Histórico
5 julio 2011Jose David López

Feyenoord: Subastando a precio de saldo

Sanne, un ama de casa de 53 años, ha reemplazado la pescadería de su barrio por la del Europoort, el puerto de su Rotterdam natal. Compra directamente a los pescadores en la lonja pública y encuentra productos de mayor calidad al mejor precio. No hay condiciones, premisas o trabas para llenar el carro, pues lo importante es saber estirar al máximo cada euro y la ausencia de restricciones o intermediarios, facilita el ahorro y la calidad del alimento adquirido. Para lograr las mejores compras, hay que trasnochar y esperar hasta el toque de campaña que da inicio a la subasta.

Megáfono en mano, el ‘subastero’, buscando la complicidad de los interesados, comienza siempre a la baja y el ‘marchante’ inicia su camino en busca de piezas de calidad. Junto a Sanne, animados por el griterío y el olor a pescado fresco, jubilados, inmigrantes, funcionarios y hasta hombres de traje y corbata. Estos últimos, hacen noche en Rotterdam tras haber pasado por otras aguas dulces comercialmente, las de De Kuip (la bañera), un estadio donde también se exponen grandes ‘perlas’ a precio de saldo. El Feyenoord actúa de anfitrión y por unos cuantos millones de euros, podrás llevarte a casa lo más selecto del fútbol holandés.

El fútbol holandés, capacitado para renovarse automáticamente a base de crianza inteligente en sus escuelas profesionales, ha terminado por auto-abastecerse y no luchar por sobreponerse a su rol en el fútbol mundial. Terciario en la escala global del continente, clavado en progresión a nivel de clubes y anestesiado por la gloria que otrora brillaba en sus vitrinas. No se repetirán éxitos de semejante calibre y, sin duda, el mayor ejemplo de la inhumación de esperanzas, vuelve a encontrar sentido y protagonistas para desmenuzarlo en el Feyenoord. Atención deportiva personalizada, de alto rendimiento, óptimas condiciones educativas y atención especial a sus habilidades técnicas y al talento como vía hacia el éxito profesional. Todo, detallado y estrictamente trabajado en Varkenoord, una de las mejores academias futbolísticas del planeta donde últimamente se infravaloran los méritos acumulados.

Una academia, la feyenoorder, que recibió este 2010 el Premio Rinus Michel a la Mejor Escuela de Holanda, elogiando su desempeño con datos estadísticos sobre los jugadores que, una vez pasados por Rotterdam, pertenecían a la Eredivisie. No hay club con cifras tan escandalosas (todos los clubes tienen varios jugadores ex feyenoorder) y actualmente, las categorías inferiores de la oranje, no sólo están dirigidas por los entrenadores que brillaron en ese engranaje de trabajo en las academias del Feyenoord, sino que presentan un porcentaje altísimo de jóvenes que aun militan en De Kuip. El ejemplo ideal, la Sub 17 campeona de Europa en manos de Albert Stuivenberg (técnico juvenil del Feyenoord), que se llevó a trece de sus chicos al último campeonato continental.

Centros foráneos con el Ujpest húngaro, Atlético Mineiro, el ‘vecino’ Excelsior como equipo ‘satélite’ y con varias escuelas en Ghana, dan magnitud a un organigrama con difícil parangón, pues en él, hay escuelas repartidas por medio mundo con base en club que acceden al pago anual por parte del Feyenoord para seguir explotando sus jóvenes promesas. Nagoya Grampus , Boldklubben 1893, Helsingborgs, Supersport United, Westerlo, UBK Breidablik, Lyn Oslo, UKS SMS Lodz, Omiya Ardija y Shuntian Jiangsu Desgraciadamente, es cuestión de días que el círculo siga su dinámica pues todos acaban saliendo en busca de gloria extranjera. No hay esperanza para lograr continuidad en busca del éxito de épocas pasadas.

Rescatando varios jugadores que salieron de su ‘fábrica’ en los últimos tiempos, el Feyenoord puede estar orgulloso de haber creado futbolistas como Gullit, Van Persie o Kalou, aunque ninguno de ellos ha ofrecido su mejor potencial al servicio feyenoorder. Los problemas financieros reactivaron este año la necesidad de dar protagonismo a la cantera en el primer equipo y hasta 14 jóvenes formaban en la nómina de Mario Been. Se sufrió más que nunca en zona baja, se recibieron goleadas históricas y se dio un paso enorme en la formación de estos juveniles, un precio que no saben rentabilizar ni en Holanda ni en el Feyenoord, que en cuestión de días ha vendido a sus dos grandes ‘perlas’ a precio de saldo. Luc Castaignos es ya propiedad del Inter por apenas 4 millones de euros mientras, Georginio Wijnaldum, pasa a un PSV que encuentra brillantes por sólo 5 millones de euros. No serán los últimos. La subasta sigue su curso y la ‘bañera’ (De Kuip), sigue haciendo aguas. Sanne, lo sabe.

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