Histórico
4 octubre 2011Santi Retortillo

Bruno Cortês: fast food, Street Fighter y fútbol

El estereotipo de futbolista exitoso en Brasil para el aficionado suele obedecer a factores como la excesiva juventud (incluso adolescencia), el idilio con la noche y un imán para el lujo y los excesos. Pero en una extensión de terreno tan grande hay fauna de todo tipo. El mejor país futbolísticamente hablando no se reduce a Neymar, Ronaldinho o Adriano Leite, también se encuentran ejemplos como el de Bruno Cortes. El recién estrenado Superclásico de las Américas (torneo que se disputa a doble partido entre Argentina y Brasil) fue la consagración de un lateral de 24 años que ha tenido que crecer desde cero en numerosos aspectos de su vida.

Acostado en la zona zurda de la zaga el pasado miércoles, Cortês formó parte de este combinado de jugadores que solo podían proceder del campeonato brasileño y argentino en un encuentro de vuelta en Belém (tras el 0-0 en Córdoba) que acabaron venciendo con tantos de Lucas y Neymar. Bruno, actualmente en el Botafogo tras renovar hasta 2016 después de su cesión procedente del Nova Iguaçu, salió ovacionado cuando Mano Menezes le sustituyó a los 87 minutos. El estadio de Mangueirão todavía recordaba sus carreras por el carril con el Paysandu tras llegar procedente de Qatar en 2007 y le rindió pleitesía al ver que ese chico semidesconocido que conocieron ya era una realidad en su debut con la verdeamarelha.

Con 11 años, Cortês perdió a su madre mientras daba a luz al que iba a ser su hermano. Fue un golpe durísimo para un chaval que tuvo que pasar a convivir con sus tíos y hacer vida y comer con sus vecinos. Antes de cumplir la veintena, sale de la cantera del Arturzinho para iniciar una aventura en Qatar con el Al-Shahaniya. Ahí pasó tres meses, estaba feliz y cuando iba a firmar con el conjunto asiático unos problemas en la negociación echaron abajo el contrato y tuvo que volver a Brasil. Tuvo que empezar de cero y pasó por varios conjuntos. Dejó una grata impresión en el Paysandu, pero todavía tenía mucha historia que escribir.

El Nova Iguaçu le acogió hasta abril de 2011. Fijo como lateral y voz potente en el vestuario, Bruno impresionó a ojeadores y grada. Pese a cumplir 24 años el pasado mes de marzo, sabía que aún podía crecer más. Fue protagonista en el debut de Ronaldinho con el Flamengo, ya que el rival que estuvo enfrente fue precisamente su club, el Nova Iguaçu. En abril llegó la grata noticia que confirmaba que el Botafogo suspiraba por sus servicios. Aceptó, el club lo entendió y tuvo una emotiva despedida en el vestuario con los ánimos de su técnico y compañeros. O Glorioso, que ha tenido a mitos como Garrincha, Quarentinha o Jairzinho, hacía un hueco a un chaval con pelo afro, brackets y una sonrisa que nunca se borra pese a los momentos difíciles que ha padecido.

No solo ha pasado unos meses excelentes en la élite, sino que el Botafogo anunció en septiembre que esa cesión pasaba a ser un contrato por los próximos cinco años. Siendo un fijo en uno de los punteros del Brasileirão, Cortês se casó el pasado mes de agosto con su pareja de toda la vida. Lejos de caer en vicios y enajenaciones mentales de estrella novel, Bruno solo invitó a un compañero de equipo, contrajo matrimonio en una modesta iglesia de su barrio y celebro el convite…¡en un establecimiento de comida rápida! Pizzas, bocadillos y platos árabes fueron el menú que la pareja puso a disposición de los 60 amigos y familiares que les acompañaron. No en vano, la cadena Habib’s quiere que Cortês sea la imagen publicitaria tras el revuelo que supuso ese peculiar almuerzo.

Tras comprarse su primer coche a los 24 años, casarse y firmar el sueño de ser un fijo en el Botafogo, la vida sonríe a Bruno, que con su debut con la selección brasileña sigue en un 2011 mágico. El propio Ronaldinho, también presente en el Superclásico de las Américas, no dudó en elogiarle tras la consecución del título el día en el que Cortês salió elogiado de Belém. Por si fuera poco, y pese a el vuelco que ha dado su vida en los últimos meses, el lateral izquierdo no tuvo reparo en reconocer que el día de su banquete en Habib’s estuvo más tiempo jugando al Street Fighter en una de las máquinas del establecimiento que pendiente de los asistentes al evento.

El mejor lateral que hay sobre terreno brasileño pasa desapercibido, disfruta jugando al fútbol y no ceja en su empeño de triunfar y llegar a disputar un Mundial con su país. Bruno ya tiene coche, pero todavía se recuerdan sus excursiones en autobús y tren hasta las instalaciones de entrenamiento del Nova Iguaçu en las que pasaba más de una hora en transporte público para ejercitarse con sus compañeros. Bruno Côrtes, una esperanza brasileña que crece disfrutando del fútbol, de su mujer y el Street Fighter, y sin olvidar nunca a su madre y su hermano.

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