inmediato en una competición donde no puede encontrarse jamás cómodo, la Europa League.

No estaría solo. Un día antes, el Manchester City había inscrito ya su nombre en la única competición europea que posee en sus vitrinas (ganó la extinta Copa de la UEFA en 1970). Lo hacía después de arruinar su clasificación a la siguiente fase en Nápoles y pese a limpiar su nombre competitivo dando la cara ante el Bayern de Múnich. Pero la tremenda inversión realizada un verano más, las constantes polémicas surgidas con Balotelli o Carlos Tévez y la alarmante falta de respuesta de muchos de sus jugadores más destacados, nunca pudo imponerse al trabajo bien estructurado de sus enemigos en el grupo más complicado de la primera fase. Un primer suspenso en la primera convocatoria Champions de su historia. Un fracaso que le obligaba a reactivarse y que suponía un choque frontal con la realidad del fútbol actual donde, para bien o para mal, el dinero aún no compra títulos.

Pero la evolución en la Premier League, donde City y United han seguido de la mano pese a tropiezos esporádicos en ambos frentes y goleadas imponentes que demostraban su verdadero potencial, seguía sin ser la dinámica habitual lejos de la competición nacional. En ambas Copas, tanto en Carling Cup como en FA Cup, los dos han sido víctimas de un mismo enemigo común, el Liverpool. Los Reds de Anfield atraviesan la peor etapa liguera de su historia pero siempre logran interferir en las competiciones coperas. Los de Dalglish se encargaron de echar a los citizen en semifinales tras dos choques muy igualados de Carling Cup y, apenas días más tarde, también con su público empujando, repitieron maniobra contra el Manchester United en el clásico inglés versión copera. De tal manera, una misma pesadilla para dos ‘vecinos’ que previamente se habían enfrentado en la FA Cup con victoria ajustada 2-3 del United en suelo citizen, tomándose de paso la venganza por la goleada encajada en la Premier meses antes (1-6).

Instalados ya en el mes de febrero, los dos ‘gigantes’ de la Premier League 2012 están obligados a limpiar su imagen continental en un entorno de Europa League que no gusta a ninguno (el City, sin ir más lejos, el año pasado fue eliminado por el Dinamo de Kiev) y esperando la ‘salvación’ anual con un título nacional más disputado y competido que nunca. La gloria no saldrá de Manchester, aunque a un precio quizás demasiado alto. Los ‘vecinos clonados’ sólo tienen una excusa para romper la ruta, la que les ha hermanado inexorablemente hasta el mes de mayo.

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