Histórico
20 diciembre 2011Jose David López

Fortuna Dusseldorf: Record y esperanza en 2011

Dos grados bajo cero, un acervo de cajas amontonadas en mitad de la calle y un sonido de fondo que no termina de alcanzar su éxtasis. Arndt lleva treinta y siete años abrigado a ojos del Rhin, esperando pacientemente una alegría que sólo recuerda vagamente en su medrosa memoria y vendiendo ilusiones con forma de camisetas, llaveros o bufandas rojiblancas. Una de ellas, modelo 2012, cubre ahora una garganta que en su juventud, ocupaba un lugar fijo en la otra cara del escenario, la del otrora Rheinstadion. Desde dentro, alimentó la fama de un club que ganó el primer campeonato de la Alemania del Tercer Reich (Gauligen 1933), que se hizo hueco copero en mitad del dominio nacional de su enemigo vecinal Borussia Monchengladbach (1979-1980), que asestó la mayor goleada de su historia al Bayern (así tachan los bávaros aquél 7-1) y que rozó el milagro de un éxito continental ante el ahora incontestable Barcelona (Finalista Recopa 1979). Fueron días gloriosos que, desde entonces, no han vuelto a disfrutar.

Cada fin de semana, Arndt apoya desde el exterior esperanzado, emocionado como el primer día y siempre situado tras la madera que separa a los aficionados de su puesto, el más conocido en la ciudad para los aficionados del Fortuna Dusseldorf. Muchos de ellos no lo soportaron, dieron la espalda al club y dejaron de renovar sus abonos hace menos de una década. Una tarjeta de fidelidad que pasó por las catacumbas del fútbol alemán, estuvo al borde de la desaparición y cuyo valor fue ínfimo no hace demasiado. Hoy, vuelve a cotizar al alza y recobra el optimismo tras un 2011 donde fueron el equipo alemán que obtuvo mayor puntuación y que hoy (en Copa ante Borussia Dortmund) culminarán como líderes en Bundesliga 2 y la previsión de un ascenso quizás inmediato.

42 puntos en la primera fase de la campaña antes del parón invernal, una sola derrota (justamente este pasado fin de semana) desde el pasado 18 de marzo y un renacer global en una institución que ha recuperado sus mejores sensaciones. Nada hacía prever esta exitosa racha cuando los seis primeros partidos del año no dejaron ni un solo punto, lo que les obligó a sufrir mucho más de lo vaticinado para salvar su posición en el segundo nivel del fútbol germano, que dominaron desde entonces hasta sumar la escalofriante cifra de 94 puntos en 2011. Ni el Dortmund campeón, ni el Bayern imparable, el mejor club de Alemania en el año que nos abandona es, con los datos en la mano, el Fortuna Dusseldorf.

Registros que intentan olvidar como en los 80 el equipo perdió potencial, fue avergonzado en los 90 y entró en quiebra con el nuevo siglo. En 2002 el club se había desplomado hasta la cuarta división y la situación financiera era tan grave que cedió toda la responsabilidad comercial a los héroes locales, los Die Toten Hosen, una banda de punk-rock famosa en todo el país y especialmente unida al sentimiento de su club. Tanto, que sus integrantes, fanáticos vistos en las gradas constantemente, ayudaron económicamente donando parte de lo recaudado en algunos de sus concierto, aportaron miles de euros en algunas contrataciones del club y hasta aún hoy financian las las divisiones juveniles de ‘su’ Fortuna. “Todo lo que ayude al Fortuna, es legítimo”, defendió siempre su cantante, Andreas Frege.

Superados aquellos obstáculos en las catacumbas de la Regionalliga o la Oberliga, 2005 fue el año de la renovación de raíz. El vanguardista Esprit Arena, un estadio con casi 55.000 plazas, con calefacción y posibilidad de techo cubierto, realzó el poder de la institución gracias a la inversión del ayuntamiento de la ciudad, que empezó a rentabilizarlo convirtiéndolo en sede de conciertos internacionales, festivales como Eurovisión (para lo que recurrió al Air-Berlin, una infraestructura nómada que posteamos en su día) y competiciones como la Supercopa Alemana. En 2008, llegó el momento decisivo al confirmarse el ascenso a Bundesliga 2, lo que empezó a llenar el estadio y a aglutinar ganancias por caja, con lo que los problemas financieros empezaron a disiparse.

Fortuna Dusseldorf 2011

“Tenemos un montón de jugadores de cantera, la gente se identifica con su club y el nuevo estadio atrae a toda la familia por la paz y el ambiente que emana al exterior”, defiende Norbert Meier, la clave determinante en lo deportivo. El técnico (conocido por simular un cabezazo de un rival en 2005 y ser castigado por ello durante tres meses), suma ya tres campañas en Dusseldorf y lo primero que hizo fue interpretar el fútbol bajo su prisma, rompiendo el histórico 4-4-2 del club para renovarlo con dos mediocentros y dos extremos que liberen a un enganche y surtan balones al delantero. Ahora, ese 4-2-3-1, ha dado sus frutos. Dos veteranos llevan las manijas goleadoras. Uno porque siempre fue su labor, el killer Sascha Rösler (11 goles) y otro, Jens Langeneke, porque es imparable en jugadas a balón parado y aéreo pese a ser mediocentro. También hay hueco para un joven mediapunta, Maximiliano Beister (cedido por Hamburgo, lleva ocho goles), el intocable Van den Bergh y hasta un español como Juanan (ex del Castilla que busca ganar minutos aún sin ser fijo).

Dusseldorf, con casi 600.000 habitantes, tiene la infraestructura necesaria, un trabajo acentuado en su cantera y una línea ascendente que debe cumplir las mejores perspectivas en 2012. El año en el que los éxitos de los 70-80 con Wolfgang Seel, los hermanos Allofs o un jovencísimo Otto Rehhagel de técnico, encuentren por fin merecido descanso. La Bundesliga ganaría un club tradicional, una afición inseparable y un escenario de cinco estrellas donde Arndt, siga vendiendo sentimientos vestidos de rojiblancos.

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