Histórico
5 agosto 2011Jose David López

Supercoppa: Milan-Inter y el monopolio chino

Una economía deteriorada, el 60% de la población analfabeta y una sociedad altamente empobrecida, fueron los causantes del nacimiento del Partido Comunista en Shanghái hace noventa años. China buscaba reacciones a su debilidad como nación y al enorme retraso global que la impedía salir al mundo real sin vergüenzas ni ataduras. Hoy, la situación es totalmente opuesta. Aquél grupo creado por 27 jóvenes, lo forman ahora 80 millones de militantes, agrupando así el partido más poderoso del planeta y reafirmando sus doctrinas por un país en constante crecimiento. Sus tentáculos han superado previsiones pues China es ya la segunda potencia mundial tras superar a Japón hace unos meses y tendrá mejores índices de crecimiento que Estados Unidos desde 2012. El monopolio cambiará de manos pues el ‘gigante’ asiático supera a sus rivales yankee-europeos en producción, manufacturas, comercio e inversiones.

Incapaz de ignorar el potencial financiero que representa la moneda china, el fútbol ha ido acercándose, generando campañas para extender sus redes en un suelo sin explotar y apadrinando colaboraciones fijas para mantener sus altas pretensiones. No será la primera vez, pues nos hemos acostumbrado a stages de clubes europeos en verano, pero más sangrante es que competiciones oficiales, se disputen bajo el griterío apasionado de aficionados chinos, muy alejados del perfil real. Se condiciona el ambiente, el entorno y la competición. El poder chino obliga a organizar en suelo asiático un torneo devaluado en casa pero con prestigio exterior. Sólo así, con dinero entre manos, Italia puede explicar que el primer ‘Derby della Madonnina’ (Milan-Inter) del curso, no se dispute en suelo lombardo, sino en el Nido de Pekín.

China preguntó y monopolizó la Supercopa italiana para las tres próximas ediciones. Tres millones de euros por edición (a repartir entre Federación y clubes), más una serie de ‘extras’ que a final de curso otorgarán a los dos clasificados, unos 500.000 euros más en ganancias. El evento costará cerca de 10 millones de euros al Gobierno Chino, que ha planeado multiplicar por cuatro sus ganancias. Italia exporta su fútbol (ya lo hizo en 2008 con la Supercoppa entre Inter-Lazio) sin pudor y una final tan atractiva como la de este sábado, genera millones de ventas en productos oficiales, algo que sirve a su vez para que las marcas negocien nuevos acuerdos en el país más productivo del planeta. Para ellos, China representa una frontera importante y estratégica teniendo en cuenta el atractivo del fútbol italiano en los países asiáticos. Una vez más, nadie ha pensado en los verdaderos hinchas, incapaces de afrontar los 1500 euros de media que costaba acudir a tierras pekinesas. Las ‘curvas’ se han negado en señal de protesta pero pocos entenderán sus motivos. Será la Supercoppa de los ojos almendrados, los 90.000 que abarrotarán el ‘Nido’. Algunos de ellos, por cierto, ya han mostrado su pasión con tanganas al más puro estilo azzurri en la previa.

En el césped, sin embargo, pocos cambios. Tanto Milan como Inter mantienen la misma estructura del pasado curso y sólo la presencia en el banquillo neroazzurri del debutante Gian Piero Gasperini, supone una mínima renovación en los planteamientos establecidos para estos duelos. Tras la salida de Leonardo, el ex míster del Genoa se estrena en partido oficial y por lo que ha mostrado en la pretemporada, sus intenciones son las de inculcar el 3-4-3. Intentando aislarse de los rumores sobre Sneijder o de la llegada de Tévez, los interistas llegan con algunas bajas y podrían presentan un once con novedades como Chivu o Santon, además del argentino Samuel, que regresaría tras su grave lesión de pasado curso. Se espera un ataque formado por Sneijder-Etoo-Pazzini y muchos temen que sea la última vez que el tridente pueda actuar con la camiseta interista. Otra opción, ensayada a última hora por los neroazzurri, sería un 3-5-1-1 con Muntari, Stankovic y Thiago Motta por detrás de Sneijder. En el banco, una de sus pocas caras nuevas, el joven enganche argentino Ricky Álvarez.

El Milan, tras un verano mucho más tranquilo y a la expectativa para poder cerrar algún fichaje potente a final de verano (su debilidad financiera sólo le permite esperar que se reduzcan pretensiones), sigue bajo la batuta de un Massimiliano Allegri confiado en devolver el crédito milanista recuperado ante su ‘vecino’ el pasado curso. Formaría con un 4-3-1-2, que debería suponer el regreso de Robinho y la posible ausencia en el once inicial de un Pato que no acaba de encontrar su forma. Ibrahimovic lo acompañaría en ataque por detrás de un mediocampo lleno de músculo y contundencia con Van Bommel, Gattuso, Seedorf y Boateng. En juego, el primer título de la campaña italiana y una previa tan ‘exótica’ como polémica para la Serie A.  ¿Amiamo il Calcio?

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