Histórico
7 octubre 2011Santi Retortillo

Eurocopa 2012: Berlín-Estambul, alto voltaje

El bombo en ocasiones es caprichoso y suele deparar enfrentamientos calientes, con mucho morbo. A todo el mundo le vienen a la cabeza choques entre países con rencillas en juego: Serbia Croacia, Argentina – Inglaterra, Alemania – Austria, Brasil - Argentina o Rusia – Estados Unidos son unos de los muchos ejemplos que pueden surgir en un Mundial o una Eurocopa. Los focos suelen centrarse en este tipo de envites en grandes acontecimientos, pero las fases de grupos son una mina para coleccionar muestras de esta rivalidad acérrima.

La clasificación hacia la Eurocopa 2012 arrojó que Alemania y Turquía debían compartir grupo. Un duelo de ida y vuelta entre dos naciones que en el siglo XX han visto un trasiego desde la zona otomana a cada una de las ciudades teutonas. Y en octubre de 2010, con ambas selecciones igualadas a seis puntos en la cabeza, la mecha prendió. Hamit Altintop atizó a Mesut Özil (precisamente ahora compañeros en el Real Madrid) tratando de minar su moral. Un clásico en este tipo de careos que ya son centenarios.

“Si no hubiera disputado el Mundial con Alemania, no hubiera podido fichar por el Madrid”, con esa afirmación, Altintop se despachó a gusto contra el internacional por Alemania y exjugador del Werder Bremen. El pique entre ambos se zanjó con la declaración de amor de Mesut por su país de nacimiento y crecimiento por encima de sus orígenes. Uno de los ejemplos más antiguos de este trasvase turco-alemán es Mehmet Scholl, que ganó la Eurocopa de 1996 en Inglaterra, pero que mirando a sus padres se podía constatar su pasado entrelazado. De padre turco y madre alemana, Mehmet creció en el país teutón y defendió a la Mannschaft mientras que los otomanos pasaban un periodo oscuro.

El último duelo de prestigio entre ambos fue en las semifinales de la Eurocopa 2008, pero ahí Alemania no tenía a ningún integrante de origen turco por los dos de sus oponentes (Hakan Balta y Hamit Altintop). El partido cayó del lado germánico con un 3-2 vibrante del que salió la víctima de España en la final. Malik Fathi y Serdar Taşçi son dos zagueros de origen turco que prefirieron irse con el tres veces campeón del mundo. El primero de padre turco y el del Stuttgart con sus dos antecesores procedentes de la zona eurasiática.

Otro inquilino de la capital de España, Nuri Şahin hizo el camino opuesto. Nacido en Alemania, pero de padres nacidos en Turquía, el talentoso centrocampista prefirió irse con el contendiente más débil. Liderados por Nuri, Turquía concluyó cuarta en el Mundial Sub-17 de 2005 en Perú. En muchos encuentros maravillaron, pero todos recuerdan el duelo a cuerpo descubierto en semifinales frente a Brasil que acabó 4-3 para los sudamericanos. En ese plantel, siete integrantes de la convocatoria eran de origen alemán, pero todos se pusieron la misma camiseta y estuvieron cerca de la gloria.

Los ejemplos son aún más latentes en las nuevas generaciones que, en el caso alemán, están dado grandes frutos y selecciones con muchísimo talento. Ilkay Gündogan es uno de los líderes de la selección sub-21, que ayer mismo derrotó por 3-0 a Bosnia con el nuevo futbolista del Borussia Dortmund en el once inicial. Integrante de la generación sub-19 que se coronó campeona de Europa en 2008, Ömer Toprak, de origen turco, tuvo un hueco entre los elegidos, así como muchos de los subcampeones en la pasada primavera del Europeo sub-17, como Samed Yesil, Okan Aydin (ambos autores de los goles en la final), Samed Yesil, el capitán Emre Can o Kaan Ayhan y Koray Kacinoglu. Sin duda, muchos de los que en unos años serán protagonistas y que cuentan con raíces turcas.

En la balanza, el lado turco es el más débil, pero recientemente ha sido Ömer Toprak, una de las sensaciones del Bayer Leverkusen el que ha decidido dejar a un lado a Alemania, pese a vestir su camiseta sub-19 para enrolarse con Turquía. Esta lucha nunca cesará y siempre va a dar vidilla al enfrentamiento entre Turquía y Alemania. Hoy, con los teutones ya clasificados a la Eurocopa, es el cuadro otomano el que necesita ganar para que Bélgica no les prive del play-off. Con el enfrentamiento Özil-Altintop muy presente, el ambiente caldeado de Estambul y cientos de jugadores que unos se roban a otros, el trasvase turco-alemán cumple su enésimo choque.

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