Histórico
5 octubre 2011El Enganche

Real Madrid: Es la hora de Mourinho

Por Alberto Piñero, periodista cobertura diaria Real Madrid (@pineroalberto)

Han pasado dieciséis meses desde que aterrizara José Mourinho en el Real Madrid. Y desde entonces, la entidad merengue ha sufrido multitud de transformaciones ya fuera directa o indirectamente por influencia del técnico: el equipo ha ganado en solidez y competitividad, ha sumado un título de Copa del Rey, el club ha reestructurado su organigrama ejecutivo-deportivo, ha recrudecido sus relaciones con UEFA y el colectivo arbitral español, también con otras entidades españolas como el propio FC.Barcelona, se ha aislado de los medios de comunicación, ha agitado a una afición que parecía dormida, y hasta ha redefinido el concepto de señorío que tan intrínsecamente camina al lado del club blanco.

Todos estos cambios, entre otros muchos de menos calado, han traído consigo un profundo debate mediático y social durante estos últimos 500 días. No en vano, los cimientos del madridismo han temblado en varios momentos cuando muchos miraban atrás para comparar el rumbo actual. Sin embargo, desde la semana pasada parece que las columnas que sostienen al Real Madrid se mantendrán sólidas por bastante tiempo más. El encargado de apuntalar y echar cemento sobre las bases del madridismo fue el mismísimo Florentino Pérez, en una intervención pública en la Asamblea de Compromisarios tan atípica como oportuna.

Y es que el equipo venía de tropezar en plazas tan poco proclives a ello como el Ciutat de Valencia y El Sardinero, y cada vez eran más las voces que apuntaban al inicio de una pequeña grieta en el vestuario. Pero lejos de asentir ante las críticas de algunos sensatísimos socios merengues, Florentino Pérez pasó sorpresivamente al ataque, adoptando muchas de las proclamas que Mourinho había ido diseminando durante la temporada, y haciendo así del discurso del entrenador el lema único del club blanco de ahí en adelante.

Desde entonces, el clima que se respira alrededor del Real Madrid parece otro. A ello han ayudado las dos últimas y claras victorias ante Ajax y Espanyol, además de las también muy oportunas y mediáticas barbacoas, los vídeos en las redes sociales y unas ruedas de prensa de Mourinho afables como hacía meses que no eran. Pero en el fondo subyace la sensación de que ya no hay disyuntivas entre el madridismo. Mourinho se había erigido desde su primer día en el lazarillo que guiaba a un club supuestamente ciego por sus propias tradiciones. Sus pasos fueron seguidos de inmediato por la afición, también por los jugadores, y ahora tras el vehemente y sólido discurso de Florentino Pérez, parece que también los dirigentes del club marchan en manada al mismo compás que el resto.

Así pues, parece que Mourinho tiene ya todo lo que podría desear, o al menos todo lo que un entrenador podría necesitar. Un equipo pleno de hambre y talento, hecho además completamente a su medida tras dos veranos al mando de las operaciones de los traspasos. Un club con un organigrama nuevo donde el técnico es además el mánager general, con un contacto directo con el presidente del que no gozaron (ni imaginaron) entrenadores anteriores. El control cuasi total de la cantera pese a que se mantienen las cabezas visibles de La Fábrica. Los medios de comunicación a la distancia que él entiende como suficiente. Y sobre todo, y lo que él siempre ha recalcado en sus comparecencias como lo más importante, el apoyo incondicional de jugadores, club y afición.

Con estas circunstancias, debería ser por tanto la hora de Mourinho. O más concretamente, del mejor Mourinho. La hora de que el técnico demuestre esa capacidad de liderazgo para cerrar ese hipotético cisma entre sus jugadores aireado por voces autorizadas y muy cercanas al equipo, que supondría el primer atisbo serio de desunión en más de un año. La hora de que se vea que todos esos cambios introducidos desde el pasado 31 de mayo de 2010 han traído una mejoría para el club blanco y no eran simples fuegos artificiales para desviar la atención. La hora de que tantos esfuerzos lleven al Real Madrid a ser un club referente y modélico como siempre fue, tanto dentro como fuera del campo. Y sobre todo para los amantes del balompié, la hora de que ya sin disfunciones de ningún tipo en ningún área posible el fútbol retome el sitio público que le quitó la polémica y la irritación el año pasado.

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