Histórico
17 octubre 2011Daniel Cana

Atlético de Madrid: Magia pasajera

En el Atlético de Madrid todo es volcánico. La ausencia de pausa que suele caracterizar el día a día en los despachos se refleja también en el césped. De las grandes expectativas a la decepción de la mediocridad. Del convencimiento de haber fichado a un magnífico delantero centro a no ver portería. Del casi todo a la casi nada, y en apenas siete jornadas de Liga. Ocho goles en lo que llevamos de campeonato, pero repartidos en solo dos partidos. Cinco por tanto sin marcar. En semana del 15 al 21 del pasado septiembre, el Atlético derrotó al Celtic de Glasgow en Europa League (2-0) y goleó a Racing Santander y a Sporting de Gijón, consecutivamente, por 4-0. Cinco goles de Falcao en esos dos triunfos domésticos y la subsiguiente euforia. A partir de ahí, la nada.

La goleada en el Camp Nou supuso un baño de fútbol pero sobre todo de realidad para el equipo rojiblanco. La resignación con la que Gregorio Manzano aceptó la derrota, comprensible en lo futbolístico por el momento del Barça pero prácticamente inaceptable para la afición (quien por mucho que los tiempos hayan cambiado se empeña orgullosa, y con razón, en recordar recientes y parejas batallas con los azulgrana), que despertó sobresaltada. Fue el primer partido del año en que la reflexión ya se centraba en dejar de soñar para regresar al duro día a día o al partido a partido. El siempre doloroso momento de lucidez atlética.

Más difícil es por tanto desentrañar el presente de esta plantilla. La defensa, con dudas y excesivas rotaciones, parece más sólida que en años precedentes, a la espera del definitivo paso al frente de Godín y Filipe Luis. En el medio campo, la decisión de Manzano de apostar por el trivote, intentando acabar de una vez por todas con la fragilidad en esa zona que durante años ha padecido el equipo, al jugar con Reyes-Simao por fuera y Agüero-Forlán en punta, es correcta desde el punto de vista estratégico pero no parece bien resuelta. Mario Suárez, Tiago, Gabi, Assunçao…no se potencian las virtudes individuales de cada uno de ellos ni se aprecian movimientos como conjunto. Ni presión ni excesiva sincronía. El equipo sufre la indefinición de su sala de máquinas.

En punta, siempre resaltando que (ni siquiera Messi) los delanteros no son entelequias aisladas sino finalizadores del trabajo de todo el equipo, Reyes barre todo el frente de ataque pero si no está en forma es muy poco útil. Diego, puro y académico talento, tiene más pase que desmarques recibe. Adrián se mueve muy bien, pero le falta gol. Falcao, ariete demoledor, necesita que el fútbol fluya a borbotones a su alrededor. Para su desgracia y sus números, ahora mismo el Atlético está seco.

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