Histórico
11 noviembre 2011Jose David López

Portugal: El vestuario de la discordia

“Estaba hablando con Nuno Campo, el médico del equipo sub 21, cuando, de repente, recibí un golpe en la cabeza. Cuando me di la vuelta me encontré con dos golpes más y me caí al suelo, sin darme cuenta de lo que me pasaba. Cuando quise levantarme me encontré con dos o tres patadas en las piernas. Espero que tenga la valentía de venir a pedirme perdón”. No se trata de una agresión a horas intempestivas de la noche o de la causa de una reyerta entre bandas, sino del testimonio de Artur Jorge tras ser atacado violentamente por Sá Pinto, uno de sus jugadores a los que nada bien le sentaba su suplencia habitual en los planes de la selección portuguesa. Esa polémica acción, que data nada menos que de 1997, fue el detonante que inició una serie de escándalos en un vestuario que ha perdido el crédito que sus estrellas deberían mantener en el escenario mundial.

El potencial sí alcanzó grandes resultados en la aún cercana etapa de Luiz Felipe Scolari, aunque un técnico conocido como ‘Sargentao’, aseguraba igualmente disputas con algunos de sus jugadores. Casi nada más aterrizar, Luis Figo y varios de sus líderes de vestuario, le mostraron el desacuerdo que existía respecto a introducir a Deco en las convocatorias debido a su origen brasileño. Acabó siendo uno más, pero aún hoy se han desvelado problemas constantes entre varios de los internacionales que formaban aquella selección de fervor, dominada por varios ilustres que acabaron su periplo justo cuando Scolari decidió marcharse.

No iba a ser Carlos Queiroz la opción más favorable si lo que pretendían en Portugal era serenar el ambiente en torno a un grupo que, sobre el papel, ya conocía sobradamente a su nuevo líder. Tras decepcionar sobre manera en Sudáfrica 2010, donde necesitó un play-off de ‘repesca’ para encontrar pasaporte, al ex técnico del Real Madrid se le sancionó un mes por injurias contra los médicos y el responsable de la Autoridad Antidopaje lusa. El motivo no era menor, ya que semanas antes, no había digerido demasiado bien que una brigada médica realizara un control sorpresa a los jugadores de la selección a las 7:45. Su proyecto fracasó, acabó peleado con varios de sus jugadores y hasta increpando públicamente a Pepe.

Con tantos antecedentes, la Federación buscaba un referente técnico de menor impacto colectivo en el vestuario, más humilde y que viera en la selección una oportunidad única y casi histórica para mostrar sus aptitudes. El elegido fue un Paulo Bento que varios años antes había defendido sobre el césped a su país y que, además, había dejado una impresión dubitativa en su proyecto en el Sporting de Lisboa con una de las generaciones más incipientes de su cantera. Más allá de que los resultados no acompañaron su tranquilidad en la fase de clasificación, sí encontró respaldo en los jugadores más veteranos de un vestuario que no tardaría en sublevarse en pequeñas dosis. El primero en hacerlo fue Ricardo Carvalho. Para unos, decidió marcharse sin permiso de la concentración de su selección y el central, asegura que no se siente respetado ni valorado. Después de incontables rumores que volvían a reproducir las disputas anteriores, José Bosingwa ha admitido que deja la selección debido a una fuerte discusión con Paulo Bento: “No tiene capacidad para llevar un grupo así. Me ha faltado el respeto. No volveré mientras él esté allí”.

Siete seleccionadores en poco más de una década, decenas de controversias que desestabilizan la tranquilidad y egos enfrentados con extrema facilidad, que han vuelto a dejar a Portugal al borde del abismo. Como sucediera en la última fase clasificatoria, el acceso a la Eurocopa 2012 vuelve a depender de una simple eliminatoria ante Bosnia. Mismo rival que hace apenas doce meses pero demasiados condicionantes negativos aglutinados a su alrededor. Máxima presión para jugadores referencia como Cristiano Ronaldo, momento clave para Nani, Meireles, Coentrao o Pepe y, desde luego, último tren para Paulo Bento. Un cóctel demasiado peligroso como para encontrar el camino adecuado.

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