Histórico
15 agosto 2011Jose David López

Mundial Sub 20: Cuando éramos débiles…

Tenía que ser en cuartos de final, después de haber merecido un desenlace más generoso con lo expuesto y ante el mayor exponente de éxito en el fútbol planetario. El Mundial Sub 20 se ha terminado para España, derrotada en una dolorosa tanda de penaltis por Brasil, tras 120 largos minutos de intensidad y, sobre todo, un sacrificio físico de dimensiones abismales. La humedad y la altitud que acompañan al campeonato colombiano, exigen un desempeño ‘extra’ que provocó que desde el primer instante, el choque vislumbrara rasgos épicos y anunciara su postal para el recuerdo.

España fue superior en propuesta, en intenciones para buscar la victoria y en ambición, algo que merece doble valoración debido a lo insufrible que acabó haciéndose el partido para todos. El subcampeón de Europa (que había superado con sudores a Corea, acumulando excesivo cansancio en sus piernas), nunca encontró discusión a su posesión de pelota ni a su gran interpretación de cómo encauzar el rumbo a las semifinales, pero Brasil goza de jugadores increíblemente técnicos que en momentos dubitativos, empujaron lo indecible para acabar situándose entre los cuatro mejores. Tocó remontar para sufrir. Morder para caer en la orilla. Un examen avanzado para genios del futuro que, por ímpetu y desenlace, nos retrotrajo a otros tiempos. Cuando éramos débiles…

“A pesar de la eliminación, estoy muy orgulloso de mi equipo, que ha sido superior a Brasil, que mereció estar en semifinales, pero que pagó sus errores demasiado cruelmente. Quiero que estén orgulloso pero sólo veo lágrimas. Éran los favoritos pero tuvimos más posesión que ellos pese al cansancio que teníamos acumulado”. Estas palabras del seleccionador español, Julen Lopetegui, reflejan la sensación de todo aquél que aguantara hasta casi las 4 de la mañana para intentar gritar con nuestros más jóvenes cracks. Les vimos luchar bajo la lluvia intensa de Pereira, mostrar una enorme clarividencia para poseer con todo momento la pelota y saber esconderla ante un rival minimizado que decidió solventar sus temores con individualidades, apareciendo en momentos concretos en los que la defensa española se mostró tan dubitativa como en sus peores noches ‘cafeteras’.

“Esta selección de España es excelente, ha jugado mejor que nosotros”. Ney Franco, seleccionador brasileño, no quiso esconder el enorme potencial y valía del combinado español y reconoció lo obvio, que tuvieron que cambiar su s intenciones sobre la marcha al vislumbrar el carácter ideológico de su rival. Un camaleón ‘canarinho’ capaz de renovar su propuesta, actuar bajo un prisma más cauteloso y acabar golpeando a base de calidad técnica y detalles individuales de Oscar, Henrique, Dudú o el empaque de Danilo y, sobre todo, Gabriel, el mejor portero del torneo y el decisivo en la tanda de penaltis. No sólo levantó el ánimo de sus compañeros antes de los lanzamientos (donde Brasil estuvo perfecta en ejecuciones y también en sabiduría de golpeo), sino que atemorizó a los lanzadores españoles con su hiperactividad (2-2 más 4-2 en penaltis).

El porte de Bartra, la clarividencia de Oriol Romeu, los desequilibrios talentosos de Isco y la definición rematadora de Álvaro Vázquez y Rodrigo, debieron llevarnos a semifinales y a mantener el sueño Sub 20, pero todo se frena en cuartos. Malacostumbrados este verano de 2011 donde nuestros juveniles brillaron en Dinamarca (campeones Sub 21) y Rumanía (campeones Sub 19), ha sido en tierra colombiana donde España ha vuelto a sus orígenes. Tintes épicos, vacíos físicamente y ante la más grande, como cuando éramos ‘débiles’…

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