Histórico
10 noviembre 2011Jose David López

Euro 2012: Los cuatro Play-off decisivos

Turquía-Croacia (48%-52%):

Equidad casi absoluta. Otomanos y balcánicos reflejan fielmente la máxima igualdad que existe en el fútbol actual donde dos selecciones de idénticas armas y experiencias internacionales, deberán jugarse un pase necesario para el crecimiento global de ambas en apenas unos detalles. Los dos son poderosos como locales, por lo que el factor campo no parece desnivelar en exceso la balanza y aunque sí existe enorme presión para los dos seleccionadores pues se da por sentado que el que caiga eliminado dejará su cargo, la línea de heroicidades de Guus Hiddink en su carrera bien podría ser el punto decisivo en este contexto tan equitativo.

Turquía no quiso forzar a Nuri Sahin, recién recuperado tras meses lesionado, que es baja junto a Gokhan Zan y Yekta Kurtuluş pero sí ha vuelvo a convocar a Caner Erkin, Ozan İpek y Halil Altıntop. Tres novedades que ofrecen amplitud y alternativas a su propuesta. Slaven Bilic ha tenido más complicaciones aún para completar su lista tras perder a Mladen Petric, Ivan Strinic y Niko Kranjcar por sendas lesiones, e incluso dejó fuera por decisión personal a Milan Badelj e Ivan Klasnic. Regresan en su lugar dos ‘clásicos’ como Daniel Pranjic e Ivica Olic, así como Pamic e Ivo Ilicevic. Y pese a esta pequeña ‘reconstrucción’, Slaven Bilic asegura tener bien mentalizado a su bloque para ir incluso a ganar ya a Estambul. El recuerdo del mítico partido entre Turquía y Croacia en la última Eurocopa, la de 2008, aún está en la mente como uno de los grandes choques de los últimos años.

Bosnia-Portugal (45%-55%):

Hace apenas dos años, en una idéntica cita de ‘repesca’, Bosnia y Portugal tenían la presión y oportunidad de llegar a la fase final de Sudáfrica 2010. La experiencia lusa y las individualidades de jugadores con mucho más que perder globalmente, les permitió sacar una versión mejorada y acceder al Mundial, rompiendo el sueño de una selección tan ‘novata’ en estas lides como atrevida y ambiciosa para repetir hazaña con mayor solvencia y protagonismo que entonces. Y es que si hace sólo dos campañas el fútbol bosnio asomaba como alternativa, ahora está más cerca que nunca de romper la ventana, atravesar el muro y hasta saltar la valla de protección porque su proyección no encuentra límites. Una generación uniforme en su crecimiento y agradable en cuanto a su propuesta ofensiva, que estuvo cerca de dejar a Francia por el camino y de afianzarse antes de lo esperado en la que sería su primera fase final a nivel internacional. Una selección jovencísima que reta otra vez a la nueva Portugal de Paulo Bento, incapaz de agradar, de encontrarse en su mundo de dudas tácticas y donde todas sus estrellas quedan lejos de encontrar sintonía adecuada cuando comparten camiseta.

Parece todo más fácil de lo que proyectan sobre el césped. No hay creador fijo, pues demos galones a Moutinho para que se sienta fuerte y capaz. No tenemos nueve de referencia, pues aprovechemos la alternativa de nivel que supone Cristiano Ronaldo para favorecer además las múltiples propuestas que llegan con tantos extremos de categoría y, si además nos sobra ambición, demos confianza a jugadores que llegan en buena forma como Nani. Bosnia es colectivo, es bloque y es una base que lleva trabajando unida cuatro o cinco años y que supo leer su crisis de entonces para renovarse, esperar su progresión y recoger unos frutos que ya puede reflejar en Europa con jugadores del nivel de Dzeko, Pjanic o Begovic. Los de Safec Susic llegan a la eliminatoria muy debilitados en defensa, donde no contarán con Pandza y Papac (sancionados) y Mujdza, lesionado. Jahic, clave en el Apoel que brilla en Champions, el debutante Besic y Salilovic, tendrán su opción en esta nueva convocatoria. La de Portugal recupera a jugadores clave como Coentrao o Pepe, además de recuperar a Danny y Almeida.

