Histórico
26 agosto 2011Jose David López

Oporto: Dos ‘mermas’ en la máquina evolutiva

Goleado, eliminado y obligado a renovarse bajo su ya conocida dinámica auto-gestionable. Limpiar negatividades, examen de conciencia y una nueva reestructuración veraniega que permitiera una nueva reválida. Un año y cinco meses después de aquella cita, de aquella reorganización tras una noche negra en el Emirates Stadium ante el Arsenal (5-0 y quedando fuera de la Champions League), el Oporto vuelve a ser el equipo “no favorito” en un partido. Desde aquella cita londinense que les obligó a cambiar el rumbo e iniciar una nueva etapa con Villas-Boas como jefe de banquillo y con un sistema que meses después les convirtió en campeones de Europa League, Liga y Copa, el dictador portugués no volvía a toparse con un rival superior y al que intentar superar desde un prisma de reto y no de obligación. Hoy enfrente estará el Barcelona.

Pero aquella derrota en Londres, que generó una inseguridad que les debilitó para reinar nuevamente ante el Benfica (donde acababa de llegar Jorge Jesús con otra renovación) liquidó varios de los manantiales que mantenían el carácter del equipo, llevándose por delante a técnico (Jesualdo Ferreira) y a jugadores como Lisandro López, Bruno Alves o Raúl Meireles. En este margen de año y medio, el Oporto encontró la raíz de su nuevo estilo, un sistema táctico que ya había intentado explotar en anteriores proyectos y que sí había logrado los objetivos naturales de una entidad que domina el fútbol portugués en las dos últimas décadas con cierta autoridad. Pero, sobre todo, reactivó el espectáculo de su estilo, la velocidad, la pegada y la enorme capacidad evolutiva de una entidad que acabó reinando en Europa y que quiere tumbar al más grande en la Supercopa de Europa.

André Villas-Boas, clon de José Mourinho por haber aprendido sus enseñanzas en el Chelsea (donde fue uno de sus asistentes), enamorado de los detalles tácticos y hermanado con el espectáculo ofensivo como premisa principal para conseguir resultados positivos, tomó el mando. Técnico joven, inexperto tras una mínima etapa en el modesto Academica de Coimbra pero con las ideas muy claras y el don de la elegancia en todo lo que moldea. Su obra fue tomando forma, creciendo en base a una línea intocable en Do Dragao (la que aglutinan aún hoy Helton, Rolando, Pereira, Guarín, Moutinho y Hulk), explotando los extremos, aprovechando la energía y potencia de sus llegadores y reafirmándose como el equipo de moda en el continente, gracias además, a la enorme aportación goleadora de un Falcao en estado de gracia, rematador efectivo y que dinamitó rival tras rival. En 18 largos meses de competición, no encontró enemigo que pudiera arrodillarle y aleccionarle ante tantos elogios.

Llegaron resultados, títulos y sobre todo, sensaciones que hacían presagiar el inicio de un proyecto potencialmente capacitado para marcar una época. Pero el verano europeo no podía presagiar grandes titulares para el Oporto, una institución obligada año tras año a moldearse, a renovar su plantilla y a tener que enfrentarse a las peleas del resto por sus jugadores más salientes. Los movimientos del mercado, las necesidades de quienes no habían logrado alcanzar sus objetivos meses antes y la facilidad financiera de muchos de ellos, acabó sacando de Do Dragao a Villas-Boas con destino Londres (Chelsea) y a Falcao rumbo al Atlético de Madrid. Se rompe el equipo ideal, sin líder de vestuario, sin goleador y con la enésima sensación de haber dejado escapar un momento que podría haberse convertido en glorioso.

Este nuevo Oporto es un clon del pasado, pero en fase prematura y buscando esa supremacía que le llevó hasta Mónaco. Vitor Pereira, otro técnico joven de la escuela portista y que ejercía como asistente principal de su antecesor, tomó las riendas el bloque con la idea de no trastocar el estilo ni el vestuario, con lo que las novedades introducidas únicamente buscan consolidar a Kleber como punta referencia en lugar de Falcao. Punta brasileño, joven, llegado desde Atlético Mineiro y que, por ahora, cuenta con la confianza por encima de otras opciones (aunque con la amenaza del mercado, donde el Oporto puede buscar su nuevo killer y donde ya se habla de alternativas como Tanque Silva o Leandro Damiao). Por ahora, tres victorias de tres partidos y el primer título conseguido, la Supercopa portuguesa.

Por tanto, un mismo sentimiento, un estilo concreto inamovible y la misma capacidad regenerativa de cada verano, pero ‘dos mermas’ dolorosas que trastocan más la mentalidad y el concepto de bloque ya definido, que la puesta en escena sobre el césped. El nuevo Oporto busca renacer en Champions, seguir siendo dictador en Portugal y destaparse como el ‘gigante’ que nunca dejó de ser. El primer paso, este viernes ante el Barcelona. No hay mejor prueba.

También te interesará…: Barcelona: ‘The team who broke the bank’ y Oporto: Vitor Pereira, romper el pasado

Síguenos también desde TwitterFacebook

Contacta con El Enganche




Nuestras redes sociales

 

Contacta con nosotros

Puedes ponerte en contacto con El Enganche a través de este formulario.

Envíanos tus consejos, dudas, quejas o sugerencias para ayudarnos a mejorar. Rellena el formulario y haznos llegar tu mensaje. #yosoyenganche