Histórico
28 octubre 2011Santi Retortillo

Yohan Cabaye: El escalador nato

Como cada mañana, Didier se dirigía al Centro de Salud de Roubaix para iniciar su jornada laboral. Pequeña ciudad al norte de Francia, colindante con Bélgica y que convive con lluvias y nieblas casi continuas en otoño e invierno. Pese a ser 5 de agosto de 2010, Didi siempre era un fijo en su puesto de trabajo desde hace más de 30 años. Al salir de casa, en el trayecto hacia su puesto o durante toda la jornada laboral, las sensaciones no eran las cotidianas. Algo era anómalo.

Era un jueves diferente. Además de las habituales citaciones con los pacientes, el señor Cabaye solo tenía a una persona en su cabeza. No era su mujer, ni siquiera alguno de sus hijos, sino que entre ceja y ceja el nombre que rondaba su mente era Laurent Blanc. Ese día, el seleccionador galo convocó a su hijo, Yohan Cabaye, para el amistoso frente a Noruega. Con 24 años, el centrocampista del Lille cumplía el sueño que su padre vio truncado al tener que dejar el fútbol a un lado tras una doble fractura en la pierna.

La temporada 2010/2011 empezaba con la llamada de la selección, siguió con el doblete de Ligue 1 y Coupe de France y concluyó con su fichaje por el Newcastle United a inicios del mes de junio. En menos de un año, Cabaye no paró de crecer. Tocó el cielo, pero comprobó que sobre esas nubes había otra escalera que escaló sin esfuerzo. Previo pago de cinco millones de euros, el club inglés contrataba a uno de los futbolistas con un ratio más alto si comparamos rendimiento y precio. Tras coronarse junto a Gervinho, Hazard, Sow o Rami, Yohan Cabaye cambiaba un club al alza por otro que trataba (por enésima vez) asentarse entre los grandes y no pasar apuros y situaciones estrambóticas. Junto a Tioté, el francés debía ser el motor de los Magpies y no le están temblando las piernas. El Newcastle es uno de los dos invictos de la Premier League (junto al Manchester City), es el club menos goleado y marcha en cuarta posición en un curso en el que parece que no sufrirán.

Sacando la pelota desde atrás, dirigiendo el juego en el círculo central o cayendo a banda para permutar con los extremos, Yohan está rindiendo de una forma espectacular y ha sorprendido a la grada y a muchos de los críticos que exigían una respuesta sobre el verde. Sobre el campo se le ve tranquilo, quizás fruto de ese origen vietnamita que ha prometido inspeccionar y dedicarle tiempo cuando el fútbol se lo permita. Una ramificación familiar (de dos generaciones) que le otorga una mayor paz interior, algo diferente a sus padres. Si bien su padre lo pasó mal la mañana en la que Blanc le convocó con Francia, su madre también sufrió en la noche previa al debut de su hijo en el Lille: “No pudimos dormir mucho la noche anterior”. Ahora, tras esas noches de angustia, el mediocentro del Newcastle es una de las sensaciones del campeonato.

Sueña con disputar la Champions League que nunca ha jugado tras vencer el título de la Ligue 1 con el Lille, pero sabe que para ello la cota que tiene ante sí es enorme. Nada nuevo para Cabaye, que desde 2010 se ha convertido en un escalador nato. Internacional, Coupe de France, Ligue 1 y Premier League. Ya son cuatro ochomiles superados, pero las piernas, a los 25 años, todavía dan para mucho. El escalador nato no tiene agujetas.

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