Montenegro-República Checa (48%-52%):

Selección incipiente, en plena progresión y que busca su primera gran fase final tras apenas unos años de vida. Combinado experto, maduro, aunque lejos de su mejor nivel y con jugadores que parecen haber pasado ya sus tardes más gloriosas. Dos puntos de partida diferente para una eliminatoria que refleja a la perfección los dos extremos de fútbol europeo. Montenegro está ante su gran oportunidad histórica justo cuando su anterior dominador balcánico, Serbia, atraviesa una crisis institucional. Chequia, por el contrario, quizás tenga enfrente la última gran cita internacional a la que pueda acudir con cierto nivel puesto que parece que la generación dorada de principios de siglo ya no puede alargarse más y sus estrellas empiezan a sumar demasiados años sin jóvenes que regeneren sensaciones optimistas para el futuro.

Para los de Michal Bilek será su tercer play-off final, con lo que la experiencia claramente acompaña sus opciones. Un Petr Cech con fractura de nariz en la portería, centra las miradas más preocupantes ate una posible baja sensible que debilitara sus argumentos defensivos, la base sobre la que lidiar en el choque de Ida para intentar solventarlo en la Praga, donde sí han mostrado mayor solidez. De no estar listo el del Chelsea, lo supliría Jaroslav Drobny. Tomas Hubschman (sancionado con tres partidos), no podrá estar en toda la eliminatoria y es la baja segura más preocupante en la medular. Kadlec, Rosicky, Plasil y Baros siguen siendo las piezas más estables de una selección que, de no acceder a la Euro 2012, se transformará casi por completo. En Montenegro, Branko Brnovic se topa con un cruce clave apenas unas semanas después de tomar el cargo y la única novedad ha sido la entrada del veterano Boskovic en lugar de Grbic, aunque la posible baja de Marco Basa en defensa es su principal temor. Vucinic, Jovetic o Vukcevic están, desde luego, ante la gran oportunidad de sus vidas.

Estonia-Irlanda (38%-62%):

La mayor revelación del fútbol europeo en las últimas décadas, la sorpresa de mayor impacto global y el proyecto más humilde que osa desafiar las leyes casi pre-establecidas del fútbol moderno. Esas son las enormes y trascendentes etiquetas que se pueden colocar en la meritoria e imprevisible trayectoria de la selección de Estonia en esta fase clasificatoria que, no sin la suerte del ‘novato’ a última hora, les ha plantado por vez primera en una opción tan clara de llegar a una fase final. Increíble observando cómo lograron la victoria ante Islas Feroe (casi aficionados) en el descuento de su primer partido clasificatorio o como incluso perdieron ante el mismo rival en su visita a Toftir. Increíbles resultados que no hacían presagiar una reacción tan impactante como la que resultó al ganar en Serbia, Eslovenia o Irlanda del Norte. Ahora, el sueño de los chicos humildes de Tarmo Ruutli es real, aunque sigue siendo una pequeña ‘quimera’. Regresan a la lista Andrei Sidorenkov y Vladimir Voskoboinikov, perdiendo por lesión a Sergei Zenjov, aunque manteniendo la base.

Y en el extremo opuesto, la Irlanda de un ‘clásico’ como Giovanni Trapattoni, no quiere dejar pasar la oportunidad casi soñada de poder clasificarse para su segunda Eurocopa (no lo logra desde 1988), tras haber recibido un sorteo agraciado ante el rival que todos querían. No pretende “autocomplacencia”, pero el italiano quiere incluso dejar solventadas sus opciones en el choque de Ida. Cuenta con la baja por lesión de rodilla de Shay Long (aunque lo convocó), vuelve Kevin Doyle (aunque no puede jugar este viernes por sanción) y también regresa el incombustible Robbie Keane (clasificado para la final de MLS con Galaxy). Parece una oportunidad definitiva y quizás difícilmente repetible para una generación marcada por Given, O´Shea, Duff, McGeady, Hunt o el propio Keane, que merecería estar activo en el verano de 2012.

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