Histórico
21 noviembre 2011Daniel Cana

Liga: Los matices de la brillantez

El Real Madrid se llevó una victoria de Mestalla (2-3) con menos exuberancia futbolística de la que venía exhibiendo durante el último mes de competición pero de un gran valor moral, sobre todo de cara al clásico de diciembre contra el FC Barcelona. Superado el  inicio gaseoso del Valencia, el Madrid construyó con criterio, siempre bajo el mando de Xabi Alonso, y mostró tres poderosos argumentos para atacar: las subidas de Lass y Khedira, sin demasiado acierto y con sus limitaciones pero logrando desconcertar al rival, la efectiva presión adelantada, que le permitió recuperar arriba y exprimir la contundencia característica del equipo y, sobre todo y por encima del resto, Benzema.

El delantero francés inició su recital pinchando con categoría y rematando a la red ese inteligente balón largo de Alonso para después liderar el ataque madridista; con presencia por todo el frente ofensivo, combinó sobre todo con Cristiano, al que leyó un par de desmarques, y remató cuando tocaba como el ’9’ que también es. Magnífico. Por carencia física o por el empuje del Valencia CF, decidido al menos a no entregar los puntos sin mancharse las medias, el Real Madrid retrocedió tras el descanso.

Dejó de presionar, y recuperó por momentos su cara conservadora y contragolpeadora de la temporada pasada. Rentabilizó los momentos puntuales e forma de goles propios y ocasiones ajenas, aunque no podrá negar que coqueteó con el empate. Karanka tras el partido dijo que “El Madrid ha demostrado que sabe sufrir y jugar llevando la iniciativa o jugando a la contra. Podemos ganar de cualquier manera”. No le discuto el fondo, pero desde luego no pareció que el cambio de plan fuera voluntario ni premeditado, ni despejar un balón bajo palos acredita capacidad alguna de sufrimiento.

El partido resulta para el Madrid un estupendo preámbulo de cara al 10D frente al Barça. Si Di María, lesionado pero con opciones de recuperarse, fuera titular, queda un puesto disponible en el XI, para ese tercer pivote…o para Özil (descartando la presencia de Pepe en el mediocentro). El alemán, desplazado posicionalmente a la banda derecha y con poca participación en el juego, demostró sin embargo, y en jornada post compromisos FIFA, que sí puede jugar noventa minutos a buen nivel físico. Se vació y no evidenció esa sensación de otros días en la que la hora y media de fútbol parecía quedarle larga.

Mourinho tiene casi un mes para decidir si mantiene la apuesta más audaz que manejaba hasta ahora o si regresa a la versión analógica del curso anterior. Puede, como también dijo Karanka, que algunos partidos no se ganen con brillantez, pero tampoco se ganan con miedo.

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