Histórico
23 octubre 2011Jose David López

Here is the ‘Manchester Derby’


“Esta noche no es para estar tranquilos. Es una noche para dejarse llevar por el fútbol. Puede traerte una alegría inigualable o una decepcionante pesadilla. Pero pase lo que pase, será una noche que te acompañará a lo largo de toda tu vida”. Con tan pasionales argumentos ejemplificó, allá por 1970, un aficionado futbolístico de Manchester, lo que estaba a punto de disfrutar. No se decantó por colores, por sentimientos o preferencias, sino que, desde la lejanía del anonimato y la objetividad, reflejó mejor que nadie lo que es para un habitante de Manchester el choque entre Manchester United y Manchester City. Hoy, 23 de octubre de 2011 es una de esas citas, las del inconfundible “Manchester Derby”.

Una leyenda que, tratándose de clubes ingleses de antaño, refleja fielmente los valores tradicionales y románticos del fútbol pues, para iniciar el camino, hay que remontarse nada menos que a 1881. Por entonces, el Newton Heath (United) se impuso al West Gorton (City) por 3-0, y es que ambas instituciones aún no había derivado en su nombre universal y eran dos ejemplos más de la enorme masa futbolera que había levantado el deporte rey en el entorno de Manchester. Esos duelos no tenían significado especial hasta que, a lo largo de los años, ambos fueron convirtiéndose en las dos potencias de la comarca, repartiéndose la Copa Manchester de la época durante muchos años pero sumando intentos fallidos a la hora de unirse a la Football League que oficializó el fútbol en 1888. Tres años más tarde, Newton y Ardwick (el futuro City había cambiado de nombre), fueron aceptados (en 1ª y 2ª categoría respectivamente), accediendo así a la base de la competición federada más antigua del planeta.

Desde entonces, la lista de enfrentamientos entre los dos vecinos, creció en número de seguidores, de expectación, de disputas y, por tanto, de motivos para argumentar y experimentar la rivalidad tradicional. Siempre se recordará el primer derbi disputado con luz artificial en el Belle Vue Athletic Ground en 1889 (gracias al carbón extraído del desastre de la Hyde Coal Mine), pero la primera tarde que cruzó a ambos ya de manera oficial dentro de organigrama futbolístico inglés fue en 1894, en el ya extinto Hyde Road (primer estadio serio del City aunque quinto en realidad, que acabó incendiado), donde los locales vencieron 5-2. Sin embargo, no fue hasta 1906 cuando se citaron en la primera categoría para un partido por el que ya se llegaron a pagar 1000 libras de la época y que terminó con un claro 3-0 para los citizen. Los problemas derivados de la Segunda Guerra Mundial generaron que la afición emanara fútbol de cualquier nivel, categoría o rival y el sentimiento de club, se perdió, generando numerosos cambios de hinchas entre ambos clubes y hasta en los propios jugadores.

Tras años de renovación, aparecieron en escena Maine Road (segundo estadio del City o sexto desde su nombre final) y el mítico Old Trafford. En la Charity Shield de 1956, se iba a disputar en el casi recién estrenado estadio mancuniano con luz artificial pero la instalación no estaba debidamente finiquitada y, con los jugadores en el césped, tocó armar las malestas y marcharse en cuestión de minutos a Maine Road, donde se disputó sin problemas. Desde aquello, ambos clubes engendraron mayor rivalidad pues las mofas celestes a tal ‘desaguisado’ no encontraban continuidad en resultados, algo más favorables al United. Pero la verdadera pasión y sentimiento de estos clásicos encontraron plena razón de ser en los años 70. Choques muy duros, de enorme violencia y carácter guerrero que en multitud de ocasiones derivaban en problemas disciplinarios. En 1970, una entrada del mítico George Best sobre Glyn Pardoe desencadenó una batalla en el césped pues la acción casi hace perder la pierna del segundo, un defensor del City que pasó dos años en la enfermería y que jamás volvió a ser el mismo. Un año después, en un apasionante 3-3, Francis Lee acusó al propio Best de ‘teatrero’ por lanzarse en el área en busca de un penalti. El colegiado otorgó paz y los jugadores, minutos después, volvieron a cruzarse, aunque esta vez, con compañeros y manos incluidas. En 1973, Mike Doyle (City) y Lou Macari (United), fueron expulsados pero, en plena tensión y con 0-0, los dos se resisten a dejar el campo. Tal tangana se montó que el colegiado decidió mandar a los dos equipos a vestuarios hasta que, entre todos, lograran convencer de su adiós a los involucrados.

