Histórico
13 julio 2011Jose David López

Mundial Sub 17: México, radiografía del futuro

Una fase final mundialista disputada en suelo americano, tiene numerosos condicionantes externos para aquellos que lo disfrutamos desde la distancia europea. Horarios difícilmente compaginables con las labores diarias y sueño acumulado, son los más reincidentes pero, en lo estrictamente deportivo, el colorido y la expectación, encarna muchos de los valores singulares del fútbol de aquellas latitudes. Si además, como el Mundial Sub 17, es México el país anfitrión, esa sensación se multiplica en cada detalle. El famoso “puto” que han dedicado a todos los porteros del torneo cada vez que sacaban de puerta o el “fuaaa” del Azteca, refleja la alegría de un pueblo que goza nuevamente (como en 2005) de la mejor selección juvenil del mundo.

Una generación que se convierte en la primera Sub 17 en levantar el título como organizador, que no perdió su invicto en siete partidos donde sólo sumó victorias y que ha estigmatizado el campeonato llevándose los galardones de Balón de Oro, Plata y Bronce (Julio Gómez, Jorge Espericueta y Carlos Fierro respectivamente). Nombres y pequeñas promesas que logran protagonismo e interés desde cualquier rincón del planeta y que, como sucediera tras el título de hace seis años (con Dos Santos, Vela, Efraín Juárez, Héctor Moreno…), no tardarán en llegar a clubes europeos. Ambición, recursos técnicos, enorme sacrificio colectivo y talento a raudales. México, vuelve a tener materia prima.

El once tipo presentado por Raúl Gutiérrez jamás encontró obstáculos sobre el terreno y cuando tuvo que superar rivales de enorme competitividad (ante Alemania en semifinales), tuvo un punto ‘extra’, el de los campeones. Sabiendo entender el entusiasmo de los graderíos a reventar y no cayendo ante la presión que eso podría significar, la vía hacia el triunfo nunca truncó el estilo asociativo, sacrificado y atrevido de un colectivo que tuvo una base estable a lo largo de todo el campeonato: Raúl Sánchez, Flores, Briseño, Guzmán, Caballero, Escamilla, Espericueta, Julio Gómez, Arturo González, Marco Bueno y Fierro. De todos ellos, a los que habría que destacar como global y tremendamente enamorado de la idea de fútbol vertical-asociativo, hay grandes esperanzas en Espericueta y Julio Gómez.

El partido estrella de este Mundial Sub 17 se vio en semifinales, cuando México tuvo que rendir en su mejor versión para imponerse a Alemania. En un partido tan alocado como equilibrado en cuanto a físico y talento, el impacto decisivo lo provocó Julio Gómez. Desde esa noche, lo conocen como el “salvador ensangrentado” porque con un luchado 2-2, desequilibró el choque en el descuento, tras remontada azteca y después de vendarse la cabeza por tener una herida de diez centímetros. No lo hizo con un remate más, sino con una increíble chilena que hizo explotar México. Llegador de Pachuca, criado en el singular Correcaminos y de tremendo disparo desde media-larga distancia. Hoy, además de ser ídolo e icono comercial por la masiva venta de vendas que ha provocado, es Balón de Oro Sub 17.

Un escalón inferior (sólo en cuanto a galardones, que no a capacidad), está con su Balón de Plata, Jorge Espericueta. ‘Spidi’ es la aparición más talentosa y llamativa del Mundial Sub 17 por su recorrido, llegada al área pese a ser un teórico mediocentro con destreza física y habilidad técnica para organizar y decidir cómo arranca el juego de su equipo. Marca tendencia, elabora a partir de asistencias con la cabeza levantada y tiene un gran desplazamiento en largo. Ante Alemania, también contribuyó en rendimiento estadístico al anotar el primer y único gol olímpico de la historia de estas fases finales (el del 2-2). Una mente privilegiada en poder temporal de Tigres, que dominará el fútbol mexicano desde su puesto de líder en la medular y que, por cierto, tiene origen vasco.

La profundidad de Flores  como carrilero diestro, la jerarquía de un Biseño que se perfila como el enésimo central categórico del país, la visión como asistente de Arturo González o la facilidad goleadora de Fierro, otros puntos de interés en una generación que recupera las sensaciones positivas (después de numerosos escándalos) de cara al futuro azteca. Hay ingenio, talento y destreza. Falta entenderla y saber interpretarla correctamente.

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