Histórico
10 agosto 2011Jose David López

Alemania-Brasil: Tras la sombra de España

Ocho Mundiales, tres Eurocopas, ocho Copas América, tres Confederaciones y ocho medallas olímpicas. La mayor potencia sudamericana de la historia contra una de las más respetables de Europa. La ingeniería sólida, robusta y  ahora renovada en talento que ofrece Alemania, frente a la imprevisibilidad, técnica y brillantez de Brasil. Stuttgart cruza a ambos este miércoles dentro de una cita que busca respuestas a una supremacía perdida, a un status anhelado y a un liderazgo que les abandonó hace unos años. Siguen siendo ‘gigantes’. Siguen siendo temibles. Pero no son los números uno.

España se hizo con ese lugar privilegiado desde que levantó la Eurocopa 2008 y activó un nuevo estilo en el fútbol mundial. Asociación, calidad técnica, ofensividad como propuesta inalterable y posesión absoluta de la pelota como bien más preciado. Un canon registrado, homologado posteriormente en Sudáfrica 2010 y latente en nuestros días, estos en los que el fútbol español marca el paso y las diferencias respecto al resto. Una envidia natural rodea a la Roja que es elogiada incluso cuando la cita reúne a dos de los auténticos referentes del planeta futbolístico histórico. Está asumido. Alemania y Brasil luchan por ser… la segunda potencia.

Personalmente, sobre todo viendo el rendimiento colectivo de sus últimas fases finales y el trasfondo de su propuesta futbolística, creo que esa medalla de plata pertenece ahora mismo a Alemania. Ambiciosa en sus conceptos, renovada por un estilo impropio de su historia pero que ha defendido como nuevo símbolo hacia el futuro y plagada de talentosos (Ozil, Gotze, Muller, Schurrle, Gundogan o Reus). Brasil busca una nueva identidad con un proyecto que tendrá vida permisiva pese a su varapalo en la Copa América, debido a la cercanía y la importancia nacional del Mundial 2014 en suelo canarinho. Juventud, nuevos jóvenes por explotar (Neymar, Ganso, Lucas) y un rol estrella que pretenden recuperar en un margen de tres años.

No es que el ego español se haya multiplicado (que también), sino que el sentir de los propios profesionales, de los que se cruzan con España y han salido golpeados, así lo recalca. Cuando empecé a conocer este deporte, era impensable que un jugador alemán se arrodillara ante su símil español, reconociendo el poder y el dominio que ejerce sobre el resto. Ayer, nada menos que el segundo capitán de la selección germana, Bastian Schweinsteiger, corazón de La Mannschaft, no habló de Brasil, de Neymar o del inigualable ambiente que se vive en su país con la selección. Habló de España, del dolor que le produce sentarse en el segundo escalón, de la incomodidad de ser co-protagonista y de la sensación de impotencia que han sufrido hasta ahora cada vez que el destino les cruzó con la campeona del mundo.

“Si no fuera por los españoles, hoy tendríamos dos títulos más en el bolsillo. España y Alemania han demostrado ser los 2 mejores equipos del mundo; llegó la hora que nosotros lo seamos solos”. Palabras de admiración y respeto máximo por quienes le ‘robaron’ dos títulos de impacto histórico, pero sobre todo, palabras de competitividad, venganza y retos personales. La dinámica no se rompió porque su seleccionador, el respetadísimo Joachim Low, no dudó en asegura que, hoy por hoy, “nuestro objetivo es mejorar y por fin poder superar a España. Inconcebible para los que sufrimos décadas de decepciones anclados a la Roja. ¡Cómo hemos cambiado…¡

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