Histórico
11 agosto 2011Daniel Cana

Italia ‘españoliza’ sus intenciones

Fueron veinte estupendos minutos de fútbol, los iniciales del partido, con un gol ya en el marcador y, sobre todo, con una puesta en escena repleta de intención y buen gusto. Animada por el festivo ambiente en el estadio San Nicola de Bari, disfrutando de su hijo pródigo Cassano con el brazalete de capitano, Italia afrontó el partido con más y mejores intenciones que España y, consciente de que la fantasía no es algo que se compra ni se encuentra en el cajón siempre que se desea,  se agrupó en torno a un magnífico Pirlo para arrebatar protagonismo y balón a la campeona del mundo. Tan en serio se lo tomaron equipo y grada que coronaron la primera fase del partido recibiendo una enorme ovación tras recuperar una pelota en medio campo y retrasar a la defensa para volver a iniciar el juego. Sí, La Squadra Azzurra, créanselo.

En realidad durante todo ese primer tiempo Italia fue superior. Mientras el partido fue eso, un partido, antes de ceder ante los cambios y el cansancio propio de agosto, el trivote de Prandelli jugó y quitó, alimentó los desmarques de Rossi entre Piqué e Iraola, se agrupó en el centro para que los laterales encontraran espacio. Criscito se aprovechó de esta superioridad táctica, rematando y asistiendo como en el estupendo gol de Montolivo, activo y aprovechando la titularidad. Incluso Cassano, pese a su evidente sobrepeso, causó problemas a la débil defensa de España, insegura como línea de cuatro pero también abandonada por el resto del  equipo, que apenas impidió los pases rebosantes de sentido de Pirlo.

Con el paso de los minutos, España logró domesticar el ímpetu local. Sin llegar al ritmo ni a la velocidad de balón de un partido oficial o de alta competición de una fase final, anclado en Xabi  Alonso, el toque comenzó a fluir poco a poco, siempre al compás de Silva, el mejor de la selección durante todo el partido. Un canario en Manchester.  Lo que parecía una aventura de incierto final se está convirtiendo en una buena decisión. Quizá el indiscutible talento de Silva necesitaba un entorno hostil, aunque solo fuera en algo no terminal  como lo climático, para añadir más valentía y cierto liderazgo a su fútbol. Sea como fuere, Silva se ofreció una y otra vez. En la primera parte a Iniesta y Cazorla, en la segunda a Thiago. Él propuso lo más interesante del ataque español.

Las molestias físicas de Iraola y Piqué obligaron a Del Bosque a jugar casi toda la segunda parte con, derecha a izquierda, Busquets, Martínez, Albiol, Arbeloa en la zaga. La cosa se sostuvo con disimulo hasta que Prandelli puso en juego a Balotelli, casualmente para entrar por banda izquierda. Italia ya jugaba menos pero creaba más peligro. Lo llevan en la sangre aunque no quieran. El gol lo encontró Aquilani en un rebote pero pudo llegar antes y después, entre una buena resistencia de Victor Valdés. El carácter del partido y la amplia lista de convocados de España, veintidós futbolistas, no justifica la presencia de tres porteros y apenas defensores.

Cierto es que Ramos, Puyol, Monreal y la acumulación de bajas en el propio partido no es fácil de prever, pero hay más posibilidades de acertar si te cubres las espaldas. Quizá ayude a elegir para una próxima ocasión. Al igual que en el caso de Thiago, el brillante momento que disfruta el fútbol base español debe permitir las pruebas en un amistoso, labor fundamental para un grupo consolidado, ganador, sin nada que demostrar y con posiciones como la del lateral izquierdo con evidente necesidad de renovación.  Todo llegará.

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