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Athletic Bilbao: Bielsa y la tradición

La jugada de Josu Urrutia era arriesgada. Presentarse a las elecciones del Ahtletic Club con Marcelo Bielsa como baza electoral e indiscutible apuesta deportiva.  La osadía de otorgar el mando a un controvertido personaje del fútbol mundial, admirado y ninguneado quizá no a partes iguales pero sí con abundantes partidarios en ambas trincheras, al tiempo que la certeza de contar con el prestigio de un entrenador con veinte años de carrera. La masa social del club vizcaíno aceptó el reto y Bielsa se convirtió el pasado 7 de julio en el 45º entrenador del equipo en toda su historia. Tras su breve paso por el RCD Espanyol en 1998, Bielsa se entregó en dos fructíferas etapas a la dirección de la selección argentina y chilena, durante seis y cuatro años, respectivamente. Por tanto, una década sin ejercer como entrenador de club y apenas unos meses de experiencia en Europa, uno de los principales argumentos de los dudosos.

Por si acaso y para despejar ese recelo e incertidumbre, antes de las elecciones, Bielsa rechazó la oferta del Inter de Milán y, honrando su apodo de “El Loco”, se sumergió en uno de sus rasgos vitales: el análisis salvaje. Vídeos, archivos, estadísticas, sistemas, juveniles…todo era poco para absorber lo antes posible la información de su nuevo destino. La filosofía de cantera, como en su viejo Newell`s,  y el compromiso incuestionable del futbolista con la especial causa del Ahtletic  seguro que le animaron en la tarea. Mostró incluso públicamente el resultado de su estudio, sin ser aún entrenador y poniendo a disposición de la otra candidatura el material obtenido.

Sin embargo, los comienzos no han sido fáciles. Hasta esta semana recién concluida, el bagaje estadístico arrojaba un solo punto en la Liga BBVA y una victoria en Bratislava en la Europa League. El balance futbolístico tampoco era mucho mejor. Demasiadas pruebas, dudas, jugadores que pasan de descartados a titulares, cambios de posición a veces ilógicos, frustración al ver al mejor futbolista del equipo, Javi Martínez, tan retrasado como defensa central y preocupación ante la falta de participación de Fernando Llorente. Lo peor de todo, la impresión de que tres meses de trabajo se habían desvanecido con muy poco rendimiento.

La modernidad no debe estar reñida con la tradición. Como en esos debates interminables que en tristes ocasiones condenan al banquillo al media punta de un equipo porque “no puede jugar” con el otro pelotero de la plantilla, Bielsa por fin alineó el jueves ante el París St. Germain  un equipo más reconocible y el resultado acompañó al juego. Más irregular pero confirmando la mejoría, se unió la victoria en Anoeta en el derby vasco.

Cuando la exigencia aprieta, lo mejor es agarrarse a aquello que es conocido y funciona. El Ahtletic puede aspirar a asfixiar al rival con esa presión adelantada que ya impuso Bielsa en la selección chilena y que tan bien interpreta hoy día el FC Barcelona. Quizá es demasiado pronto para la plenitud física del equipo, imprescindible para ejecutarla cuando es un mecanismo nuevo y no algo que vienes practicando durante años como ocurre en el equipo azulgrana. Por ello, mientras tanto, equipo juntito y arropado, con un 4-3-3 como estructura de inicio, dirigida por Javi Martínez, mejor en el centro que en la zaga, donde Ekiza o San José lograrían con la suficiente  confianza convertir a Amorebieta en, por fin, un buen central. Gurpegui y De Marcos pueden aportar solidez en el medio campo y el talento de Gabilondo y el cada día mejor Muniain crear fútbol para Llorente.

Juego directo, pero impulsado desde el centro del campo. Entradas por banda, pero como recurso y no como fin para tirar centros de cualquier manera. Llorente como referencia, pero también con el balón por el piso, no siempre por el aire. Es probable que Bielsa comparta alguno de estos objetivos en su aspiración por el fútbol total para San Mamés.  Heynckes, Luis Fernández y Valverde fueron posiblemente los últimos en conseguir esa difícil combinación entre toque y vigor, entre choque y defensa zonal, entre historia y solera e innovación. Bielsa posee todos los conocimientos para ello. También algún simbólico aval, para quien valore su opinión, como es el de Pep Guardiola, quien le conoció tras visitarle en 2004 en Rosario: “Bielsa es el entrenador perfecto para el Ahtletic”. Ojalá disponga de al menos un par de temporadas para demostrarlo.

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Un desarrollo de Pedro Puig