Histórico
14 junio 2011Santi Retortillo

Shaqiri: Goles con la mochila a cuestas

Una mudanza suele implicar un caos. Verte obligado a elegir entre tus pertenencias, quizás desprenderte de muchos recuerdos y, además del dolor emocional que conlleva, pasar unos días rodeado de cajas hasta que vuelves a encontrarles su sitio. Aún puede ser más duro si eres un niño. Dejar la casa en la que naciste, los rincones donde empezaste a crecer y esas instantáneas que enseñarán a familia y amigos en cada reunión festiva. Los futbolistas suelen pasar a lo largo de su corta vida deportiva por alguna mudanza que otra. Pocos son los que llegan a un club y echan raíces durante más una década. Cada día quedan menos one-club men.

En casos esporádicos, los cambios de residencia son obligados y tienen un trasfondo cruel. Las guerras implican que gran parte de la población inicie un éxodo mayúsculo. La Guerra de los Balcanes sacudió a seis exrepúblicas yugoslavas durante diez años (1991-2001), lo que provocó la emigración de un gran sector de los habitantes. Con menos de ocho años, Xherdan Shaqiri ya correteaba por las calles de Basilea, alejado de las atronadoras bombas y ajeno a lo que ocurría en su Yugoslavia natal. Gnjilane es una localidad de algo más de 100.000 habitantes que actualmente pertenece a Kosovo en la que nació un Xherdan que tiene raíces en Albania.

Con 19 años, Shaqiri es una de las referencias del combinado suizo sub-21 que hoy se enfrenta a Islandia con la intención de lograr la segunda victoria y dejar sellado su pase a las semifinales de la Eurocopa Sub’21. En el partido inicial del grupo se echó al equipo a la espalda y fue el artífice del tanto que derrotó a los anfitriones con un gran lanzamiento cruzado desde el borde del área tras driblar a varios rivales. Para muchos fue el bautismo de un mediapunta que tendrá un futuro enorme, pero él ya sabe lo que es estar delante de los focos. Hace diez días fue titular en el empate de Suiza en Wembley. Jugó todo el encuentro y no se amilanó ante grandes rivales. Junto a Inler, Behrami, Barnetta, Xhaka y Derdiyok formó una zona de ataque de mucha calidad.

La familia de Xherdan nunca tuvo dinero, así que el jugador del Basilea aprendió a lidiar con los pocos bienes de los que disponían y centró toda su atención en el balón. Fruto de esta carencia de recursos económicos, su familia apenas disfrutó de periodos vacacionales. En el mes de junio de 2010 pudo disfrutar de varios días en un país lejano y con reclamo turístico. Ottmar Hitzfeld incluyó a Shaqiri en la convocatoria para el Mundial de Sudáfrica, en lo que se convirtió en la sorpresa de los helvéticos. El extremo había hecho su debut en el mes de marzo en un amistoso ante Uruguay, pero no se esperaba que el veterano técnico se acordase de él. Sólo disputó 12 minutos en la cita mundialista, pero para él fue una experiencia increíble el poder convivir con ese grupo de futbolistas. Su primer gol como internacional fue otro ejemplo de que Xherdan es un hombre sin complejos dentro del campo. Capaz de asumir responsabilidades impropias de su edad. Fue el 17 de septiembre de 2010, en su querido St. Jakob-Park de Basilea, ante Inglaterra. Recibió la pelota en el flanco derecho del ataque, la condujo hacia el centro y soltó un latigazo con la zurda desde fuera del área que batió a Hart. Supuso el 1-2, pero finalmente el combinado de Capello anotó otro y venció por 1-3.

En su etapa de clubes sigue disfrutando con el Basilea. Ya tiene tres títulos (dos Ligas y una Copa) y su contrato no expira hasta 2014. A pesar de estar muy contento en Suiza, al club RotBlau le llegan infinidad de propuestas para hacerse con los servicios de Shaqiri. Fiorentina, Arsenal, Tottenham, Borussia Dortmund, Hamburgo o Barcelona son unos cuantos de los nombres que han sido relacionados con el mediapunta. Su buena Champions League con el Basilea llamó la atención de muchos clubes, que parece que este verano volverán a incordiar con llevárselo.

Para Shaqiri supondría otro cambio de residencia, pero en este caso por un motivo muy feliz. Sin duda, y todavía con 19 años, el helvético tiene muchas opciones de convertirse en un jugador que cope las portadas durante la próxima década. Uno de sus deseos es el de devolverle a su familia todo lo que hicieron por él. Xherdan no es el prototipo de futbolista que se ve cegado por el dinero. Todo lo contrario, ha confesado que suele ahorrar. Se conforma con un lugar tranquilo para vivir porque la mochila llena de buen fútbol y goles la lleva desde que salió de Kosovo.

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