Histórico
2 noviembre 2011Jose David López

Manchester City: Silva, víctima revalorizada

Televisión a todo volumen, constantes gritos de alegría y aplausos pasionales que rompen la tranquilidad de un fin de semana en las pacíficas calles de Arguineguín. Pantalla grande, café con pastas en la mesa, vecinos reunidos con expectación y un pueblo fantasma. No hay cita que no haya seguido el protocolo que rige Antoñita ‘la tirajanera’, líder de la comunidad canaria y culpable de abrir una ventana al mundo del fútbol desde su pequeña ‘morada’. Ella encarna como nadie el movimiento citizen pro-Manchester City desatado en la isla, pues nada la hace más feliz que ver a su nieto triunfando en Inglaterra vestido de Sky-Blue y brillando en una Premier que analiza seriamente que David Silva sea ya, la estrella de su campeonato.

“Jugaba con papas y naranjas al fútbol aquí, delante justo de la casa, con cuatro o cinco años. A veces lo echaba para fuera del pasillo porque entre él y su primo me iban a volver loca con el fulbo, el fulbo, el fulbo… Entonces, les hacía una pelota de trapo y los mandaba pa’ la calle”, recuerda Antoñita, que crió a Silva en una casa de ensueño con Puerto de Arguineguín, donde normalmente jugada junto a Ranzel. Su primo, hoy encargado de la seguridad en Mestalla, donde Silva dejó un rastro difícilmente sustituible. ‘La tirajanera’ es la madre del padre de David (recalcó siempre su abuela que allí jamás lo llamaban Silva sino David o, en todo caso, Jiménez). Fernando se casó con Eva, dos canarios, aunque ella de ascendencia japonesa, lo que explica los rasgos orientales de un Silva siempre unido al fútbol. Un balonazo le rompió un brazo cuando era recogepelotas en el Arguineguín y hasta fue rechazado del Real Madrid cuando tenía 13 años, pero ahora, lidera el movimiento citizen que lidera la Premier a base de talonario.

La cartera interminable del jeque Mansour, provocó hace ya tres años que Manchester empezara a tomar tintes celestes entre tanto dominio exclusivo de su ‘vecino enemigo’, el todopoderoso United. Un solo título internacional, la Recopa de 1970, es aún hoy todo el bagaje que puede apreciarse en la sala de trofeos del ahora comercialmente denominado Etihad Stadium. Y es que Silva es parte de la nueva hornada de fichajes multimillonarios que han aterrizado en su vestuario bajo la facilidad financiera en tiempos de crisis global. Sin embargo, nadie mejor que él para acometer el objetivo real de la remodelación citizen, que no es otra que intentar situar al club en la élite mundial, empezar a conseguir réditos por ello y mejorar un palmarés que ignoró las grandes noches de gloria para curtirse en historias de catacumbas y humildades que ahora parecen trabalenguas del pasado.

La marcha de Silva rumbo a la Premier, dejó 33 millones de euros en Valencia, donde se había quedado sin aspiraciones personales y globales ante el encasillamiento en el dominio de la Liga (Barcelona y Real Madrid lo monopolizan), pero sobre todo, abrió una ventana a la libertad y al lucimiento de un jugador que no quería frenos en sus aspiraciones. El proyecto de Roberto Mancini necesitaría clarividencia, capacidad creativa en tres cuartos de campo e inteligencia bien servida de talento. Facetas que desequilibran allí donde se resuelven las jugadas, allí donde sólo los más cualificados encuentran salida y en el único punto en el que los millones piden técnica depurada y visión de juego. Necesitó un par de meses de acoplamiento y más que el propio Silva, su técnico, pues pese a haber sido petición expresa de Mancini, ni el propio italiano entendió inicialmente que el puesto del canario necesitaba aislarse de responsabilidades que lo alejaran de su zona de máxima influencia.

Empezaba el momento de gloria pues ese mismo verano, David tenía aún una ‘espinita’ clavada en el torso tras una mala tarde en tierras sudafricanas. El 16 de junio de 2010, en peno éxtasis mundialista, España recibía un varapalo de grandes proporciones al caer derrotado inesperadamente ante Suiza en su estreno mundialista. Un golpe moral que tuvo en Silva a una de sus víctimas pues, tras ser sustituido por Navas, perdió definitivamente su puesto en los planes de Del Bosque dentro del once de la ‘Roja’. Levantaría la Copa semanas más tarde, disfrutaría con ese título de ensueño y reiría con el grupo más brillante que haya disfrutado el fútbol español pero Silva tenía una cuenta pendiente.

Tras esos primeros obstáculos e incluso varias suplencias en el Manchester City, el español cambió, dio un paso adelante y se hizo indispensable como pasador, creador, definidor y rol perspicaz en el ataque de un bloque lleno de estrellas. Ha ensanchado sus cualidades. Desde una mejora física que le permite no rehuir del contacto propio de la Premier, hasta la intensidad en todas sus acciones. Aparece constantemente, crea, organiza, inventa y proporciona habilidades nunca vistas en los ojos de los aficionados citizen. Piensa rápido, se mueve entre líneas, ejecuta con definición y representa ya el arma más peligrosa del actual líder de la Premier. Sabedor de su rol y lleno de elogios en Inglaterra, alzó la voz hace una semanas pidiendo respeto por su fútbol, reivindicando su lugar en una selección que parece deberle una pero que, pese a sus momentos de debilidad pasada, se enorgullece de que todas las estrellas de Manchester brillen en torno Silva. Hoy, todas bailan la danza canaria.

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