Histórico
22 noviembre 2011El Enganche

Real Madrid: El “triangulo muy ofensivo de Mourinho”

Por Alberto Piñero, periodista cobertura diaria Real Madrid (@pineroalberto)

Hace tres semanas se cumplió justo un año de la visita de Jorge Valdano a uno de esos foros públicos que organizan algunos de los megalómanos medios deportivos del país para ganarse a las grandes figuras del deporte con el pretexto de acercarlo al aficionado en general. “Mourinho tiene el desafío de cambiar la historia del Real Madrid. Creo que quiere hacer un Real Madrid de autor, en el que el entrenador sea el más importante de su historia”, fue la frase que destacaron de aquella cita muchos medios al día siguiente. Entonces, el entrenador merengue apenas llevaba cinco meses completos en la Casa Blanca, y con el beneficio del tiempo, es de recibo reconocer que Jorge Valdano anduvo ese día con la mirilla más que bien calibrada.

Pues cumplidos un año y medio desde que llegara a Concha Espina, efectivamente José Mourinho se ha convertido en el tótem del madridismo, el guía al que seguir y venerar. Mourinho es el Real Madrid, y el Real Madrid es Mourinho a día de hoy. Fuera del campo, él es el que toma las decisiones, el que da la cara, el que juzga lo que está bien y lo que está mal, el que agita los estamentos del club para redefinir el concepto de señorío incluso. Y dentro del campo, él es la referencia para sus jugadores, el mejor preparador posible, el mejor alineador posible y el mejor motivador posible para ellos.

El último partido en Mestalla es el ejemplo ideal de la influencia del de Setúbal en el club blanco, visto además desde casi cualquier prisma. Desde la rueda de prensa en la que comparece su segundo, o las histriónicas celebraciones, pasando por supuesto por la sobresaliente y meritoria victoria sobre el césped. Pues a pesar de las bajas, de las numerosas tarjetas amarillas, de la presión de la grada, y del empuje del talentoso y combativo Valencia, los jugadores blancos sacaron a relucir ese gen ganador que parecía perdido antes de la llegada de Mourinho para imponerse desde esa calidad que siempre ha atesorado.

Influyente en la mentalidad y la actitud, pero también, cómo no, en la aptitud y la táctica. Y el reflejo en este caso no está presente sólo en el tercer gol, logrado en uno de esos contraataques con denominación de origen ‘Real Madrid’. Sino que fue justo ante el Valencia cuando Mourinho sacó a relucir de nuevo el trivote en el centro del campo merengue, siete meses después de la última vez. Un recurso tan válido como cualquier otro en el fútbol moderno, y que tanto marcó la temporada pasada los enfrentamientos contra el FC.Barcelona cuando Pepe figuró en el centro del campo. En aquel entonces fue una herramienta plenamente sacada de la chistera del autor-entrenador. Ante el Valencia fue más bien fruto de la necesidad. Pero eso sí, defendido igualmente con mucha vehemencia. Y quizás también, con demasiada alegría.

“Para mí tenéis, o tenemos entre todos, que inventar otra denominación, porque no sé si el concepto de ‘trivote’ lo define bien” respondió para el asombro de los presentes este lunes en rueda de prensa, explicando al momento el porqué de su propuesta semántico-lingüística. “Excepto al final del partido, el equipo fue muy ofensivo. Lass y Khedira llegaron a posiciones de gol en varias ocasiones, e incluso Khedira llegó a marcar en una jugada anulada por fuera de juego. Jugaron altísimos los dos, y por esto creo que no lo define bien. El ‘trivote’ es un término que tiene una connotación más defensiva. Este triángulo ha sido un triángulo muy ofensivo”.

Curiosamente, estas declaraciones llegan cuando hace tan sólo dos semanas Mourinho ya ensalzó a sus pivotes en rueda de prensa. “Lass y Khedira son dos jugadores todoterreno. Con ellos vas a la montaña, a la autopista, a la playa… Saben jugar muy bien al fútbol. Hay gente que piensa que el fútbol es sólo hacer filigranas, pero ellos saben jugar dentro de su simplicidad. Eso también es un arte. Cuando un equipo necesita ese equilibrio necesita que uno de los dos esté en el campo” espetó a un servidor haciendo suya una argumentación muy en boga en los últimos años justificando la presencia de ‘tarugos’ o ‘pseudo-tarugos’ sobre el césped. Un razonamiento que pasa por ser tan discutible como válido. Pues esa visión del fútbol podrá no gustar a todos los aficionados, pero lo cierto es que casi todos los equipos suelen utilizarla tengan en el banquillo a quien tengan, y muchos de ellos levantan títulos a su costa incluso.

Sin embargo, querer extender la idea de que el trivote Lass-Xabi-Khedira puede pasar a la historia como ‘el triángulo muy ofensivo’ del Real Madrid sea quizá aproximar demasiado la genialidad a la locura. Y es que con los jugadores que tiene en plantilla, ese trivote no es ni de lejos la configuración más ofensiva posible. Porque en ese mismo partido en Mestalla se pudo comprobar que si bien Khedira o Lass son muy capaces de aportar en ataque, nunca lo podrán hacer como esos Di María, Kaká, Ronaldo, Ozil, Higuaín o Benzema, que son los que deberían dejar su sitio en el campo para que jugasen Lass-Xabi-Khedira a la vez. Porque se da la paradoja de que el jugador más ofensivo de todos, resulta ser también el que más equilibrio da y el que más balones roba de los tres (Xabi robó siete balones ante el Valencia por cuatro de Khedira y tres de Lass). O porque con el tridente Busquets-Xavi-Iniesta fresco en la retina, aunque se vista de seda a este trivote blanco, lejos queda.

Argumentos a los ojos de todos los aficionados y que, de tan simples y lógicos, son poderosos per sé como para poder hacer diluir la idea de que el autor de Setúbal incluya ese capítulo en el libro de la historia del Real Madrid. O mejor dicho, que lo incluya con ese título.

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