Histórico
1 julio 2011Ariel Judas

Argentina: Obstáculos para el coche usado de Batista

Si me visto de vendedor de coches usados, puedo destacar lo más obvio, lo más brillante y cromado. La Albiceleste cuenta con la ofensiva más nutrida de figuras de todo el panorama mundial. La tarjeta de visita del equipo dirigido por Sergio Batista tiene apuntados en el dorso los nombres de Leo Messi, Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero, Carlos Tevez, Ángel Di María, Ezequiel Lavezzi, Diego Milito y Javier Pastore. Con eso parece bastar para vender el producto.

Como buen comerciante de rodados viejos, solo te muestro eso. Los caballos de potencia, la pintura brillante, el retapizado que se le hizo al vehículo. No me preguntes por nada más, porque tendré que mentirte. Si el cliente se queda contento con la presencia de algunos de los mejores goleadores del planeta, ¿Por qué tendría que decirle que la defensa es muy básica, por no decir pobre?

Gabriel Milito y Nicolás Burdisso serán -de no mediar problemas de última hora- los dos centrales titulares de Argentina. El primero, con cada vez menos minutos de calidad en el Barcelona; el segundo, con oficio, pero con muchas limitaciones y cúmulos de errores en su historial de partidos con la selección. El flanco derecho será de Javier Zanetti, toda longevidad, poca efectividad en el equipo nacional desde el fin de la era Bielsa. El carril izquierdo de la defensa es para Marcos Rojo, tal vez el único punto de regeneración real que aporta Batista en comparación con los equipos de Basile y Maradona. Llegado el caso, el recambio de esta línea de cuatro habrá que armarlo con Ezequiel Garay, Pablo Zabaleta y Nicolás Pareja. ¿Alguien prometió renovación tras el fracaso en Sudáfrica 2010?. A mí no me pregunten. Yo solo vendo coches usados.

En el arco, nadie se adueña de esa posición de manera consistente desde hace ya demasiado tiempo. Lo que antes sobraba -porteros de calidad y garantía- ahora escasea. Los tres designados por el cuerpo técnico son Juan Pablo Carrizo, Mariano Andujar y Sergio Romero. Ninguno te deja totalmente satisfecho, lo sé. Te sigo mostrando las llantas del coche, mejor. Una portería con un gran signo de interrogación. Una defensa deficitaria desde el diseño en la convocatoria. Y una delantera prodigiosa. No sé cómo hacen las cuentas los demás, pero a mí eso me da como resultado que Argentina tendrá que hacer muchos goles en cada partido para estar tranquila, o tendrá que contar con una línea de volantes que se prodigue muchísimo.

De mayor a menor, en calidad y estado, los citados por Sergio Batista para jugar en la mitad del campo son Javier Mascherano, Esteban Cambiasso, Ever Banega, Lucas Biglia y Fernando Gago. No hay mucho más en el pool de volantes en los que puede pescar la AFA, si nos atenemos a los futbolistas que actúan en Europa. Pero sí que la liga argentina o la brasileña ofrecían a la selección algunas opciones mejores a -por ejemplo- la presencia de Gago. Enzo Pérez y Diego Valeri (ambos cortados a último momento del equipo), o Mario Bolatti superan con creces en este momento al sobreviviente en el Real Madrid. Sobre los papeles, pocos equipos podrían evitar el enfrentamiento entre Argentina y Brasil en la final de la Copa América que está a punto de comenzar. Pese a que Batista quiere desvincular su continuidad al desempeño de la selección en el certamen, cualquier cosa que no sea jugar el encuentro por el título será tomado por muchos como un fracaso para su proyecto.

Más por ser local y por el talento desequilibrante de sus atacantes que por la solidez de su armado, el equipo argentino es uno de los tres máximos favoritos para ganar el certamen. Esa garantía inicial no se la quita nadie a Batista. El seleccionador habla de su proyecto para la Copa del Mundo de 2018, pero su jefe Julio Grondona lo ha conminado hace pocas semanas a que deje de regalar prestigio con su equipo. ¿También te suena a ultimátum?. Tal vez eso explique algunos cambios abruptos en su proceder, como la repentina convocatoria del ex innombrable Carlos Tevez, ahora casi seguro titular en el once inicial de Checho.

Todos pasan, y el presidente de la AFA siempre se queda. Cualquier muestra fehaciente de descontento popular con respecto a la figura de Batista podría servir de gatillo para firmar un finiquito más. A José Pekerman se lo trató de pusilánime, Alfio Basile se tuvo que ir porque no tenía conexión con las nuevas generaciones y Maradona no fue renovado porque no supo entender cómo arropar a Leo Messi, guardián del talento y las posibilidades de triunfo de Argentina. Sobre los jugadores -los que en definitiva deciden los partidos- no se han cargado demasiado las tintas desde 2006 en adelante.

Dejando de lado lo acontecido en Beijing 2008 (la medalla de oro obtenida en los Juegos Olímpicos no cambia la tendencia) la clase alta de los internacionales argentinos han fallado en todos los compromisos importantes y por los puntos que han tenido en los últimos 4 o 5 años. Falta de hambre deportivo, indolencia, carácter minúsculo en comparación con sus predecesores más o menos inmediatos, y ausencia de mentalidad ganadora. Esos son los obstáculos más importantes que deberá afrontar Argentina en su previsible camino hacia la cita señalada con su verdugo preferido, la Canarinha comandada por Mano Menezes.

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