Histórico
26 septiembre 2011Jose David López

Ajax: Cadena evolutiva sin resultados

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Londres, Róterdam y Belgrado. Tres sedes diferentes que, en años consecutivos (del 71 al 73), sumaron las tres primeras Copas de Europa que se marchaban a Ámsterdam con una base futbolística que iba a derivar en un nuevo sistema-filosofía desde ese momento. El Ajax, que ya había tocado el cielo en el 69 al perder la final, no había cambiado su patrón de juego y defendiendo un canon ya histórico con libertades tácticas, alegrías ofensivas y rotación constante de responsabilidades sobre el césped, logró convertirse en el nuevo dominador del continente, que gracias a sus títulos y al obtenido un año antes por el Feyenoord, situó el fútbol holandés en el mapa. El absoluto líder de aquella generación fue Johan Cruyff, elegido esos días en tres ocasiones, el mejor jugador de mundo, pero nunca renegó las ayudas de auténticos genios como Keizer, Mühren, Haan y Neeskens. El banquillo tenía otro referente histórico, Rinus Michels.

Aquella sintonía con la pelota, fue recogiendo elogios en aquellos años donde la Naranja Mecánica patentó ese nuevo concepto futbolístico engendrado en ese Ajax, pero la debilidad financiera de los clubes holandeses, fue aislándoles y exportando su calidad a campeonatos de mayor referencia mundial. Habiendo convertido a jóvenes en estrellas con suma facilidad durante décadas, actualmente el club sigue invirtiendo en su base juvenil como auténtica salvación año tras año pero los traspasos en edades inferiores y la impotencia financiera que les acompaña respecto a los grandes torneos, les impide mantener una columna vertebral sobre la que crecer con tranquilidad. Los valores siguen siendo los de antaño pero el Ajax no representa ni de lejos, una institución capacitada para volver a ser importante en Europa o para devolver a fútbol holandés la grandeza de aquellos maravillosos años 70.

Y eso que tras siete años de sequía liguera, la Eredivisie del pasado año regresó nuevamente a Ámsterdam. Demasiado tiempo de espera para el club más laureado (30 campeonatos nacionales) y el que mayor masa social sigue levantando en el país. El milagro tuvo un claro protagonista que aún hoy mantiene esa varita mágica, un Frank De Boer que recaló en el equipo después de una serie de malos resultados consechados por Martin Jol (hoy en el Fulham). El ex jugador y defensor ajaccied, inspiró una reacción imprevista dando motivaciones a jugadores juveniles que no había tenido oportunidades y que, además, aprovecharon a la perfección una serie de resultados favorables por desastres de sus competidores, en el tramo final de campaña. Unas circunstancias que devolvieron el título y, sobre todo, la calma al ‘gigante’ holandés tras demasiadas temporadas siendo un mero espectador.

Siguiendo esa línea iniciada por De Boer, el club decidió arroparlo con otro mítico como Dennis Bergkamp (su asistente) e impulsar así los viejos valores. El míster, que ya trabajaba con la cantera anteriormente, conocía perfectamente los jóvenes en los que ya podría confiar para el primer equipo y aprovechó la opción para introducir a Boilesen (lateral zurdo) o Ebecilio, que acabaron siendo determinantes el pasado curso. Esa dinámica tiene constancia actualmente pero, dentro de su capacidad monetaria, han movido el mercado sobre todo en el plano ofensivo. La pérdida de su portero, el internacional holandés Stekelenburg, les puso suficiente dinero sobre la mesa como para poder mejorar su ataque con Sigthórsson (islandés ex AZ), la sorprenda del año pasado con el ADO, el veterano ruso Bulykin, así como el joven Boerrighter, que regresa a su ‘casa’ tras varios años ganándose respeto lejos de una cantera que ocupó en su día. Aunque el fichaje estrella, el que verdaderamente evidencia poderío nacional del Ajax por encima de otros rivales enemigos, es el de Theo Janssen, el auténtico líder del Twente en los últimos años, un jugador con carácter en le medular, que ofrece un estilo propio y que tiene una calidad técnica contrastada.

Esos refuerzos se unen a la base de los últimos años, una defensa donde son intocables Van der Wiel como carrilero diestro, la pareja de centrales belgas Vertonghen-Alderweireld, deseados por media Europa, así como el versátil Siem De Jong, el extremo más goleador del equipo, Sulejmani y, sobre todo, el danés más brillante y elegante de todo el campeonato, Christian Erikssen. Desequilibrante, atrevido, llegador y en pleno crecimiento, está en su año de explosión absoluta antes de dar el salto a un club más grande. Lo que más dudas deja, al menos para quien escribe, es el portero Vermeer, incapaz de ofrecer seguridad regularmente.

Una serie de jugadores que, uno por uno, tienen un potencial más que atractivo para ser alternativa en Europa pero que, unido, siempre deja una sensación amarga de poder aspirar a retos mayores y seguir golpeándose año tras año con los mismos errores. De Boer ha conseguido reactivarlos anímicamente para competir en escenarios de primer nivel y sólo queda que sean capaces de transformarse pues siguen siendo promesas con grandes aspiraciones que un día explotarán o decepcionarán dejando paso a otros. La cadena evolutiva del Ajax no frena. La filosofía sigue su curso. Los resultados, ya no.

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