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Granada: La noche de los 35 años

Era solo una jugada en los últimos minutos de un partido. Únicamente la opción de obtener un punto en la inmensidad de un campeonato de casi cuarenta jornadas. Un mal despeje y una derrota en casa, 0-1. El error de Manuel Lucena, capitán del Granada CF ante el Real Betis en la primera cita liguera, seguro que resultó doloroso para el futbolista y para toda la afición de Los Cármenes; pero, con un poco más de perspectiva, el encuentro supuso el regreso del Granada a la primera división, tras más de tres décadas. Para Lucena, jugador de la casa desde 2005, con otro par de años de experiencia antes, presente en los duros y aún muy recientes cursos en tercera y segunda división b, la noche del pasado sábado ha de ser motivo de alegría y orgullo. Al menos una, porque la competición de élite no perdona y deberán sudar sangre para mantenerse un año más.  Pero sí, al menos una.

Los buenos viejos tiempos. Aquellos en que al Granada se le conocía como “el matagigantes, ocho años seguidos en la élite del fútbol español entre 1968 y 1976, derrotando a todos los grandes y clasificándose sexto en un par de ocasiones. Compitiendo con dureza, si era necesario. Para hacernos una idea, aquel día de octubre del 73 en que un flacucho con flequillo llamado Johan Cruyff vestía por primera vez la camiseta azulgrana en partido oficial, fue el Granada CF el equipo que compareció como testigo. Para enfrentarse a Cruyff, había que estar en primera.

Cándido Gómez Álvarez, ‘Candi’, persona indispensable y figura fundamental en la historia del club, jugador y luego presidente en varias etapas, cuenta y enseña fragmentos, nombres y anécdotas que ayudaron a la supervivencia del equipo, siendo pionero por ejemplo en la contratación de jugadores extranjeros.

Desde 2009, otros tiempos, desde luego, el empresario Quique Pina, con el respaldo de Gino Pozzo, propietario del Udinese, y junto al entrenador ‘Fabri’ González, combinan imaginativas fórmulas de fichajes con ambición deportiva y, consecutivamente, ascienden al equipo desde segunda b a primera, en dos temporadas, culminando el viaje el pasado mes de junio en Elche con ese ya histórico gol de Ighalo.

Ahora, deberán creerse que lo han conseguido. Adaptarse a una nueva categoría en la que el fútbol se impone a la brusquedad. Asirse en el medio campo al timón del prometedor canterano madridista Fran Rico, aprovechar la sutileza de Carlos Martins o la velocidad de Dani Benítez. 35 años es demasiado tiempo como para no disfrutarlo.

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Un desarrollo de Pedro Puig