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Rémi Garde: De los videojuegos al banquillo

Futbolista defensivo que estuvo en los años oscuros del Olympique Lyonnais en la Ligue 2. Él vio llegar a Jean-Michel Aulas como nuevo presidente y ayudó al crecimiento del club con el ascenso a la Ligue 1 en 1989. Líbero o centrocampista de contención que siempre destacó por su liderazgo dentro del campo, y por su fragilidad física (sufrió muchísimo en su rodilla y en el pubis).

Tras ser capitán en el Lyon y el Arsenal (primer extranjero en portar el brazalete gunner), todo podía indicar que seguiría ligado a los banquillos, pero su destino se unió a los medios de comunicación. Rémi Garde (3 de abril de 1966) fue una voz familiar para los amantes del fútbol francés en los encuentros de la Ligue 1 en Canal+, así como uno de los consejeros de los niños en dos simuladores como el Pro Evolution Soccer 2 y el FIFA 2005. Ya cuando grabó la versión del videojuego de EA SPORTS, un joven Garde se desempeñaba como técnico asistente de Paul Le Guen en el banquillo del Lyon.

Tras seis temporadas en el Lyon en 1993 puso rumbo al Estrasburgo. Un año antes acudió a la Eurocopa de Suecia y, pese a no disputar ni un minuto en el torneo continental, guarda un grato recuerdo de una selección francesa con la que disputó seis encuentros. Al ser cuestionado por si estaba decepcionado al no tener minutos en la EURO, Rémi se despachó con un: “Pero estuve”. Lo cual demuestra la serenidad y la cabeza bien amueblada de la que disponía. El paso previo a irse al Arsenal fue jugar en el conjunto alsaciano durante tres temporadas. En el Estrasburgo fue finalista de la Coupe de France ante el Paris Saint-Germain. Como capitán, tuvo enfrente a estrellas como Raí, Le Guen (del que luego sería su asistente), Weah o Ginola. Precisamente fue Le Guen el que dio la victoria a los capitalinos con un solitario tanto en el minuto 49. Junto a él, Garde compartió esa final en el Parque de los Príncipes con Leboeuf, Djetou o el ruso Mostovoi. No pudieron lograr el título contra pronóstico, pero Rémi ayudo al Estrasburgo a crecer y rozar el éxito.

Llegó a Highbury con 30 años, recomendado por Arsène Wenger (en 1996, cuando el alsaciano se incorporó como técnico), que no tardó en reconocerle esa confianza dándole el brazalete de capitán. En Londres por fin degustó las mieles del triunfo con dos títulos: Premier League (1998) y FA Cup (mismo año). La llegada de Vieira y Petit le relegaron a un segundo plano, y un curso más tarde de las dos conquistas decidió colgar las botas. Una carrera en la que se destacó su compromiso, su liderazgo y unas condiciones que le hacían ser idóneo para seguir desempeñando la labor de organizador fuera del campo.

Tras ser la mano derecha de Le Guen y Houllier en el Lyon, se rumoreó con su vuelta al Arsenal como Director of Football, pero no se concretó. En 2010 fue designado como director del Centre Tola Vologe, el lugar de entrenamiento del Lyon, lo que le alejaba un punto de una supuesta labor de entrenador. De ahí salieron figuras como Benzema, Ben Arfa, Govou, Giuly o Rémy, por lo que la responsabilidad era enorme. Tras la mala temporada con Claude Puel al frente, Aulas decidió dar un cambio de rumbo y no le tembló la mano al asignarle a Rémi Garde el banquillo de un club que ya es referencia en Francia y en Europa.

Pese a la escasa inversión veraniega del Lyon (4.8 millones en gastos de fichajes por una recaudación de 22), Garde ha sabido confeccionar bien el rompecabezas del Stade Gerland y trata de no descolgarse del multimillonario PSG en la Ligue 1, mientras que en la Champions League lucha con el Ajax por acompañar al Real Madrid a los octavos de final. Hoy reciben al conjunto de José Mourinho, pero su verdadera final es ante los holandeses en tres semanas como locales. Ahí, Rémi Garde deberá aplicar la serenidad que tenía en el campo, y también la que utilizaba para comentar los partidos soñados en los videojuegos.

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Un desarrollo de Pedro Puig