Histórico
8 diciembre 2011El Enganche

Universidad de Chile: Cuando el esquema hace mejor a los buenos

Universidad de Chile 2011

Por Jorge ‘Coco’ Nazar (periodista chileno-analista futbolístico)

Por buscar una etiqueta, la polémica futbolística en Chile hoy en día es si la Copa Sudamericana tiene la misma importancia o no que la Copa Libertadores. Algo que a simple vista tiene una respuesta sencilla, se ha complejizado debido a las pasiones y a un dato importante a la causa: el único título internacional que ha conseguido el fútbol chileno es la Copa Libertadores de 1991, conseguida por Colo Colo. Hoy, su archirrival, la Universidad de Chile, está en la final de la Copa Sudamericana, y las comparaciones han salido al ruedo. Y donde las pasiones reinan, la razón pierde terreno. Sin embargo, una cosa es indiscutible: la “U” es hoy –por muy lejos- el mejor equipo del fútbol chileno y está en el top 3 del balompié sudamericano. Y la principal razón de esto se encuentra en su entrenador, el argentino Jorge Sampaoli, que se hizo conocido como el admirador anónimo de Marcelo Bielsa y que hoy ya ha alcanzando identidad propia.

Confeso imitador del entrenador del Athletic Club, Sampaoli ha impreso en la camiseta azul una dinámica impresionante en todas sus líneas y un afán de protagonismo que no diferencia entre locales y visitantes. ¿Les recuerda al “Loco”? Claro, para eso necesita jugadores de nivel, pero Sampaoli se las ha arreglado –muy al estilo Bielsa- para generar la sensación que el funcionamiento azul va más allá de los nombres en cancha, sino que va ligado al acoplamiento del esquema. Y así, ha brillado cuando ha tenido que hacerlo (Flamengo) y ha rendido cuando ha sido necesario (Arsenal y Vasco). Es un equipo con una suficiencia que ya es reconocida en el continente. Por eso es el favorito en la final ante la Liga Deportiva Universitaria, pese a que la madurez copera de los ecuatorianos (con títulos de la Copa Libertadores 2008 y Copa Sudamericana 2009 entre otros) da para repensar cualquier apuesta.

En ese esquema azul destaca un jugador que carga con la sombra de Alexis Sánchez. Eduardo Vargas de la cantera de Cobreloa pasó a un grande de Chile, camino similar que hizo el tocopillano. Hoy las comparaciones pueden ser odiosas, aunque a groso modo con el delantero del Barcelona hay mejor regate, superior uno contra uno y una mayor entrega táctica defensiva, mientras que con el goleador azul hay más efectividad ante el arco. El esquema clásico de Sampaoli es el 1-3-3-1-3, con un equipo que se repite casi de memoria. Jhonny Herrera; Marco González, Osvaldo González y José Rojas; Marcelo Díaz, Charles Aránguiz y Eugenio Mena; Gustavo Lorenzetti; Eduardo Vargas, Gustavo Canales y Francisco Castro. Sólo el ingreso de Matías Rodríguez por Lorenzetti para buscar algo más de equilibrio transforma el dibujo en 3-4-3. Eso lo entendió Sampaoli en Río ante Vasco da Gama y probablemente se mantenga en Quito. Herrera es un portento al arco, sólo limitado por sus reiteradas polémicas declaraciones que lo han dejado –incluso- fuera de la selección chilena. Del resto, casi todos son jugadores que ya habían hecho cierta carrera, sea en la U o en otros cuadros, pero sin destacar en demasía. Pero en este esquema están haciendo historia. Quizás la excepción –además de la lógica de Eduardo Vargas- es la de Francisco Castro, otro extremo nacido en Cobreloa, que tiene sólo 21 años, y que presenta un futuro promisorio.

Es el esquema. Ese es el sello de la “U” de Sampaoli. Esa suficiencia para manejar los partidos al ritmo que ellos quieren, logrando transiciones ofensivas y defensivas trabajadas en bloque de altísimo nivel. Con jugadores como Charles Aránguiz y Marcelo Díaz, que habían prometido más que consolidado, pero que hoy son barómetros del juego universitario. Con Eugenio Mena entregando desbordes y centros que no son rifados, y que no descuida la marca por el lado izquierdo. Con un Gustavo Canales ya recuperado en lo físico como faro en el centro del ataque. Con un Francisco Castro, para mí, el gran descubrimiento de esta “U” 2011. Pero más que todos ellos, es el esquema. Es la forma como Sampaoli empoderó a sus jugadores a creerle un estilo de juego, con el que si no comulgas, rayas el suicidio.

El recorrido azul en esta Copa Sudamericana ha sido casi inmaculado: 10 partidos jugados, 8 ganados y 2 empatados. Invictos con 17 goles a favor y 4 en contra. Y un dato claro que habla del protagonismo que gusta a Sampaoli: de estos 17 tantos, 9 han sido fuera de casa. De local han vencido en los 5 encuentros, y Herrera nunca ha sido superado. Y de visita ha ganado en Argentina, Uruguay y Brasil. Escalas históricamente complicadas para el fútbol chileno. Fénix, Nacional, Flamengo, Arsenal y Vasco da Gama ya quedaron en el rastro universitario laico.

Sampaoli llegó a Chile después de haber entrenado en Perú (Juan Aurich, Sport Boys, Coronel Bolognesi, Sporting Cristal). Arribó a O’Higgins de Rancagua, donde su fútbol ofensivo gustó, pero asustó a muchos por algún desequilibrio. Tras un año y medio dejó la banca celeste, y luego encontró sitio en Ecuador. La final de la Copa Sudamericana no sólo representa el principal desafío deportivo en su carrera, sino que también una especie de “venganza”. Dicen los que lo conocen que la mayor frustración que ha tenido en su carrera como DT fue al mando de Emelec, cuando perdió la final del torneo ecuatoriano de 2010 ante –precisamente- la Liga Deportiva Universitaria de Quito. Se le vio salir llorando del campo. Hoy, de nuevo en Ecuador, el recomponer ese desagravio está en sus manos y en los pies de sus dirigidos.

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