Pero no sólo podemos hablar de dureza en estos derbis sino también de sentimentalismos pues en 1973, todos recordarán el clásico de Denis Law (campeón de Europa con el United). La ex estrella mancuniana había dejado Old Trafford para terminar sus días de gloria en el rival, pero jamás pensó que se vería en el marco de un clásico donde el City podía mandar a Segunda División al club de sus amores. Para mayor dolor, Law golpeó de tacón y remató con tan distintiva acción hacia la red, logrando el gol que hacía descender a los Red Devils. Las imágenes son sobrecogedoras y ejemplifican la enorme escenografía de un partido donde las rivalidades a veces encuentran un resquicio de sensatez. “Pocas veces me he sentido tan deprimido en mi vida como lo hice ese fin de semana. Después de 19 años de dar todo en el campo, de desear meter goles, anoté el último justo cuando no quería hacerlo”, explicó.

Law, por cierto, es el más famoso de cuantos decidieron jugar en ambos bandos a lo largo de su carrera, algo no muy habitual pero que guarda casos singulares como los de Billy Meredith , “Sandy” Turnbull a, Herbert Burgess y Jimmy Bannister, que tras ganar la FA Cup de 1904 con el city, se vieron envueltos en un escándalo financiero con el club y acabaron en el United, donde levantaron el campeonato liguero cuatro años después. También habría que reseñar, muchos años después, el caso de Peter Schmeichel, portero referencia del United y campeón de Europa con los Red Devils que terminó su carrera vestido de citizen.

En los años 90, las diferencias históricas entre ambos clubes (que en cuanto a títulos y expectación internacional nunca se pudieron comparar), fueron a mayores. La llegada de Alex Ferguson condicionó cada partido entre ‘vecinos’ porque en Old Trafford estaba el dominador inglés. La última gran victoria de los celestes fue en Maine Road en 1989 (5-1) y, desde entonces, con pocas excepciones, la ‘dictadura ferguniana’ ha golpeado una y otra vez al City, que incluso estuvo varios años en niveles inferiores del fútbol inglés.

Hoy, la zona oriental de Manchester, ciudad industrial por decreto, sigue apoyando al Man City, mientras que los del poniente son del Man. United. Todos admiten que, en los últimos años, la rivalidad ha crecido de nuevo de manera espectacular y la culpa de ello la tiene el enorme poder adquisitivo tras la revolución que se produjo en el City con la llegada del multi-millonario Khaldoon Al Mubarak y sus petro-dólares. Años antes, el United también fue adquirido por la familia Glazer pero su irrupción no necesitó de tantos gastos como los que está afrontando el jeque árabe. Su intención no es otra que ser el referente inglés y posteriormente europeo, del fútbol actual y, para ello, sin control de cuentas, está creando una plantilla enormemente competitiva a base de talonario. Este cambio, difícil de asumir en ambas instituciones, ha creado numerosos conflictos de seguidores pues algunos decidieron sublevarse a los movimientos empresariales (creando clubes alternativos limpios de decisiones económicas o exigiendo la vuelta a un romanticismo que se ha ido olvidando en la Premier de manera paulatina).

Este miércoles, tres puntos les separan (segundo y cuarto clasificados), los Red Devils son el único invicto en las once jornadas y aunque su imagen no es la más exitosa, siguen superando a su enemigo local. No estará Rooney tras su escándalo y lesión, tampoco Balotelli tras su auto-expulsión del domingo pero sí Tévez, que impulsará (por su pasado y presente) los graderíos de un City Stadium que volverá a vibrar con el espectacular ‘Manchester Derby’.

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