Histórico
14 octubre 2011Daniel Cana

Sporting Gijón: Aprendizaje a tiempo

En la temporada pasada, el Sporting de Gijón titubeó sobre el alambre clasificatorio casi toda la primera vuelta. Once partidos sin ganar entre octubre y enero, tocando fondo con el puesto de colista tras una derrota frente al Málaga en la decimoséptima jornada. Lo más lógico, en la torrencial y habitualmente irreflexiva lógica del fútbol, hubiera sido el despido del entrenador Manuel Preciado y la búsqueda de soluciones cortoplacistas. Sin embargo, la directiva del club aguantó y aguantó, confiando en que la experiencia de Preciado, en el cargo desde 2006, sirviera para analizar correctamente la situación y sobre todo para que los futbolistas aprendieran a convivir con la tensión, la inquietud y las urgencias de los puestos de descenso en esas largas semanas desde la derrota del domingo hasta el siguiente fin de semana.

La paciencia y la confianza no solo trajeron la permanencia en primera división, sino tardes gozosas como la victoria en el Bernabéu o el empate en El Molinón frente al FC Barcelona. Con el curso aprobado, se imponía la reflexión, el repaso a nueve meses de competición. Una de las enseñanzas más aprovechables, la intención de comenzar mejor la siguiente temporada para que el sufrimiento no fuera un compañero de viaje habitual desde el inicio.

Seguro que era una de las intenciones del vestuario sportinguista, pero la realidad es que tras los seis primeros partidos de la nueva temporada, el equipo solo suma un punto, es el último clasificado y únicamente ha marcado dos goles. Desde el tanto de Barral en Pamplona en la tercera jornada, el Sporting no ve puerta, y tampoco su defensa, la menos goleada el año pasado tras los dos grandes, muestra la seguridad acostumbrada pese a las razonables cifras de diez encajados en seis jornadas. Tras la debacle del Vicente Calderón y el hat-trick de Falcao, el equipo parece haberse recompuesto. Al calor de El Molinón, sumó un punto ante el Racing y ofreció una buena imagen frente al Barça. La cosecha es pobre pero al menos los mecanismos parece que vuelven a funcionar.

Preciado sabe que hay tiempo, compara con el inicio de la 10-11 y lanza un claro mensaje a su plantilla: el nivel para competir no ha desaparecido. Sevilla es el próximo destino. Plaza difícil pero al tiempo estimulante para que por ejemplo Óscar Trejo se estrene cara a puerta con su nuevo equipo o para que André Castro y Nacho Cases insistan en su personalidad y en su capacidad para ser futbolistas de élite. El equipo les necesita.

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